viernes, 29 de octubre de 2010

Fotos de platos combinados

Platos combinados

Los menús macrobióticos se componen generalmente de una sopa o crema como entrante, un plato combinado que contiene: cereal, verduras (algunas con un estilo de cocción más largo y otras con un estilo de cocción más corto), alimentos ricos en proteínas, pickles y algas, y para finalizar un poco de té bancha, café de cereales o alguna infusión digestiva en ocasiones. Aquí tenéis algunos ejemplos de platos combinados que os pueden servir de modelo para elaborar un menú equilibrado.




Mijo con coliflor y gomasio, estofado de garbanzos, escaldado de zanahoria con chucrut, brocoli al vapor con tofunesa y condimento de algas espagueti de mar.


Arroz a presión con semillas de sésamo, seitán a la naranja, arame con cebollas y aceitunas negras y brócoli ligeramente hervido con pickles de lombarda con aliño de aceite de sésamo y vinagre de umeboshi.

Cebada con verduras dulces, tempeh con salsa de tomillo, porción de empanada de algas variadas, ensalada de rúcola con col escaldada y aliño de limón y pickles de rabanito y lombarda.


Nidos de arroz con cebollín y sésamo tostado sobre hoja de col escaldada, salteado largo de tempe con cebolla y zanahoria, pickle de chucrut.

Cebada y mijo con castañas espolvoreado con gomasio, tempe a la plancha, cebolla caramelizada, ensalda de col verde y lombarda con aliño de mostaza.

Arroz jugoso mil delicias, hamburgesa de tofu a la plancha, calabacín a la plancha estilo barbacoa, ensalda de lechuga y pickles variados con vinagreta dulce.

Quinoa frita con ajito, alga kombu y sésamo, estofado de azukis, puerros en nishime, rollitos de hojas verdes y alga nori, con zanahoria y cebolla en pickles.


Bolas de arroz fritas y envueltas en nori, nishime de verduras con tofu, ensalada de salteado rápido de coles y pickles con vinagre de arroz.

Pasta integral de trigo al pesto, seitán con salsa de frutos secos y wakame, ensalda de zanahoria y remolacha macerada en naranja y canela sobre lechuga fresca, pickles rápidos de rabanito y vinagre ume.

jueves, 28 de octubre de 2010

Fotos de postres macrobióticos

Postres sin pecado.

En la cocina macrobiótica es posible hacer deliciosos postres sin tener que perjudicar nuestra salud: con endulzantes naturales, frutas, cereales, algarroba, frutos secos, leches vegetales... ¡QUÉ RICO!



Flan de polenta con salsa de fresas.


Bizcochuelo de bulgur


Tarta de calabaza

Mouse de algarroba

Kantén de sandía y arándanos

Manzanas al vapor con crema de cacahuetes y granada

Cocadas

Brownie de chocolate

Tarta de orejones

Mazapán relleno de orejones

Turrón de frutos secos

Tarta fresca de limón y yogurt

Postre bicolor de azuki y amasake

Crispis con yogurt de soja

Natillas de café de cereales

Arroz con leche y gelatina de caramelo

Peras en salsa de algarroba y sésamo

Tarta de fresa y vainilla


Granola de avena

Bomba de cacao y cuscús

Detalle de bomba

Kantenmisú

Magdalena de algarroba
con macedonia y natillas de vainilla.




FOTOS

lunes, 25 de octubre de 2010

Arreglados todos los enlaces defectuosos a artículos

NOTA: Ya están arreglados todos los enlaces defectuosos a los artículos de nuestra sección "Artículos". Ya se pueden leer perfectamente. Disculpen las molestias.
Un saludo.

Sobre la sal, un caso real.

En los últimos 50 años, el uso de la sal en la alimentación ha sido cada vez más desaconsejado y probablemente muchas personas consideran la sal peligrosa para la salud.

Sin embargo, su uso adecuado así como la utilización de una sal de buena calidad puede desempeñar un importante papel para el desarrollo de una buena salud.

De acuerdo con las teorías nutricionales chinas y ayurvédicas la sal facilita las siguientes funciones:
  • Nos ayuda a estar más centrados debido a su energía fuertemente yang (contractiva y enraizadora).
  • Transforma a los alimentos en más nutritivos y da energía y vitalidad.
  • Ayuda a la digestión, contribuyendo a la segregación de ácido clorhídrico en el estómago.
  • Estimula la función renal y en su uso adecuado facilita la absorción de calcio y de nutrientes en general.
  • La sal es considerada un purificador y como tal ayuda al organismo a eliminar toxinas.
Desde el punto de vista de la ciencia occidental se sabe que la sal desempeña un papel importante en determinadas funciones fisiológicas, por ejemplo:
  • Ayuda a la producción de bilis, que facilita la absorción de grasas en los intestinos.
  • Aumenta los movimientos peristálticos del intestino, contribuyendo a una buena digestión.
  • Alcaliniza la sangre, un aspecto importante en el mantenimiento de la salud y la prevención de enfermedades, ya que la mayoría de los alimentos modernos tiende a acidificarla.
  • El sodio ayuda a la conducción de los impulsos nerviosos y también a la contracción muscular.
A pesar de todos estos beneficios, un exceso en su consumo o una mala calidad de la sal pueden producir los siguientes trastornos:
  • Los chinos consideran que si ingerimos demasiada sal nos podemos convertir en personas excesivamente materialistas, debido a su efecto focalizante.
  • Una pequeña cantidad promueve la función renal, pero un exceso afecta a los riñones, interfiere en el metabolismo de la absorción de calcio y de nutrientes en general.
  • Adelgazamiento excesivo y un aspecto flaco, débil; por otro lado si la persona tiende a retener líquidos también puede provocar un aspecto hinchado.
  • Como la sal tiene tendencia para atraer líquidos, puede producir un aumento de la presión arterial y provocar hipertensión, en particular cuando se consumen demasiados productos animales en la alimentación.
Por todo lo dicho parece importante determinar qué cantidad de sal es adecuado utilizar en la alimentación diaria. En realidad la mayoría de las personas utiliza demasiada sal, particularmente en la forma de "sal escondida" tan común en los alimentos modernos como patatas fritas, pan blanco refinado y particularmente en la comida rápida (fast food).

Muchas recomendaciones nutricionales modernas, recomiendan una cantidad de 3000 mg. por día, en tanto que un adulto moderno puede fácilmente ingerir unos 17 mg. por día, cantidad claramente excesiva.

