jueves, 18 de febrero de 2010

La pirámide macrobiótica



La pirámide macrobiótica nos ayuda a organizar nuestros menús diarios, semanales y mensuales. En este dibujo "consumo diario" significa que debemos consumir esos alimentos todos los días, "consumo semanal" significa de 1 a 3 veces por semana y "consumo ocasional" significa de 1 a 3 veces por mes. Esto es sólo una guía orientativa, es decir, si una semana comemos pescado 4 veces por ejemplo no significa que estemos haciendo mal, simplemente compensamos con otra semana que comemos un poco menos y no pasa nada.

Es importante saber elaborar menús equibrados, pues los alimentos hay que tomarlos en un conjunto armónico que nos suministren todos los nutrientes esenciales, el equibrio energético y de texturas y sabores que el cuerpo necesita. Así nuestras comidas serán satisfactorias, placenteras y nos llenarán de vitalidad. Es decir, no con tomar alimentos sanos estamos haciendo una alimentación sana y aquí pondré un ejemplo sencillo: la fruta es un alimento sano pero si tomamos 3kg de fruta diaria, que es un exceso, nuestro cuerpo va a caer en deficiencias de minerales y en un enfriamiento interno que nos hará más vulnerables a virus e infecciones. Así los alimentos nunca son en sí malos o buenos, sino que nos proporcionan salud en la medida en que los tomamos en las proporciones adecuadas (que dicho sea de paso no tienen por qué ser las mismas en todas las personas ni en todos los rangos de edad por eso hago hincapié en que la pirámide es orientativa para personas adultas sanas).

Cabe destacar en esta pirámide, si la comparamos con la pirámide mediterránea recomendada en nuestra sociedad actual como modelo alimenticio algunos puntos muy interesantes:

