viernes, 3 de julio de 2009

Raquel - Vida anterior

Hola mi nombre es Raquel y ahora tengo 36 años. Me he decidido a contar mi historia por si sirve de inspiración a otros, que como yo se encuentren en la búsqueda de una mejoría de su calidad de vida. Mi intención no es contar penas, sino de alguna manera compartir el camino de crecimiento personal que empecé hace ahora cuatro años y medio. Como la historia tiene muchos detalles la he dividido en varios capítulos, para que sea más fácil leerla. Y este es el primero, en el que voy a contaros cómo era mi vida hasta el comienzo de mi enfermedad: miastenia gravis, que empezó a manifestarse en marzo de 2005 cuando tenía 31 años.

Me defino como una persona muy alegre y vital, positiva y soñadora, muy trabajadora y responsable. Me gusta mucho viajar, leer y estar con los amigos, también soy familiar y cariñosa. Tengo cuatro hermanos y mi infancia fue feliz. Estudié en Sevilla ingeniería informática y cuando terminé estuve trabajando para varias empresas del sector en Sevilla, Barcelona y Madrid (donde viví cuatro años). Fueron unos años divertidos y de muchas experiencias, viajé mucho e hice muchos amigos. Me sentía como un pájaro libre después de los años que había pasado estudiando en la universidad. Mi carrera de ingeniería me había dejado poco tiempo libre, incluso en verano, así que todo lo que estaba descubriendo era nuevo y fascinante para mí. Sentía que tenía la vida por delante, y además estaba contenta con mi nueva independencia, con mi trabajo y con mi nueva ciudad. Me sentía afortunada pero mi sueño más grande era trabajar como profesora en un instituto así que durante varios años trabajé y estudié oposiciones al mismo tiempo.

En este tiempo conocí al que ahora es mi marido, en Madrid. Entonces vivía en un piso alquilado y él también. Quedábamos pequeños ratitos en la semana, aprovechando los descansos de mis estudios. Estos años fueron duros y un poco estresantes porque después del trabajo estudiaba hasta la madrugada e incluso aprovechaba los trayectos del metro y los fines de semana para ir avanzando en el temario. Tenía mi vida muy organizada en todos los aspectos, mis horarios programados me delimitaban mi tiempo de estudio, de ocio, de deporte, de amigos. La verdad es que fue duro en un aspecto pero la ilusión con la que viví mi preparación para poder trabajar de profesora no la cambio por nada. También fue un tiempo de sueños y de proyectos. Me presenté dos veces a la oposición de secundaria (más de tres años de preparación) hasta que conseguí mi plaza ¡Nunca olvidaré el día que supe que iba a ser profesora! Era mi gran sueño...

Y en el año escolar 2004-2005 hice mi año de prácticas en un instituto de secundaria de Sevilla como profesora de informática. Estaba ilusionada y muy contenta. Nunca en mi vida he trabajado tanto, me entregué a mis alumnos y cada día preparaba actividades y juegos para ellos, intentando ser la mejor profesora que podía a pesar de mi inexperiencia, con toda mi energía e ilusión. Me encantaba mi trabajo. Fue difícil pero también muy motivador, mis alumnos me enseñaron muchísimo. Preparé todas mis asignaturas desde la nada elaborando exámenes, temas, ejercicios, llevé el mantenimiento y la gestión del aula de informática del centro, organicé un curso para 30 profesores de diseño de páginas web y por último me llevé a 50 alumnos de 16 años al viaje de fin de curso. Trabajaba incluso los fines de semana.. Fue un año agotador pero era tanto lo que había soñado este trabajo y tantas las ideas que tenía que quería apuntarme a todo, quería aprender más y más. En las encuestas que pasé al final del curso a mis alumnos para la evaluación de mi trabajo me dejaron cariñosas muestras de afecto y valoraron positivamente el esfuerzo que había invertido en ellos. No podía ser más feliz.

Pero ese año empezaba a sentirme muy cansada. Durante el invierno cogí varias gripes, y muchos resfriados, empezaba a tener frecuentes dolores de cabeza, tos, dificultad para descansar bien por las noches, infección de orina, infección de muelas... Estuve varias veces de baja por faringitis y afonía. Y en el último trimestre del curso empecé a tener unos síntomas más extraños, que achacaba al agotamiento y al esfuerzo realizado en mi trabajo y al estrés de los últimos años. Mi voz empezaba a volverse "gangosa", más difícil de entender, y me costaba trabajo hablar. Además empecé a notar que mi lengua no manejaba con facilidad los alimentos en la boca, y mi sonrisa se quedaba más pequeña, como si no pudiera sonreír del todo, también mis ojo derecho estaba más caído haciendo en mi cara una mueca asimétrica.

Acabé el curso a duras penas, no quería darme de baja porque sabía que aunque mandasen un sustituto yo era la única persona que podía evaluar el trabajo de todo el año de mis alumnos, era la única que los conocía uno a uno. Así que aguanté el tirón, haciendo algunas clases escritas en la pizarra y explicando un poco menos de teoría. Me sentía muy cansada y sospechaba que podía tener anemia o algo así.

Tardamos muchos meses en descubrir que padecía una miastenia gravis. Fueron meses de mucha preocupación, también de angustia al ver que mi estado empeoraba progresivamente y ningún médico acertaba con el tratamiento para mi recuperación. La verdad es que cuando tuve el diagnóstico sentí un gran alivio pues los meses anteriores fueron muy difíciles para mí. Alivio por un lado y miedo por otro cuando empecé a comprender qué es la miastenia gravis. Todo este camino lo cuento en la segunda parte de esta historia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Querida Raquel, al leer tu historia parecia estar escribiendo yo misma esas palabras pues al igual que yu tambien soy maestra y el dia que me jubile 13 de febrero del 2009 ya mero un año tampoco queria dejar mi grupo que eran exelentes chicos de secundaria,ellos tampoco querian mi retiro pero yo ya andaba en rastra
Es decir sentia un agotamiento general y mi voz ya no daba para mucho, al igual que tu tambien me auxilie mucho del pizarron multimedia y el representante de mi grupo que era un alumno exelente me daba la mano...
Tus palabras y tu sentir son demasiado semejantes a lo que he vivido...tal parece que esto es como una radiografia ...Blanca

Anónimo dijo...

Exelente relato de lo que has vivido... clega de profesion y de enfermedad... considerame tu amiga mi nombre es blanca alicia treviño de torres, soy de Monterrey, Nuevo, León México. mi correo es blaanca.aliciia@hotmail.com

raquel dijo...

Gracias por compartir tu historia. Muchas gracias. Y des de Tres Cantos, te envío todo el amor.
Raquel