Use la sal con moderación, considere que cada individuo tiene necesidades y capacidades diferentes para lidiar con ella, y sobre todo, absténgase de usar el salero en la mesa, una forma particularmente nociva de usar este ingrediente.

La principal razón por la cual la sal tiene tan mala reputación es probablemente porque su uso es en la forma de sal refinada, un subproducto de la auténtica sal marina, que consiste casi exclusivamente en cloruro de sodio. La sal refinada (que es la que la gran mayoría consume) consiste en un 99.5% o más de cloruro de sodio, al que se añade dextrosa (un tipo de azúcar) y productos químicos para estabilizarla, evitar que se apelmace y blanquearla. Además el proceso de refinamiento tiene lugar a altas temperaturas, lo que puede alterar la estructura química de la sal.

Recomendamos por tanto utilizar sal marina integral (secada al sol), que tiene más del 4% de otros minerales y oligoelementos muy importantes para el buen funcionamiento del organismo.

Curiosidades:
  • La sal desempeñó un aspecto crucial en la historia de la humanidad. La propia palabra "salario" significa "pagar en sal", pues los soldados romanos eran pagados con este preciado producto.
  • La sal fue un bien tan preciado que en el siglo sexto algunos mercaderes del desierto negociaban con sal al mismo precio que con oro.
(Artículo de Francisco Varatojo, director del Instituto Macrobiótico de Portugal. Traducción por Raquel Pozo. Visita el Instituto Macrobiótico de Portugal.)


Un caso real:

Cuando comencé a practicar la macrobiótica cometí muchos errores y uno de ellos fue el abuso de la sal, en el uso excesivo de condimentos como el gomasio, el gomawakame o la salsa de soja. (En un día podía consumir 3-4 cucharaditas de gomasio, así como salsa de soja directamente sobre la comida a menudo). Además tomaba pocos alimentos con energía yin (expansiva, relajante) y muchísima cantidad de cereal. Tras varias semanas con esta práctica errónea y desequilibrada adelgacé más de 3kg en un mes, y además tuve otros trastornos como estreñimiento e insomnio. Había demasiada energía yang en la dieta (muy contractiva). Cuando comprendí mejor el funcionamiento de la energía en la alimentación e hice algunos ajustes todos estos síntomas se normalizaron.

El exceso de sal crea deseos de comer dulces y grasas, que compensen la fuerte energía de este ingrediente, además de aumentar rápidamente el apetito. Este conocimiento es muy útil si se quieren perder unos kilos, pues lo primero que deberíamos hacer es reducir la cantidad de sal. Asímismo lo utilizan en los bares y restaurantes dónde la comida está sobre-salada para conseguir que el cliente consuma más. /Raquel.

domingo, 29 de agosto de 2010

La Crisálida, Instituto Macrobiótico en FACEBOOK


La Crisálida, Instituto Macrobiótico.
EN FACEBOOK.
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/Raquel.

Testimonio Diana López Iriarte - Carta de Propósito (septiembre 2010)

Diana López Iriarte
Carta de propósito (septiembre 2010).

Hola, mi nombre es Diana López Iriarte, hace ocho años conocí la macrobiótica y empecé un camino que cambió total y profundamente mi vida.

Hace ocho años yo era una mujer de 31 años con fibromialgia, colon irritable y fuertes migrañas, pesaba 60 kilos. Tenía un niño de dos años, vivía en un pueblo de las afueras de Madrid, me decía a mi misma que tenía una bonita casa de pueblo con un jardín, pero lo que en realidad tenía era una casa en un sitio donde realmente no quería vivir el resto de mi vida, ni educar allí a mis hijos y una hipoteca a veinte años de 130.000 euros + intereses.

El camino de aprendizaje con la macrobiótica no solo me aportó conocimientos de nutrición, que me ayudaron a sanar mi cuerpo físico, si no que además me llevó a comprender y conocer la importante y profunda relación que tenemos con el planeta tierra, del que somos una pequeña parte.

Los últimos avances de la física cuántica, de la medicina y biología, han revelado, que la realidad que conocemos como un mundo material es en si misma un mundo energético de múltiples posibilidades, en el que lo que mantiene a la materia como la experimentamos es la conciencia. Una conciencia que está en todas partes, en los electrones y en nuestros cerebros, en cada una de nuestras células e incluso a nivel colectivo en la humanidad y en todo el planeta…diría más en todo el cosmos. Somos uno con todo lo que existe y somos energía, los pensamientos son energía, las emociones, son energía, los alimentos son energía, está es una verdad que han revelado desde muy antiguo numerosas culturas, los indios mapuches, los incas, los mayas, los hindú, los taoistas y budistas.

En los últimos 50años los humanos nos hemos concentrado en crear esta sociedad materialista de consumo, y hemos despreciado estos conocimientos, esta sabiduría hasta casi olvidarlo. Y basta la mera observación del mundo que nos rodea para recuperarla y muchas veces el simple uso del sentido común.

Existen numerosas técnicas de autoayuda que de alguna manera equilibran o tratan de despertar la conciencia. Operando desde el mundo sutil, como por ejemplo, la meditación, el yoga, el tao, la acupuntura la naturopatía, todas ellas son maravillosos intentos de conectarnos con nuestra energía y llamar a nuestra conciencia de unidad, a nuestro despertar como alma única en sintonía con todo.

El problema es que la materia, el mundo material tiene una densidad, un peso energético importante, todo empieza por una intención una idea, un sueño, en el mundo sutil de las ideas y la energía los cambios se dan instantáneamente, tomamos una decisión, decidimos hacer algo, y se pone en marcha nace algo nuevo, pero cuando las cosas llegan al mundo físico, los cambios son mucho más lentos y trabajosos de hacer.

Es por esto por lo que las personas que hacen o aplican estas técnicas, conocen una repentina mejoría, una sensación de bienestar, espiritual y físico, que dura unas horas, unos días o semanas, pero poco a poco la energía se disipa y de nuevo es la condición física la que impera…volviendo a la vieja rutina de inconsciencia y muchas veces, enfermedad.

Cuando el cuerpo se ha ensuciado con sustancias químicas durante años, las células se encuentran asfixiadas por excesos de grasas, los meridianos energéticos bloqueados, los órganos medio aplastados por grasas y mucosidades, esos chacras de energía están en profundo desequilibrio físico, es muy difícil que la energía pase y pueda hacer algo. Por mucho yoga, taichi, meditación que se haga. Hacen falta años de práctica y mucha constancia y dedicación para realmente ver cambios significativos.