  • En las dos pirámides la base de la alimentación humana se sustenta en los cereales integrales como alimento principal. Es decir arroz, quinoa, mijo, amaranto, trigo, cebada, avena, trigo sarraceno y maíz como cereales en grano y sus derivados en forma de pan, harinas, pastas, bulgur, cuscús, sémolas y cereales refinados es decir, la versión "blanca". Es para reflexionar que en la dieta moderna estos alimentos aparecen solamente en el plato alguna vez a la semana en su versión refinado, como el arroz blanco, la pasta de trigo blanca, o el pan blanco y en muchos casos como decoración del plato principal de carne o pescado. Cuando en nuestra sociedad moderna decimos que hacemos una dieta mediterránea se nos está olvidando lo principal ¡los cereales! que además han sido la base de la alimentación humana durante toda la historia de la humanidad por miles de años. Aquí la dieta macrobiótica recupera lo esencial de una dieta con sentido.
  • Legumbres y verduras a diario como aporte principal de proteínas (las legumbres) y vitaminas, minerales y fibra (las verduras). Las legumbres aunque no son alimentos que constituyan proteínas completas (pues algunas carecen de algunos aminoácidos esenciales) se completan con las proteínas de los cereales integrales formando un equipo que proporciona hidratos de carbono de buena calidad (en los cereales) y proteínas completas fáciles de asimilar por el cuerpo sin ninguno de los inconvenientes de las proteínas animales. Por eso son la propuesta para comer en salud, y si pensamos un poco así fue la alimentación humana hasta la era moderna: cereales+legumbres+verduras. Así comieron hasta la generación de nuestros abuelos en las zonas rurales no hace tantos años. El consumo exagerado de productos animales en nuestros días es la razón principal de muchas de las enfermedades de nuestra sociedad moderna. Volvamos a los orígenes, a una alimentación un poco más vegetariana, más ecológica y sostenible, más respetuosa con el medio ambiente y ¡mucho más sana!
  • Algas marinas que son las verduras del mar. Las algas son ricas en minerales de buena calidad (calcio, magnesio, fósforo, zinc y más) y que el cuerpo necesita para su buen funcionamiento. Su consumo regular satisface todas nuestras necesidades sin tener que recurrir a otras fuentes más dudosas como los lácteos (Por cierto las vacas toman el calcio de la hierba verde y fresca y no necesitan mamar de otras vacas). Nos puede parecer chocante o alejado de nuestra cultura culinaria el uso de algas pero si estudiamos un poco la historia de las algas encontramos que fueron consumidas en europa desde tiempos antiguos: los romanos, los celtas, los vikingos, los franceses y hasta en España se consumieron algas de la costa cantábrica ¡pero lo hemos olvidado! Las algas son los tesoros del mar y los tesoros de nuestra mesa. En la actualidad se comercializan algas locales de nuestra costa cantábrica y pueden encontrarse fácilmente en los comercios.
  • Dulces naturales algunas veces por semana. Para darnos un capricho rico y delicioso y sobre todo para los más golosos podemos elaborar dulces a base de frutas secas o frescas, zumos de frutas, siropes de cereales (conseguidos por la hidrólisis de las largas cadenas de hidratos de carbono del arroz, el trigo, la cebada...), el amasake (un puré conseguido con arroz fermentado que vuelve locos a los niños), las leches vegetales dulzonas como la de arroz o avena, y la algarroba como sustituto sin excitantes del cacao. Las opciones son muchas y los postres deliciosos, con la ventaja de que no engordan, no perjudican nuestro páncreas haciéndonos más propensos a la creciente diabetes, no debilitan nuestros dientes y huesos, y no producen acidez. El consumo de azúcar conlleva todos los inconvenientes antes mencionados y aunque en la pirámide mediterránea se sugiere como alimento de algunas veces por semana reconozcamos que en la dieta moderna su consumo es diario y extenso.
  • Pescado varias veces por semana. El pescado es de todos los alimentos animales el más saludable por su menor contenido graso y por su importante aporte de ácidos grasos esenciales (los famosos w3 y w6), así como vitamina D entre otras bondades. Aunque estos nutrientes importantes podemos conseguirlos de otras fuentes (como por ejemplo las semillas de calabaza, girasol, sésamo o lino ricas en ácidos grasos w3 y w6, o los alimentos fermentados como el miso, la salsa de soja y los encurtidos de verduras ricos en vitaminas del grupo B y D), lo que significaría que es posible hacer una dieta pura vegetariana sana y sin carencias, la opción del vegetarianismo puro es individual y opcional y la propuesta de consumo de pescado para los que no la eligen es de 1-3 veces por semana.
  • Semillas de calabaza, sésamo, girasol y lino principalmente, y sus aceites, y otras más ocasionalmente como las de amapola, nos proveen de la cantidad de ácidos grasos esenciales que necesita nuestro cuerpo para su buen funcionamiento. Por eso su consumo recomendado es de unas 3 cucharadas por día, alegrando nuestras ensaladas, purés, como decoración en cereales, como tentempié de media mañana, o integradas en salsas y aliños.
  • Frutos secos varias veces por semana o a diario en pequeña cantidad como aporte principal de grasas de buena calidad. Nos referimos a almendras, nueces, avellanas, cacahuetes y con menor frecuencia otras como pistachos y nueces pacanas. También podemos consumir frutos secos en forma de pastas para untar, como son la "mantequilla de cacahuete" o "la crema de almendras" que resultan deliciosas integradas en salsas y postres o directamente sobre el pan.
  • Frutas frescas varias veces por semana. Podemos tomarlas crudas o cocinadas en compotas, al horno, integradas en postres, de todas formas resultan deliciosas. Las frutas son ricas en azúcares simples que pasan muy rápido a la sangre y se convierten rápidamente en grasa por acción de la insulina y el páncreas. Los azúcares que más nos interesan porque evitamos este efecto indeseable son los polisacáridos que nos aportan los cereales integrales. También son ricas en vitaminas y fibra pero estos nutrientes podemos conseguirlos a su vez de las verduras ligeramente cocinadas o crudas. En fin, que la fruta en sí es prescincible en una dieta saludable pues no aporta nada que no podamos conseguir de otras fuentes. Con esto no quiero decir que haya que dejar de tomar fruta, que además nos refrescará cuando haga calor, nos hidratará y siempre es un placer su consumo. Pero como todos los alimentos en exceso puede resultar perjudicial, en el caso de las frutas producen un clima ácido en la sangre que deviene en desmineralización de dientes y huesos, también se transformas rápidamente sus azúcares en grasa, por lo que no recomendamos un consumo excesivo y diario. En realidad en la Naturaleza y en ciertas estaciones del año (como el otoño o el invierno) la huerta no nos ofrece apenas frutas, sólo en el verano cuando el cuerpo necesita enfriarse para soportar los calores es cuando tenemos más abundancia de frutas para consumir.
  • Carnes, huevos y lácteos algunas veces por mes. Esta es una opción que cada persona es libre de elegir. Esto es, hay personas que practican una dieta macrobiótica y prescinden totalmente de estos productos, porque no son fundamentales para hacer una dieta sana y equilibrada, y otras personas optan por consumirlos ocasionalmente porque gustan de ellos y no quieren perderse ese placer personal. En la macrobiótica no hay alimentos prohibidos sólo que se tiene en cuenta la frecuencia de consumo de algunos alimentos para promover la salud en las personas. Así los lácteos, las carnes blancas y rojas y sus derivados, todos ellos ricos en grasas saturadas, hormonas y productos químicos debido a su producción industrial, pasan a ser alimentos que podemos disfrutar de vez en cuando si es nuestro deseo pero dejan de ser los alimentos principales de cada día como ocupan en la actual dieta moderna. Es importante que de consumir estos productos los elijamos ecológicos y de la mejor calidad.
En fin, os invito tras leer esta entrada a que reflexionemos sobre nuestros hábitos actuales de alimentación que han sido tan manoseados, tan manipulados, tan falseados bajo el nombre de dieta mediterránea. ¿Es que de verdad hacemos dieta mediterránea? Es cierto que en nuestra sociedad actual hay mucha información muy confusa sobre qué es sano y qué es comer bien, y qué es comer para generar salud. Confusión que aprovecha la industria alimentaria para vendernos de todo tipo de productos. La propuesta de la dieta macrobiótica es una propuesta con sentido y en el orden natural, es recuperar la alimentación que ha nutrido a la humanidad desde tiempos antiguos, y yo diría que es la vuelta una alimentación humana. Para pensar...

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Buenas fuentes de calcio.

Fuentes:

"El equilibrio a través de la alimentación" - de Olga Cuevas.
"Nutrición energética y salud" - Dr. Jorge Pérez Calvo.
"La dieta macrobiótica" - de Michio Kushi.




miércoles, 17 de febrero de 2010

Elaboración de menús semanales

Elaboración de menús semanales

La elaboración de un menú semanal es una tarea que en un principio requiere de cierta práctica y visión de conjunto, quizás pueda parecernos algo compleja pero con el tiempo se vuelve sencilla e intuitiva. Ahora que ya tenemos una idea concreta de cómo elaborar un menú diario (pinchar AQUÍ) sólo tendremos que tener en cuenta algunas consideraciones más a la hora de elaborar un menú semanal. Las siguientes indicaciones son orientativas, no hay recetas exactas de cómo elaborar menús semanales. Es importante que seamos flexibles, que bailemos con las estaciones del año, lo siguiente es sólo para darnos una idea general pero podemos adaptarlo a nuestras necesidades personales y seguirá siendo acertado. Veamos:

  • Frecuencia de cereales integrales y derivados: por derivados de cereales integrales entendemos los alimentos que están elaborados a partir de ellos, por ejemplo con sus harinas como el pan, las pastas (macarrones, cuscús, espaguetis...), las sémolas y el bulgur. Tenemos que tener en cuenta que el grano integral entero tiene la energía y la capacidad de generar una nueva vida, esto es, si lo plantamos crecerá una nueva planta. En cambio todos los derivados de cereales han perdido esta capacidad y están expuestos a la oxidación de sus nutrientes y propiedades, siendo de esta manera alimentos de más baja calidad. En cuanto a la energía y vitalidad que nos facilitan es notablemente superior la de los cereales integrales en forma de granos. Por eso, a la hora de elaborar menús semanales daremos preferencia en nuestros platos a los cereales integrales y utilizaremos en menor número los derivados, por ejemplo unas 3-5 veces por semana.
  • Frecuencia de proteínas: vamos a considerar que hacemos menús equilibrados con todos los ingredientes que nos aportan los nutrientes necesarios (hidratos de carbono de los cereales integrales, proteínas (vegetales - legumbres, tempe, tofu y seitán; o animales- carnes, huevos, pescado o lácteos) tanto en la comida como en la cena. Esta es la propuesta que sugerimos para niños, adolescentes y adultos en general. Aunque hay algunas excepciones, por ejemplo si el adulto necesita perder peso o tiene poco apetito entonces podrá optar por hacer una cena sin proteínas. Pero ¿qué proteínas y en qué frecuencia las organizo a lo largo de la semana? esta es nuestra propuesta:
  1. Legumbres: es la proteína con la energía más moderada de todas, siendo un producto natural que no ha sufrido ninguna transformación hasta llegar al plato. Por eso sugerimos comer legumbres a diario (o casi a diario). Estas son también las recomendaciones de la organización mundial de la salud y de nuestra olvidada dieta mediterranea. Las comemos en pequeña cantidad, acompañadas de cereales en una proporción que asegura el aporte de todos los aminoácidos esenciales (los componentes de las proteínas), y que es 1 parte de legumbres y 3 partes de cereal.
  2. Tofu: es un alimento derivado de la soja, un cuajo natural de la leche de soja, muy rico en minerales y en lecitina de soja (un lípido natural que necesita nuestro cuerpo). Constituye una fuente de proteínas muy rica y fácilmente digerible. Su energía es muy fría y por eso necesitamos cocinarlo (crudo es bastante indigesto), así en verano lo haremos con cocciones más ligeras y en invierno le aplicaremos más tiempo y calor. La frecuencia recomendada es de 1 a 3 veces por semana.
  3. Tempe: es un alimento derivado de la soja fermentada y constituye una fuente de proteínas muy interesante y a la vez de energía moderada. Su digestión y absorción es sencilla debido al proceso de fermentación al que se ha sometido la soja en su elaboración. La frecuencia recomendada es de 2 a 4 veces por semana.
  4. Seitán: es un alimento elaborado a partir del gluten de la harina del trigo. Su energía es más concentrada, muy contractiva, y al ser un alimento elaborado a partir de una harina tiende a ensuciar más los intestinos por eso recomendamos un consumo menor que de las otras proteínas, de ninguna a dos veces por semana.