Por otro lado en nuestra vida de hoy día, mientras cambiamos el panorama mundial hacia algo más natural y tranquilo, tenemos muy poco tiempo, la mayoría de las personas están metidas en una rueda, de jaula de ratón de la que son poco conscientes, están o hipotecadas o presas de un trabajo que no les gusta, o llenas de obligaciones familiares auto impuestas, poco tiempo queda para practicar yoga a diario y después meditar… (Considerando también que la energía de la coca cola y el filete nos permitan tener la mente en paz y meditar realmente de manera productiva.)

Sin embargo nos damos cuenta de que por muy ocupados que estemos cada día todos los días comemos al menos tres veces. Si además de practicar aquella técnica que queramos para despertar, aplicamos una alimentación que apoye, encontramos una auténtica sinergia.

Si queremos mover algún tipo de energía sutil a través de técnicas, las que sean, tenemos que ser conscientes de que la interacción más intima que tenemos es con la comida. A lo largo de nuestra vida, todo, todo lo que comemos produce un efecto, y una eliminación energética que puede ser saludable o no, positiva o no.

Comer bien no requiere más tiempo, hay que adquirir unos conocimientos, pero una vez esta aprendido, cada día, en cada comida, estaremos apoyando nuestro proceso de despertar, de crecimiento espiritual, nuestro camino hacia la verdadera y autentica felicidad de ser libres para ser quienes somos. Y no como ocurre en la mayoría de los casos que lo que hacemos con la comida es tirar por la borda todo ese trabajo, anterior y dar pasos hacia el enquistamiento físico y energético de nuestras vidas. A mi me parece que bien merece la pena el aprendizaje.

Por un lado la técnica o terapia, ya sea meditación, Chi kung, yoga, desarrollo personal, desbloquea en el mundo energético, nos aporta consciencia y autoconocimiento, y por otro el alimentarnos de manera consciente nos limpia el organismo ayudando a que la consciencia pueda entrar realmente en el, llegar a cada célula y órgano. Y permanecer.

El verdadero desarrollo espiritual, como seres nacidos entre la tierra y el cosmos, nace de un crecimiento en el que la base, es nuestra profunda conexión con la Tierra. Desde ahí, van elevándose los chacras y la conciencia se expande. Nuestra interacción con la energía de la tierra sube por el canal central, atravesando los chacras hasta llegar a los superiores, que nos conectan con el todo, con la conciencia infinita. Pero ese ascenso es imposible y digo imposible, si la primera piedra, la conexión con la tierra esta, o bien cerrada o mal puesta.

Y solo está realmente bien, si comemos y nos alimentamos de “ la Tierra”, y esto conlleva, comer alimentos naturales, acorde con el lugar donde vivimos, y la estación del año, llevar una vida con contacto con la naturaleza, mirar la puesta de sol o la salida cada día, estar conscientes…

No es posible llegar a una verdadera espiritualidad si para empezar estamos desconectados de la fuente de la que surgió nuestro cuerpo, que es la Tierra y esta conexión es a través de nuestra comida. Digerimos el medio ambiente y nos adaptamos a el, para elevarnos como espíritus libres hacia el infinito de nuestra existencia.

La naturaleza no tenía pensado que comeríamos productos desnaturalizados y químicos, manipulados… Tardaremos siglos en adaptarnos a la nueva alimentación sintética de hace 50 años, y de ahí que nuestra sociedad y nuestro mundo esten profundamente desorientados en crisis y enfermos.

Estamos aquí para ser felices, para ser, no para subsistir. La felicidad y la salud son un todo, la misma cosa, sin una no hay otra, son la razón de existir, de materializarnos aquí con un cuerpo.

Nuestro cuerpo físico necesita de la Tierra, sus productos para estar sano y vital, en un cuerpo sano hay emociones fluidas y equilibradas, y una mente clara y sana, esta mente clara y sana, crea con sus ideas una vida plena, y el resultado de todo ello es una persona completa sana y feliz, que realiza su verdadera esencia en el mundo al que decidió venir.

La macrobiótica actual, siento en mi interior, peca un poco de más de lo mismo. Materialismo y rigidez, resistencia al cambio, por un lado y espiritualidad no llevada a la practica por otro.
Siento que para que la macrobiótica pueda cambiar el mundo, tiene demasiados maestros y pocos comerciales.

Es necesario aumentar el numero de personas y de bocas que propagan está verdad, y que la han pasado por el tamiz de sus propias experiencias vitales. No solo que han aprendido unas técnicas, sino que las han vivido y les han aportado un cambio una revolución en sus vidas, porque sólo desde nuestra propia revolución podemos ayudar a otros a cambiar.

No podemos solo seguir formando maestros, si no que es necesario ayudar a personas comunes a recuperar el sentido común y la sabiduría popular, no solo hablar de yin y yang, si no de tierra y cielo, de primavera y verano, acercarla a lo tradicional de cada cultura un poco más. Y humanizarla dando apoyo y seguimiento a las personas que acuden a una consulta.

Dejar de hacer ver que es algo complicado para llevarlo a un terreno donde la gente lo pueda entender e irlo llevando a su día a día.

No todo el mundo puede tirar su alacena entera y comer algas y arroz pero todo el mundo puede acercarse al cereal, a las verduras y comprender lo importante que es en sus vidas y en este momento para la humanidad y el planeta que demos un giro a todo.

Esta es la labor que vengo haciendo, más que enseñar una macrobiótica rígida y rigurosa paso a paso tal como la aprendí a lo largo de seis años y muchos libros, vengo, enseñando, acercándola a las personas para que estas se puedan acercar a ella, comprendan lo que es.

Y sobre todo vengo vendiendo estas ideas, de unidad, de tradición alimenticia en las culturas antiguas, despertando el saber de nuestras abuelas. La autenticidad de los productos de hace a penas 40 años frente a la barbaridad de hoy día. Igual no se puede conseguir que mañana sustituyan la coca cola por te bancha con melaza y agua de vichy, pero si que incluyan menos azúcar, o que las personas cambien poco a poco su consumo.
Los cambios serán paulatinos y lentos.

Si no podemos ir con una bomba y dinamitar la montaña podemos con cucharillas empezar a que el consumo cambie. Hay mucho trabajo que hacer y no podemos permitirnos, ni despreciar a nadie que quiera hacerlo, ni luchar como hienas disputando los unos a los otros cuatro clientes privilegiados.

Podemos y debemos crear sinergias, trabajar unidos, porque si realmente el cambio se da, habrá trabajo para todos. Y somos verdaderamente pocos todavía.
Y es necesaria una apertura, tanto de las personas como de los macrobióticos si queremos que el cambio se dé.