  5. Pescado: es rico en ácidos grasos esenciales, y además su energía animal nos provee de mucha vitalidad y dinamismo. En este apartado incluimos todos los frutos del mar (almejas, mejillones, navajas...), así como los moluscos (pulpo, calamar, choco) y el marisco. Recomendamos un consumo de ninguna (opción de los vegetarianos puros) a 3 veces por semana, dando preferencia a los pescados blancos y pequeños que a los azules y grandes. Evitar en lo posible el pescado frito pues al freír las grasas insaturadas del pescado se vuelven saturadas con las altas temperaturas y dejan de proveernos de todas sus ventajas.
  6. Carnes: en la actualidad las carnes industriales tienen un alto contenido en hormonas, antibióticos y demás sustancias indeseables para la salud. Recomendamos para aquellas personas que deseen comer carne que la eligan ecológica y de primera calidad. Dar preferencia a las carnes blancas que a las rojas por su elevado contenido en grasas saturadas. El consumo opcinal recomendado de carnes es de 1 a 3 veces por mes (junto con los huevos y los lácteos).
  7. Huevos: el huevo es una alimento muy concentrado (un pollo en potencia) y su energía es altamente contractiva. Los antiguos japoneses decían que un huevo era suficiente para toda la familia. Por su alto valor nutritivo se hace más adecuado para niños en crecimiento y personas muy débiles. El consumo opcional recomendado de huevos es de 1-3 veces por mes (junto con las carnes y los lácteos).
  8. Lácteos: son el gran falso mito de nuestra cultura occidental alimentaria. Nos hicieron creer que eran fundamentales para nuestra salud y la industria de los lácteos produce productos de muy baja calidad a bajo coste. Si es tu opción consumir lácteos búscalos ecológicos, y tómalos con mucha precaución porque su consumo habitual está relacionado con muchos problemas de salud (mocos, sinusitis, asma, estreñimiento, mala absorción de nutrientes, problemas en el aparato genital de la mujer, etc). El consumo recomendado de lácteos es de 1-3 veces por mes (junto con las carnes y los huevos).
  • Frecuencia de dulces: por dulces nos referimos aquí a postres elaborados con endulzantes naturales como los siropes de cereales (de arroz, cebada, maíz, trigo...), el sirope concentrado de manzana, el zumo de frutas de temporada, el amasake, las compotas y mermeladas de frutas naturales, las frutas frescas y las frutas secas. Su consumo recomendado es de 1 a 3 veces por semana para los adultos y a diario para los niños (en este punto no hay que ser rígidos con los niños, que necesitan crecer). El resto de endulzantes naturales como miel de abejas, sirope de arce y otros queda para uso muy ocasional pues pasan muy rápido a la sangre subiendo el nivel glucémico desproporcionadamente.
  • NOTA: para personas muy estresadas, con necesidad de relajación, en el verano con el calor, los niños y otras circunstancias la cantidad de dulces puede aumentarse. Para los más golosos insisto en que son frecuencias orientativas las que aquí sugerimos.
  • Frecuencia de frutos secos y semillas: los frutos secos y las semillas son una valiosa fuente de aceites insaturados esenciales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Los frutos secos se deben consumir en una proporción de una tacita a la semana aproximadamente, que podremos tomar en 2 a 4 veces diferentes o a diario en menor cantidad. Recomendamos el consumo diario de semillas ligeramente tostadas (de calabaza, girasol, sésamo y lino), en una medida de 1-3 cucharadas, que integraremos en nuestros platos.
  • Frecuencia de pan: el pan es un alimento de caracter tradicional, aunque en los últimos tiempos se ha vuelto un alimento muy procesado (con ingredientes químicos panarios, conservantes, harinas blancas industriales y levaduras químicas), el auténtico pan es un alimento natural (ingredientes: harina integral, levadura madre, agua y sal). El pan tiene una energía muy densa y pesada, muy contractiva, una energía que nos seca y es bastante extrema. Además al contener levaduras, estas tienden a seguir fermentando en nuestros intestinos (mucho más las químicas) y alterando nuestra flora intestinal y produciendo un exceso de mucosidades tanto en los intestinos como en las vías respiratorias. Por decirlo de alguna manera vulgar estropean la salud de los intestinos y los pulmones si se toman en exceso. Para los que no puedan pasar sin el pan sugerimos que lo adquieran de cultivo ecológico y de buena calidad. Una forma más equilibrada de tomar pan es calentarlo unos minutos al vapor o mojarlo en sopas, consomés, etc. La frecuencia recomendada es para hombres - de 2 a 4 veces por semana, para mujeres - ninguna o 1-2 veces por semana, y para niños 2-4 veces por semana.
Para ayudarte a elaborar los menús semanales puedes utilizar la pirámide macrobiótica, que de forma visual te muestra la frecuencia de uso de los alimentos. A continuación tienes un enlace:

Ver pirámide macrobiótica.

Otras entradas relacionadas:
Elaboración de menús diarios
Ingredientes de la cocina macrobiótica


Elaboración de menús equilibrados

Elaboración de menús equilibrados

Cuando el menú es equilibrado nos dejará satisfechos, ligeros, con vitalidad, haremos una buena digestión (sin gases, acidez…), y sin antojos. A la hora de diseñar un menú tendremos en cuenta los siguientes puntos:

  • Ingredientes: necesitamos ingredientes que cubran los grupos de nutrientes básicos en cada comida, así nos aseguramos de ofrecer a nuestro cuerpo todo lo que necesita para seguir funcionando. Cada menú tendrá cereal, verduras, proteína (vegetal – legumbres, tofu, tempe, seitán; o animal – pescados, carne, huevos, lácteos), aceite y/o semillas, un alga y Pickles. Con ellos nos aseguramos un buen aporte de carbohidratos, proteínas, grasas, minerales y vitaminas.
  • Composición: sugerimos comenzar con una pequeña sopa o crema que caliente el estómago y lo prepare para hacer la digestión, luego un plato combinado con cereales, proteínas, verduras (entre las que habrá siempre alguna ensalada), algas y Pickles. Y para terminar una infusión o té sin excitantes. Las frutas, los postres y dulces los dejamos entre horas porque siempre hacen las digestiones más pesadas cuando se combinan con las proteínas. Terminamos nuestro plato con la sensación de frescura que nos da la ensalada, los Pickles y el té o infusión.
  • Sabores: predominará el dulce natural de cereales, legumbres y verduras, que constituirá el 80-85% del total. En este apartado entran también la fruta fresca y seca y los endulzantes naturales como las melazas de cereales, mermeladas naturales, o amasake de arroz. Además habrá toques de cada uno de los siguientes sabores:
  1. Salado de la sal y condimentos como el miso, salsa de soja, vinagre o pasta de umeboshi, aceitunas, alcaparras.
  2. Ácido de cítricos como limón, naranja o mandarina, vinagres de umeboshi, arroz o manzana, verduras fermentadas como el chucrut, jugo concentrado de manzana o ciruelas umeboshi.
  3. Picante del ajo, el jengibre, la mostaza, la pimienta, el curry o vegetales ligeramente picantes como rabanitos, cebollino, rúcula, nabo rallado, puerros o cebolla cruda o berros.
  4. Amargo de las verduras de hoja verde como lechugas, escarolas, endibias, alcachofas, rúcula, de hierbas aromáticas secas, de frutos secos tostados como nueces, almendras o avellanas, de semillas ligeramente tostadas o del café de cereales.


  • Colores: una buena comida también entra por la vista, y por lo tanto debe ser atractiva y colorida, para que pueda nutrirnos todos los sentidos. Veamos algunos ejemplos de los alimentos que darán color a nuestros platos:
  1. Amarillo de maíz, chirivía, limón, pimiento amarillo, mijo, polenta…
  2. Naranja de zanahoria, calabaza, boniato, pimentón, lenteja roja, mandarina, naranja…
  3. Rojo de rabanitos, granadas, fresas, frambuesas, remolacha, tomate, pimiento rojo, col lombarda, judías pintas o azukis, alga dulse, sandía…
  4. Blanco de cereales (arroz, bulgur…), nabo, coliflor, colinabo, tofu, calabacín, manzana, pera…
  5. Verde de brócoli, col verde, alcachofas, coles de Bruselas, judías verdes, hojas de col, lechuga, rúcula, parte verde de puerros, cebolletas y ajetes, cebollino, perejil, alga kombu y wakame…
  6. Marrón de cereales (pasta de trigo por ejemplo), seitán, tempe, lentejas…
  7. Negro de sésamo negro tostado, soja negra, arroz salvaje, algas arame e hiziki…