Me propongo como motivadora, como comercial de esta sabiduría para venderla, pues mi punto fuerte es vender ideas.

Así como motivadora para reforzar en las personas sus motivos personales para realizar este esfuerzo, este ir contra corriente y comer y vivir de manera consciente.
En lo profundo de mi interior siento que esta es mi misión y aquello que quiero hacer.

Y esta es la idea que os propongo a los que estáis en este mundo de las terapias.
Estoy abierta a cualquier tipo de sinergia y colaboración, con total desapego de los resultados, en primer lugar porque estoy segura de que será algo maravilloso para mí, y en segundo porque es lo que siento desde lo más profundo que mi alma quiere y desea hacer.

En mi caso, esto es lo que ocurrió, mi trabajo personal de autoconciencia, de autoconocimiento, unido a una alimentación adecuada han transformado totalmente mi persona y mi vida.

Hoy, peso 50 kilos, no me duele la cabeza jamás, el colon funciona perfectamente, y por supuesto la fifromialgia se marchó para siempre de mi vida. Vendí mi casa, hoy no tengo deudas ni hipotecas, terminado el trabajo principal de crianza de mis niños, de seis y diez años, me siento libre para dedicarme a lo que se me ha revelado como mi auténtica pasión de vida.

Me interesa el planeta, la naturaleza, me apasiona ayudar a los demás a encontrar sus pasiones y su alma, a cuidarse y amarse.

Siento que los conocimientos de macrobiótica sobre la interacción de nuestro cuerpo con el planeta, son una poderosa herramienta para cambiar el mundo en el que vivimos, ya que transforman realmente a las personas.

En mi experiencia he comprobado que hace falta algo más que comer arroz y verdura en unas proporciones adecuadas, es necesario, limpiar por dentro y por fuera, la propia vida de todo enquistamiento, y tanto el cuerpo físico como el mental y el emocional, hasta llegar al espiritual, hasta que tu alma se yergue y toma posesión de su lugar para dirigir tu vida.

Hasta que no dudas en que ser lo que eres es a lo que has venido aquí, y no hay nada que nos pueda hacer fracasar si somos auténticos ya que somos los creadores de nuestro cuerpo y de nuestra vida.

Mi fuerte tal vez no sea tanto el dar clases de cocina, cosa que sin duda puedo hacer y he hecho, tampoco indagar en busca de indicios para diagnosticar condiciones antiguas en el físico. En mi experiencia como consejera macrobiótica júnior, de estos últimos dos años, mi fuerte es más bien una labor de motivación y comercial.

Me han venido personas que querían aprender lo que yo conocía, he dado talleres de cocina de cada estación, y muchas consultas, aun hoy me siguen viniendo sin buscarlas.

Siento que hace falta algo más que una consulta y un recetario, siento que la persona se encuentra después en el mundo con unas dificultades importantes, la sociedad no acompaña, este cambio, la persona ha de tener motivos muy fuertes y ganas de vivir para algo, ha de tener un sueño, una visión, y es importante que esto florezca cuanto antes para que el tratamiento macrobiótico sea real y efectivo.

De nada sirve obligarse a tomar cada mañana el arroz en crema durante veinte años, si después la persona no encuentra el valor de hacer los cambios que su vida requiere para poder SER.

La experiencia me dice que se puede tardar años en tonificar y limpiar unos riñones hasta que la persona encuentra el valor para dar ese paso, en ocasiones, a falta de resultados la persona se pierde y abandona.

He captado la necesidad de enriquecer o reforzar mis consultas con un acompañamiento del proceso de la persona, por mail o eventualmente teléfono.

La persona no puede ni debe convertirse en un robot que come “como se le ha dicho” la persona tiene que comprender porque, interesarse en su alimentación, profundizar en la realidad energética del acto de comer, y tomar las riendas de su vida. Es importante entender también que las vibraciones, la mente, los sentimientos también pueden ser considerados alimentos y pueden perjudicar, tanto o más, que un plato de arroz blanco con tomate de bote.

Desde este lugar al que he llegado de libertad personal y propósito de vida, quiero daros las gracias a todos los que me habéis apoyado. Tanto a mis profesores, con los que deseo trabajar mano a mano, como a los que han confiado en mi para cambiar su alimentación, a mis amigos y familiares.

Aquí lanzo esta carta, anuncio y propuesta a la vez al universo, sabiendo que a la vez soy yo misma y que volverá a mí en la forma mas adecuada para todos. Cierro el proceso de mi curación y lo doy como terminado mientras voy entrando un una nueva etapa cuya tónica que será poner en el mundo mi trabajo, al servicio de cualquiera que me necesite, y quiera contar conmigo, con mis conocimientos y mis dones.

No dudéis poneros en contacto conmigo para cualquier cosa que necesitéis o propuesta de colaboración que se os ocurra, siempre que sea para ayudar a este bonito e importante propósito que es construir un mundo más feliz. Soy muy fácil de localizar.

Un abrazo de eterna y profunda gratitud por haber leído mi carta y por todo lo demás.

Diana López Iriarte.


(dianagatablanca@gmail.com)

miércoles, 21 de julio de 2010

Testimonio de Mari Carmen López Castro (cáncer de tiroides y colon irritable - julio 2010)

Testimonio de Mari Carmen López Castro.
(Cáncer de tiroides y colon irritable)


Mi nombre es Mª Carmen López y tengo 30 años. Mati Navas me pidió que contara mi historia personal para que así otras personas la puedan leer y animarse a confiar en el poder curativo de la macrobiótica. Así que lo hago encantada.

Conocí a Mati en su consulta en Julio de 2008. Las circunstancias hicieron que conociera a su hija en el lugar donde vamos a comprar productos ecológicos, y que meses más tarde fuera a la consulta de su madre, convencida ya de que una alimentación adecuada mejoraría mi salud tras la intervención de un cáncer de tiroides que una semana antes me diagnosticaron.

No sólo mi respuesta al postoperatorio fue óptima, sino que el acné con el que he convivido tantos años me mejoró de una manera espectacular. Del mismo modo, el colon irritable que he sufrido desde los 15 años se me ha corregido. Es verdad que en el momento que me salgo de esta alimentación, se me empeora la cara y el colon se resiente. Pero como con esta forma de alimentarme he ganado mucho en salud y belleza, no la cambio por ninguna otra.

Al principio del tratamiento, cuando Mati me ajustó los alimentos, no voy a mentir y decir que fue todo muy fácil, porque no fue así. Ahora me doy cuenta de que era porque no sabía cocinar con los productos que se utilizan en la macrobiótica. Al principio no entendía que Mati y Raquel comentaran sobre los sabores exquisitos que se obtienen nada más que de cocinar los cereales con un poco de gomasio. Poco a poco, a medida que asistí a algunos cursos de cocina con ellas, y leyendo libros de cocina y preguntando a gente que empecé a conocer de este mundo, he podido comprobar que el paladar va aprendiendo a prescindir de los sabores enmascarados a base de muchas especias, mucha sal…y se va afinando y consigue extraer, por ejemplo, de un simple mijo sin nada más, un sabor dulce exquisito. Pero para ello es necesario un proceso de reeducación alimenticia. Yo, aunque tuve la suerte de que por aquel entonces ya no comía carne ni fritos, ni bebía leche, comía poco queso, no solía tomar azúcar…he de decir que me costó eliminar en un principio por completo ciertos alimentos como el queso, o galletas edulcoradas con azúcar, ya que el dulce me encanta y no puedo pasar sin él. Sin embargo, el convencimiento de que era necesario en un principio y las ganas de quitarme los granitos que seguía teniendo, pudieron con las tentaciones que a veces tenía.

De esta manera, llevo dos años comiendo de forma macrobiótica, sin acné, con el colon controlado, y con más energía y ligereza que antes. He aprendido mucho de la filosofía que subyace a la macrobiótica, y estoy muy agradecida a mi enfermedad por darme la oportunidad de haber conocido la macrobiótica.

Es complicado llevar una vida así cuando se sale de casa, ya que uno no suele estar rodeado de gente que le guste “lo natural”. Hay gente que piensa que es un problema y que no le merece la pena el esfuerzo, otra que es una dieta cara…yo por mi experiencia, puedo constatar que si realmente se quiere alcanzar la salud y un estado de bienestar general, no es tan difícil organizarse. Al principio los amigos te miran con cara rara, no puedes comer lo que ellos, o se te va la mirada detrás de un suculento helado. Con el tiempo, los amigos se acostumbran, no pasa nada si un día comes algo que no sea macrobiótico (aunque el estómago lo notará en seguida), y tu cuerpo finalmente, al notar lo pesada que te pones al tomar un helado, es él el que te pide que no se lo des.

Doy testimonio del placer de disfrutar de los sabores que la Naturaleza nos ofrece por sí misma, y de las recetas tan exquisitas que se consiguen una vez que uno se familiariza con los productos y las recetas macrobióticas. Mi mayor descubrimiento, como soy tan dulcera, fue la "miel" de arroz, que animo a todo el mundo a utilizarla en la elaboración de dulces.

También tengo que decir que en mi opinión es bueno acompañar la macrobiótica de otras terapias alternativas para acelerar la curación, como es la acupuntura y la hidroterapia de colon.

He llegado al convencimiento de que si desde pequeños nos alimentáramos de esta manera, evitaríamos en el 80% una gran cantidad de enfermedades. Claro que todo ello vendría acompañado de la filosofía que da base a esta forma de alimentación, para conseguir una salud óptima y por más tiempo.

Animo a todas aquellas personas que quieran mejorar su salud a que prueben poco a poco recetas de las que hay en esta página web. Así mismo, Mati es una persona muy preparada y amable que me atendió estupendamente. Si alguien que pasó por el mismo problema quiere ponerse en contacto conmigo para estar más seguro/a de su elección, puede hacerlo al siguiente correo:

maricarmen_lopez_castro@hotmail.com

Un saludo para todas aquellas personas que nos lean.
/Mari Carmen.

viernes, 18 de junio de 2010

Testimonio de Rocío Martínez Bocero (Agradecimiento)

Testimonio de Rocío Martínez Bocero (Agradecimiento)

Querida Mati:
Gracias a ti y a Raquel por haber sido siempre tan atentas conmigo y cariñosas. Sé que aprender bien macrobiótica lleva su tiempo y que no debo desesperar. Para mí es más complicado por la falta de cursos en Málaga, pero espero que cuando llegue septiembre pueda asistir a alguno de los vuestros.
Mientras tanto sigo vuestra web con mucho interés, leyendo cada línea y cada receta para intentar aprender todo lo que puedo. He visto un vídeo que habéis colgado en donde figura una clase degustando lo que parece un pastel anaranjado, con una pinta estupenda. Interés desde luego no me falta, aunque haya días en los que me venga un poco abajo, pues llevar esto a solas, sin apoyo de nadie, es un poco difícil. Mi familia come de manera tradicional y no conozco a nadie que lleve este tipo de alimentación, por lo que continuamente me encuentro dando explicaciones de por qué como esto o aquello o por qué cocino así o asá.
¡Qué suerte ha tenido tu hija Raquel teniéndote a ti para apoyarla siempre!. Luchar junto a alguien más es más sencillo que si lo haces sola. Pero bueno, sigo en la brecha y cada día espero aprender algo nuevo y que me salgan mejor los platos.
De nuevo, mil gracias por vuestro apoyo. Espero que nos conozcamos pronto. Estaré pendiente de los cursos de septiembre.
Un fuerte abrazo
Rocío

Contacto: arrurruz@hotmail.com

lunes, 7 de junio de 2010

Testimonio de Gloria Prieto (Agradecimiento)

Hola soy Gloria,

Me gustaría dejar un pequeño comentario de mi paso por "La Crisálida, Instituto Macrobiótico". Voy a una nutricionista que cura a través de la alimentación por problemas digestivos y un severo estreñimiento desde hace un año. Me tengo que desplazar muy lejos de mi casa, pero como me va bien no me importa.

Investigando un poco por mi cuenta, descubro que mi dieta es básicamente macrobiótica y que hay muchas otras personas que se dedican a esto (asesores macrobióticos), y lo mejor que averiguo es que cerca de donde vivo está vuestro Instituto y pronto acudo a él, previa cita, claro.

Decir que aunque llevaba un año alimentándome bien, ha sido Mati (directora de La Crisálida y consultora macrobiótica) la que me ha abierto un mundo con muchas más posibilidades culinarias, otras formas de cocinar, más amena, más variada, llena de colores y sabores y sobre todo equilibrar bien los alimentos. Todo esto en una sola visita a su consulta.

Ya me atrevo con los encurtidos o pickles, ensaladas prensadas, verduras escaldadas, etc. Antes no tenía claro cómo hacerlas y lo más importante, cómo comerlas, pues mis platos no eran compuestos, sólo eran de un tipo de alimentos.

Darte las gracias Mati por tu amabilidad y buenos consejos, espero verte pronto.