  • Texturas: lo ideal es que una comida incluya todas las diferentes texturas asínos sentiremos satisfechos y no necesitaremos picar entre horas. Veamos:
  1. Húmeda-seca como alimentos secos podemos incluir el pan, los frutos secos y las semillas tostadas, las tortas de arroz inflado entre otros. Como alimentos húmedos son las verduras, los cereales cocidos…
  2. Crujiente-blanda por ejemplo alimentos crujientes son los frutos secos y las semillas tostadas, las tortas de arroz inflado, las palomitas de maíz, los cornflakes de maíz (sin azúcar), las verduras en ensalada prensada o cruda como la lechuga, y alimentos blandos pueden ser una crema de
    verduras, un cereal cocido como el mijo o la polenta…
  3. Ligera-pesada en este caso textura ligera nos la pueden proporcionar las verduras de ensaladas crudas, escaldadas, al vapor, maceradas o prensadas con un poco de sal, con aliños suaves y ligeros con toques de vinagre, limón y aceite entre otros y la textura pesada nos la pueden proporcionar los cereales integrales cocidos como el arroz a presión y el mijo, las
    legumbres, el pescado…
  4. Caliente-fría como textura caliente tomamos nuestra sopa o crema de verduras para comenzar, y casi todo nuestro plato será caliente pues estará cocinado, y como textura fría tendremos las ensaladas, los Pickles…


  • Formas: Entre las verduras deberíamos incluir de raíz, crecen hacia abajo y con dirección definida (zanahorias, nabos, rabanitos…), redondas que crecen justo debajo de la tierra o hacia los lados (cebollas, calabazas, coles, coliflores, brócoli) y de hoja, que crecen hacia arriba (hojas de rábanos, hojas de zanahoria, hojas de col, lechugas, puerros, berros, canónigos…) y ocasionalmente algo que cuelgue como judías verdes, tomates, pimientos o frutas. Cada uno de los grupos de verduras anteriores tiene una energía diferente que nutre diferentes partes del cuerpo y por ello todas son necesarias en una alimentación que busca el equilibrio. Además cortaremos las verduras con formas variadas que alegrarán nuestro plato dándole personalidad y gracia (trozos grandes en cortes rodados, cuadrados o en rodajas, y cortes pequeños como en palillos en medias lunas, picadito por ejemplo).
  • Estilos de cocción: cada estilo de cocción tiene efectos diferentes y proporciona un determinado tipo de energía. Esto también hay que tenerlo en cuenta a la hora de preparar nuestros menús. Hay que ir variando según la estación del año y el efecto que queramos obtener. Alternaremos entre cocciones largas y cortas, que calienten y que enfríen, que relajen y que activen, que refuercen y que depuren, etc. Es importante crear POLARIDAD en nuestros platos para asegurarnos esa chispa que todos necesitamos para las actividades de nuestro día a día.

Todo lo anterior parece complicado de manejar pero lo cierto es que si empleamos en nuestra cocina ingredientes naturales y de buena calidad y empezamos a practicar los conceptos de una alimentación equilibrada poco a poco vamos a conseguir el equilibrio sin necesidad de pensar mucho, siguiendo nuestra intuición. Con la práctica veremos que de forma instintiva y automática tenderemos a preparar menús equilibrados. Al principio requeriremos de un poco de técnica, paciencia y atención para ir cambiando nuestros esquemas mentales pero llega un momento en que vemos que las cosas salen de manera más fluida y que nuestra creatividad se activa llegando a disfrutar de esta aventura que es crear nuestra propia salud y armonía.


NOTA: Ver artículos relacionados:

Personalidad de los estilos de cocción

Elaboración del menú semanal

La pirámide macrobiótica

El falso mito del azúcar

EL FALSO MITO DEL AZÚCAR
Todo lo que necesitas saber sobre el azúcar


En las últimas décadas, la gran confusión pública sobre el azúcar refinado, es decir, la sacarosa, es el lenguaje. Como en tantos otros temas, los términos se mezclan de tal forma que cuando se habla de libertad, justicia y democracia nos preguntamos si realmente se está hablando de libertad, justicia y democracia o de todo lo contrario.

Lo mismo sucede con la palabra carbohidrato, que desde un punto de vista químico significa una sustancia que contiene carbono con oxígeno e hidrógeno.