Un saludo.
Gloria

CONTACTO: gloprimua@gmail.com

lunes, 17 de mayo de 2010

Raquel Magem (dietista)

Testimonio de Raquel Magem, dietista.

NACÍ estreñida allá por el año 1975 en el seno de una familia de lo más estándar dietéticamente hablando. Si bien es cierto que se degustaban ciertos delicatesen, lo seguro es que no ingería la cantidad de fibra que yo necesitaba.

FUERON PASANDO LOS AÑOS, además de las dificultades para ir al baño que siempre me acompañaron, en mi etapa de instituto empecé a ponerme "rechonchita", cada día un poco más; parecía una tendencia incontrolable y la excusa era la de siempre, la genética.

UN BUEN DÍA mi padre proclamó: "A partir de ahora, en esta casa, siempre se comerá de primero una ensalada verde". Tanto mi hermano como yo, incluso mi madre, intentamos sublevarnos. Llegábamos a casa con hambre y queríamos empezar con algo consistente, pero cedimos finalmente. La gran sorpresa fue que en poco tiempo el estreñimiento mejoró, y me sentía más ligera, me sentía mejor. Me cautivó tanto la transformación que me hice vegetariana (no es que lo recomiende) y entonces perdí 13 kilos en un año. Después me normalicé y volví a "comer de todo" pero con la ventaja de haber incorporado lo verde en mi dieta de por vida.

FUERON PASANDO LOS AÑOS... todo y practicar mucho deporte, me mantuve entre los 62 y los 58, lo que resulta un peso normal (mido 1,65). El problema es que pasaba mucha hambre; horas y horas sin probar bocado, la merienda totalmente vetada, por no decir la media mañana. Era una lucha continua porque ante todo no quería engordar.

FUERON PASANDO LOS AÑOS... estudié en la universidad, me casé, nos compramos una casa y me hice hortelana. Cuando leía bibliografía para saber cómo se cultivaba una hortaliza me encontraba con una información dietética a modo de introducción. Al principio me tentaba saltármelo, pero poco a poco me empezó a interesar. Una anécdota: recuerdo perfectamente cuando leí sobre la berenjena. Al final de la explicación sobre sus maravillas había una anotación sobre lo mal considerada que estaba para la macrobiótica por ser muy yin. En aquellos entonces que me sonó todo a chino, y como es normal, no lo tuve nada en cuenta, pero es curioso cómo “se me quedó grabado en la mente”, quién iba a decir lo que me deparaba el futuro…

PERO UN DÍA me encontraba en un quiosco y un ejemplar de la revista "Cuerpo Mente" me susurró: ¡cómprame!. Sucumbí, y cuando la empecé a leer tranquilamente sentada en el sofá sentí un cosquilleo que me desveló mi verdadera vocación.

ENTONCES me embarqué en los estudios de dietética con el mayor de los entusiasmos superando las dificultades que conllevaba la decisión. Durante mi formación académica aprendí teoría, hacer dietas…y muchas cosas, pero no te transmiten esa ilusión de ayudar a la gente y de mejorar la salud de uno mismo que yo sentía en mi corazón. Así que lo busqué por mi cuenta. No olvidaré el día que compré el libro NUTRICIÓN ENERGÉTICA Y SALUD de Jorge Pérez-Calvo Soler. Ese día se abrió un nuevo camino para mí. Los principios fueron muy duros, no solo por la típica soledad de principiante, que en mi caso era absoluta, si no por la dificultad de asumir ciertas contradicciones con los principios dietéticos estándares. Pero a medida que iba aplicando cambios, mi realidad, mi cuerpo, mi mente, se transformaba.

HOY soy dietista. A nivel personal, no solo he conseguido mantenerme delgada, eso es lo de menos, si no que con mis 34 años me encuentro con más salud y vitalidad que nunca en mi vida, sin pasar hambre y disfrutar con todas y cada una de las comidas del día.
Por otra parte, esta profesión me brinda la gran oportunidad de ayudar a otros a seguir el mismo camino. La mayor de las gratificaciones es verlos cada día más guapos, satisfechos con sus cambios y en definitiva, más felices.

DESPUÉS DE HOY, dietista y terapeuta esencial. Casualidad o destino me he sumergido en el mundo de las Flores de Bach. Una terapia alternativa que complementa mi trabajo a nivel emocional, donde solo con la dieta no puedo llegar, la naturaleza en estado puro, las esencias de las flores, pueden sanar. Esto es una herramienta más, y abierta a las que puedan surgir con tal de mejorar cada día.

Marzo 2010. Y ahora MÁS. Mi loft, mi cocina, mi pequeño templo donde transmitir amor al cocinar, que no es más que darse amor a uno mismo y a aquellos para los que cocinamos. Esto sí que ha sido un paso importante para mí.

HOY 15 de mayo.(ya tengo 35) Mis últimas líneas. Estoy estudiando cocina macrobiótica en Escuela de Vida. Quiero ser chef, lo siento en lo más profundo, y quiero transmitirlo, difundirlo, para que la gente disfrute cocinando exquisitos platos de salud y vitalidad. Si quieres, puedes. Yo os doy ideas, vosotros no olvidad el ingrediente amor y gratitud.

GRACIAS A TODOS LOS QUE DÍA A DÍA ME AYUDÁIS A HACER REALIDAD ESTE SUEÑO.

Este camino me ha abierto las puertas para conocer a “mucha”, mucha más de la que jamás hubiera imaginado, gente maravillosa (por ejemplo Raquel Pozo Navas). Gente con la que conecto y me enriquece tanto que por mucho que de siempre salgo ganando.

CONTACTO:
ladietistaraquel@ya.com
Mi web: La dietista raquel.

jueves, 29 de abril de 2010

Macrobiótica, algo más que una dieta.

Hola a todos,

La revista digital "EL mercado ecológico" nos ha publicado un artículo sobre macrobiótica. Es una pequeña entrevista realizada a Mati Navas, directora de "La Crisálida, Instituto Macrobiótico". Que la disfrutéis.

LEER ARTÍCULO

Testimonio: Diana Lopez Iriarte (fibromialgia)

Mi experiencia con la macrobiótica.

Diana López Iriarte.


Hace unos ocho años más o menos, acudí a una conferencia, sobre terapias alternativas, me llamó la atención una persona en concreto que hablaba de que los alimentos además de nutrientes contenían energía. Me pareció interesante descubrir en qué era diferente un hidrato de carbono procedente de una coliflor, que otro de un bocadillo de chocolate, o la proteína de los garbanzos que la de un filete…de manera que acudí al taller de cocina.


No podía saber en esos momentos el gran cambio que supondría esto en mi vida… Durante dos meses descubrí, según el método culinario macrobiótico, que todo el universo puede entenderse como la interacción de dos fuerzas complementarias el yin y el yang. Aprendí la relación energética de los alimentos con las estaciones, con la tierra y el cosmos, con los órganos y muchas más cosas. Descubrí una sabiduría ancestral basada en el Tao capaz de cambiarte hasta la forma de vivir la propia vida. No voy a entrar en estos conceptos porque sería tema para un artículo extenso y prefiero basarme en lo que ocurrió conmigo y de ahí que cada cual investigue si la cosa le resuena de algún modo.


En aquellos momentos, yo tenía un principio de fibromialgia, me levantaba y me acostaba cansada, tenía unos enormes dolores de huesos y espalda a diario. Muy en lo profundo en mi interior me preguntaba si con 32 años estos dolores serían normales y de qué forma llegaría a la edad de mi madre si ahora estaba en ese estado mi salud…También sufría de jaquecas y migrañas periódicas que me hacían tomar Paracetamol, el cual a su vez me producía cólicos y diarreas, con lo que también me habían diagnosticado colon irritable. Debido a los dolores y al cansancio mi deseo sexual había disminuido hasta casi extinguirse. Esto en lo que respecta al cuerpo físico.


En lo referente al emocional y mental, mi vida oscilaba entre el desánimo y la tristeza y episodios de ira y rabia incontrolable que hacían muy difícil mi carácter, estaba en varias terapias de autoayuda y autoconocimiento, pero aún así, era incapaz de manejar mis emociones o de elegir mis pensamientos. Mi vida era un caos sin dirección.


El cambio en la alimentación resultó de manera natural y fluida, nada más comprender e integrar en mi universo cognoscible los nuevos conceptos aprendidos. Consciente de la importancia de la energía y la química de los alimentos, deseaba profundamente controlar y elegir de la mejor manera posible. Llegué a casa y tiré todo fuera de la nevera, vacié de comida basura los estantes y comencé a comprar y cocinar los nuevos productos.


Algunas de las medidas que tomé fueron: dejar el azúcar blanco en todas sus formas y los lácteos, introducir verduras en abundancia y cereales integrales de cultivo ecológico, como el arroz integral o el mijo, la avena, a diario, dejé también la proteína animal, carne, aves y huevos, para tomar proteínas vegetales, legumbres y pescado blanco.


Al poco tiempo comenzó una transformación brutal de mi persona y de mi vida.

Primero desaparecieron los dolores de cabeza, y de huesos y espalda, más tarde también el cansancio. Después, la ira y las emociones, fueron siendo cada vez más fáciles de comprender y encauzar, empecé a sentir que tenía el control de ser quien yo quería ser y no una víctima de las circunstancias. A menudo me embargaba un sentimiento de paz interior y de alegría, antes desconocida. Volvió el deseo sexual y las sensaciones que antes parecían adormecidas se volvieron más intensas.


Tenía una energía extra para mil actividades anteriormente impensables, y con ella empezaron las ilusiones, reales, de hacer cosas que me llenasen, de darle una dirección a mi vida y no dejarme llevar más por las circunstancias o por lo establecido.


Poco a poco comencé a tomar decisiones basadas en mis valores, y sueños. Fui consciente de cómo los miedos del pasado, inculcados por los padres, la escuela, la sociedad… habían influido en mis decisiones y en mi estilo de vida, aun sin yo saberlo, y me volví capaz de enfrentarlos, de ponerlos a prueba, me atreví a vivir a mi manera.


Lo que experimenté fue como si una parte de mí, que antes no puedo explicar dónde se encontraba…se hubiera despertado. Y esta parte, era capaz de observarme a mí y a mis circunstancias y decidir, elegir, ante una situación, enfadarse o no, temer o atreverse. Una parte sabia, capaz de ver más allá de lo evidente. Capaz de relacionarse con algo mucho más grande que yo, capaz de ser libre por el simple hecho de cuestionar y solo ser. Esto supongo que es lo que llaman consciencia.


En mi opinión, soy otra persona, comencé por preocuparme de la influencia real de los alimentos en mi vida, por cuidar mi cuerpo y ahora me gustaría cuidar el cuerpo de mi planeta. Y toda la vida que en él Existe. Lo siento como algo mío.


Me preocupa la ecología y los medios de cultivo sostenibles. Porque hay hábitos alimenticios de hoy día que nos traen desequilibrio, sequía y pobreza, además de enfermedad. Y yo creo que hasta las guerras son producto de una alimentaciónantinatura”.


Entonces este cambio en la alimentación me hizo dar un paso más allá, los alimentos tienen una energía, un nivel de vibración, y desde ahí, como todo es vibración empiezas a cuidar mucho más todo. Pues alimento no es sólo comida, son también: pensamientos, información, amigos, música, ideas, emociones…Empiezas a cuidar lo que llevas a la boca, consciente de que todo tiene un efecto en el organismo, desde el vino hasta una hierba. Y también lo que metes en tu mente y en tu vida… Empiezas a decidir eliminar el ruido y alimentarte de lo que te hace feliz.


Está demostrado científicamente que aquello que produce emociones positivas, relaja el A.D.N. y esto a su vez fortalece el sistema inmunológico. Es decir: Nuestra salud mejora si somos felices.


Esta es la verdadera meta de una alimentación para el despertar.

Empiezas a vivir tu vida desde la consciencia, y cualquier pequeño acto, por ejemplo: tomarse una hamburguesa con los amigos…, si eso implica que mi dinero está financiando la destrucción de la selva, que tan linda me parece, pues elijo mejor.

Empiezas a estar consciente y a ser una célula positiva para ese cuerpo mayor que tenemos que es la tierra sin cuyo alimento aire y magnetismo no podríamos vivir.

Por todo esto que me ocurrió, por el simple hecho de empezar a comer productos que de verdad produce la madre tierra, es por lo que animo a todo el mundo a ser diferente y a responsabilizarse de verdad de su nutrición y de su propia vida. Por supuesto que es un enorme cambio pero a mi me parece que merece la pena.


Nota: si queréis contactarme para cualquier duda o consulta podéis hacerlo en:

dianagatablanca@gmail.com

Un saludo.

/Diana.


lunes, 5 de abril de 2010

¿Por qué no funcionan las dietas de adelgazamiento?

¿Por qué no funcionan las dietas de adelgazamiento?