Utilizar los mismos términos para describir tanto a los cereales naturales e integrales (que han sido uno de los alimentos básicos de la Humanidad durante miles de años) como al azúcar refinada (que es una droga moderna fabricada y un veneno para la Humanidad) es, cuando menos, un engaño. Eso sí, muy bien camuflado, ya que en esos rótulos, en esa publicidad y en ese lenguaje, no se está explicando la diferencia que existe entre un verdadero carbohidrato y un azúcar refinado. La confusión se hace más y más grande cuando se emplea la palabra azúcar para describir un grupo entero de sustancias que no son idénticas, aunque tengan alguna semejanza.

La glucosa es un azúcar que se encuentra con otros azúcares en frutas y verduras. Es un material clave en el metabolismo de plantas y animales. Muchos de los alimentos principales se convierten en glucosa dentro del cuerpo, es un elemento esencial para la sangre y para todo el organismo, absolutamente necesaria para órganos tan importantes como el cerebro, para el buen funcionamiento del sistema muscular, etc, etc.

Hasta aquí, decir que necesitamos mucha glucosa es, naturalmente, cierto y todos estamos de acuerdo en ello. El problema serio comienza cuando se usa el término azúcar para describir dos sustancias tan diferentes como la glucosa y la sacarosa, y así se las mete en el mismo saco. Tienen diferentes estructuras químicas y afectan al cuerpo y sus procesos de forma profundamente diferente. Esto crea una enorme confusión. Cuando se habla de la glucosa como componente esencial para el cuerpo humano, de cómo se oxida para dar energía y cómo se metaboliza para producir calor, etc.; se está hablando de la glucosa - que el propio cuerpo fabrica - aunque se dice de tal forma que parece que se está hablando de la sacarosa que se compra en el supermercado.

Así, la palabra azúcar puede significar tanto la glucosa de la sangre como la sacarosa de la coca-cola, hemos caído en la trampa de creer que nuestro cuerpo es como nuestra cuenta bancaria; si hay insuficiencia de glucosa en la sangre ¡no hay problema!, el caramelo, el refresco o el pastel lo arreglarán. Lo cierto es que nada está más lejos de solucionarlo.

El azúcar refinado aporta lo que los especialistas en nutrición llamamos calorías vacías, pero eso no es lo peor, sino que debido a su proceso digestivo extrae cantidad de preciosos minerales y vitaminas del organismo. El cuerpo busca constantemente el equilibrio y tiene muchas y diferentes formas de contrarrestar el efecto que produce el azúcar refinado.

Su consumo va creando una condición excesivamente ácida en el cuerpo, con un gasto extraordinario de oxígeno para su digestión. La sangre para restablecer el factor ácido-alcalino necesita minerales que extraerá de los huesos y de los dientes. No sólo calcio, sino también sodio, potasio y magnesio principalmente son movilizados para una transmutación química que devolverá a la sangre su PH natural. A la larga el azúcar refinado afecta a todos los órganos del cuerpo.

Al principio se almacena en el hígado en forma de glucógeno; como la capacidad de este órgano es limitada, si añadimos a la glucosa que ingerimos en los alimentos - cereales, verduras y frutas - el uso diario del azúcar refinado, el hígado acabará saturándose y entonces el glucógeno regresará a la sangre en forma de ácidos grasos y se irán almacenando en las zonas menos "activas" como el vientre, las nalgas, los muslos y las mamas. A continuación llegarán a los órganos vitales tales como el corazón y los riñones, donde se producirá una alteración en sus funciones, ya que dichas grasas invadirán sus tejidos. El cuerpo entero queda afectado así, y dispuesto para producir fácilmente los síntomas tan temidos y "tan de moda" como son el colesterol, la presión arterial, la obesidad, y ya veremos su influencia en la hipoglucemia y en la diabetes.

El azúcar refinado, a diferencia de la remolacha o la caña, carece de minerales naturales. La ingesta de este "raro alimento" moderno afecta al sistema nervioso parasimpático y a los sistemas, órganos y funciones que gobierna. Así son invadidos los sistemas circulatorios sanguíneo y linfático, alterando los glóbulos rojos y favoreciendo una formación excesiva de glóbulos blancos.

El sistema inmunológico disminuye su poder de autodefensa e impide reaccionar rápida y eficazmente contra los ataques externos tales como frío, calor, microbios o virus.