Las dietas de adelgazamiento no funcionan porque se entienden como un parche que nos permitirán perder los kilos que nos sobran de manera rápida para poder continuar manteniendo nuestros hábitos como antes. Las dietas de adelgazamiento que no consideran el necesario equilibrio energético de nuestro cuerpo llevan a la persona a una rueda sin fin de periodo de dieta y restricción al que le sigue un periodo de compensación y exceso, con la recuperación consiguiente de los kilos perdidos. De esta forma no existe una dieta de adelgazamiento eficaz, la única posibilidad de éxito que podemos considerar para equilibrar nuestro peso es realizar cambios duraderos en nuestro estilo de vida y alimentación. Y para ello es muy importante que todos los cambios que realicemos sean poco a poco, sin estrés ni ansiedad. A continuación hacemos un análisis de algunas dietas conocidas:

Dieta de las calorías: en esta dieta la persona debe comer una cantidad máxima de calorías diarias, sin importar el tipo de alimentos de dónde provengan, su energía vital, su digestión ni metabolismo, así como el estado físico, mental y emotivo de la persona. Así podrá alimentarse únicamente de bollería industrial, café y chocolates si lo desea con la única condición de que no se exceda en el número de calorías asignado.

Recientes estudios realizados en la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, ponen de manifiesto que no hay una relación tan directa como se creía, entre el exceso de calorías en la dieta y la obesidad. Depende de los alimentos de dónde provengan las calorías. A igual cantidad de calorías, engordan más las grasas que los carbohidratos. Es más, los carbohidratos, además de almacenar menos calorías extra, favorecen el gasto energético y la grasa corporal se reduce.

En este mismo sentido, estudios europeos recientes (Proyecto CARMEN – Carbohydrate Ratio Management in European National Diets) demuestran que se puede perder peso aumentando los hidratos de carbono si se reducen las grasas, sin necesidad de disminuir las calorías. Si hacemos caso de estas investigaciones recientes, ya no hay por qué preocuparse de mirar cada día en las tablas y pesar los alimentos para guardar la figura, bastaría con aumentar el consumo de alimentos ricos en carbohidratos y pobres en grasas (cereales integrales, legumbres, pan integral, verduras, frutas…) y disminuir el de los alimentos más ricos en grasas (mantequillas, margarinas, embutidos, carnes, quesos, salsas, fritos…). Y si hacemos caso de nuestro sentido común, trataremos de hacer una dieta equilibradora, atendiendo a nuestras necesidades particulares, por ejemplo, si estamos dilatados y fofos haremos una dieta contractiva pero sin alimentos extremos yang desequilibradores.

Dieta superprotéica: Esta dieta es específica para adelgazar y consiste en eliminar todos los alimentos ricos en hidratos de carbono y alimentarse casi exclusivamente de alimentos ricos en proteínas animales (pescado y carnes magras), verduras y frutas con moderación. Al eliminar de la dieta moderna occidental los alimentos como el arroz blanco, la pasta blanca y el pan blanco (que al ser refinados sus azúcares elevan rápidamente el nivel de glucosa en la sangre y se convierten en gran parte en grasa) la persona experimenta una pérdida de peso rápida. El inconveniente de esta dieta es que no es equilibrada porque no suministra buenas fuentes de nutrientes y el cuerpo tiene que hacer un esfuerzo grande en conseguir hidratos de carbono de proteínas y grasa para su correcto funcionamiento. Al ingerir grandes cantidades de alimento animal el hígado queda sobresaturado y tiene riesgo de enfermar si la dieta se mantiene demasiado tiempo (por eso no se recomienda un tiempo mayor de tres meses). Además estos alimentos animales tienen la cualidad de acidificar la sangre por lo que el cuerpo cede parte de sus reservas minerales (acumuladas en los huesos y los dientes) para equilibrar el PH de la sangre, por lo que la persona queda desmineralizada y débil, con cansancio y falta de vitalidad.
La dieta superprotéica no es una dieta equilibrada y consigue un adelgazamiento ficticio que en muy pocos casos se convierte en duradero. Es además una dieta pobre y perjudicial para la salud.

Dieta disociada: Es una dieta que está muy de moda y consiste en comer de los alimentos que nos proveen de los principales nutrientes separados en cada comida. Esto significa por ejemplo que tomaremos un desayuno rico en hidratos de carbono (por ejemplo en forma de pan integral), una comida rica en proteínas (con carne o pescado), y una cena rica en vitaminas y minerales (con verduras y frutas), pero sin mezclar ninguno de estos ingredientes. Los defensores de esta dieta alegan que las digestiones se hacen muy ligeras y al no haber sinergias entre los alimentos la persona pierde peso y lo mantiene con facilidad.

Esta dieta a nuestro entender tiene algunos puntos flacos. Uno de ellos es que el cuerpo necesita mantener un nivel constante de glucosa en la sangre para su correcto funcionamiento. La glucosa es la gasolina de nuestro cuerpo y la fuente de energía que necesita para realizar sus actividades cotidianas. Los alimentos ricos en hidratos de carbono y que proporcionan un nivel estable de glucosa en la sangre son los cereales integrales (y en su defecto los cereales refinados). Si tomamos cereales sólo en una de las comidas del día obligamos a nuestro cuerpo a conseguir la glucosa de otras fuentes como las grasas o las proteínas, con su consiguiente desgaste.

Por otro lado la cantidad de alimentos ricos en proteínas que necesitamos durante el día, y según las recomendaciones de la OMS, es del 10-15% del total de todos los alimentos. Si hacemos una comida rica en alimentos protéicos al día con seguridad estaremos ingiriendo mucho más de esta cantidad recomendada, con el consiguiente sobreesfuerzo para nuestro hígado.

La dieta disociada no tiene en cuenta la necesidad de equilibrio energético de nuestro cuerpo y es una dieta que en general produce muchos antojos y ganas de picar entre horas. El cuerpo necesita reponer hidratos de carbono, proteínas y minerales durante el día y lo ideal es suministrárselos en cada comida. Necesitamos comidas equilibradas y ricas en sabores, texturas y colores, que nos dejen satisfechos y llenos de energía.

Existen multitud de dietas que tienen como base las ideas de estas que hemos explicado, o una mezcla de ellas. En general son difíciles de seguir por un tiempo largo pues están sujetas a la idea de restricción. Cuando la dieta es abierta, variada, equilibrada en nutrientes y energía, y produce satisfacción, placer y mucha vitalidad, como es la dieta macrobiótica, podremos seguirla toda la vida mantiendo un peso estable y un aspecto juvenil.