El azúcar refinado también tiene un efecto muy adverso sobre las funciones cerebrales. Una de las claves de un funcionamiento ordenado en el cerebro es el ácido glutámico, que es un compuesto vital que se encuentra en muchas verduras. De la división del ácido glutámico en compuestos antagónico-complementarios depende un "orden" de proceder adecuado a nivel cerebral. En la correcta división de este ácido juegan un papel importantísimo las vitaminas del grupo B, que son metabolizadas por bacterias simbióticas en los intestinos. Cuando se toma azúcar refinado estas bacterias mueren y disminuye la reserva de vitamina B, causando adormecimiento, pérdida de memoria, de capacidad para el cálculo y la organización.

En una persona sana, el nivel de glucosa en la sangre se mantiene por la interacción de la insulina, las hormonas corticales y el ACTH de la hipófisis, Pero en un organismo de pobre funcionamiento, las oscilaciones pueden ser mucho mayores, y sabemos que esto implica un enorme riesgo ya que el nivel de glucosa en sangre es uno de los niveles que el cuerpo vigila con "gran interés" ya que le va la vida en ello.

Si la insulina suministrada por el páncreas es excesiva, demasiada glucosa será convertida en glucógeno y el nivel de glucosa en sangre descenderá y permanecerá bajo. Esta condición se conoce por hipoglucemia y es el primer síntoma que alerta del peligro que aparecerá más tarde. Esta sobre estimulación del páncreas es causada por el consumo excesivo de azúcares simples como la sacarosa refinada, miel e indirectamente algunas drogas.

Michio Kushi, el Padre de la macrobiótica en Óccidente afirma que actualmente el 80% de la población sufre de hipoglucemia y denuncia un tipo de dieta excesivamente rica en azúcares y harinas refinadas como principal culpable de la diabetes.

De la misma manera, la doctora Sherry A. Rogers afirma que debido a los errores y falsos mitos de la nutrición moderna la población, en estos momentos, es pre-diabética.

Por otra parte, si el suministro de insulina no es adecuado, el hígado no puede transformar el exceso de glucosa en glucógeno. Esto es la diabetes; el siguiente paso en la enfermedad, es el momento en que el páncreas se cansa de producir insulina para neutralizar "alimentos" como azúcares simples, miel o drogas, entonces un exceso de azúcar comienza a acumularse en sangre.

Repasando el proceso: una estimulación excesiva del páncreas por exceso de azúcar, miel, etc. lleva a la hipoglucemia: bajo nivel de glucosa sanguínea, luego a la diabetes: alto nivel de glucosa en sangre.

Entendiendo el proceso en profundidad, nos damos cuenta que son dos síntomas aparentemente opuestos, pero que comparten la misma raíz. Por esta razón sigue siendo verdaderamente un contrasentido que a una persona diagnosticada con el término "insuficiencia de azúcar en la sangre" se le recomiende tomar dulces o caramelos. Esto no hace más que empeorar los síntomas, es como añadir más leña al fuego y facilitar la aparición posterior de problemas mas serios.

El verdadero tratamiento consiste en poner una dieta realmente equilibrada, rica en cereales integrales, verduras dulces como la calabaza y la zanahoria y algo de legumbre (especialmente el "azuki") y suprimir el azúcar y la harina refinada.

Una receta simple, muy eficaz y rápida es (al mismo tiempo que se suprime el azúcar refinado) "caldo de verduras dulces" es la mejor forma de equilibrar de una manera natural la glucosa en sangre.

Receta: 1 medida de verduras picadas por 5 de agua. Se pone a cocer en agua fría con tres granos de sal marina, calabaza, zanahoria, cebolla y col. Al hervir se baja a fuego bajo y se deja durante 20 0 25 minutos. Luego se cuela el caldo y se toman dos vasos diarios durante 10 días, después 2 0 3 veces por semana, mientras persistan los síntomas. El caldo debe tomarse caliente o tibio.

Aunque este remedio es de gran ayuda, lo importante es comenzar con una dieta rica en carbohidratos complejos como los que aportan los cereales integrales y verduras ricas en glucosas lentas de buena calidad que acabarán equilibrando ese eje hígado-páncreas-adrenales, vital para la salud, la vitalidad y el bienestar.

De la misma forma este tipo de dieta se puede considerar ideal para una persona diabética, aunque, desde algunos sectores puede considerarse errónea, ya que se "sabe" que los carbohidratos tienden a descomponerse en azúcares simples durante la digestión.

En este caso invito a prestar atención a la enorme "distancia" que hay entre el carbohidrato obtenido de un cereal integral y "lo" que obtenemos de la patata, el pan blanco, el cereal refinado o el azúcar, y sus efectos sobre la digestión y la sangre.

Prueba de ello es la cantidad de personas diabéticas que con una dieta rica en cereales integrales y verduras han bajado su dependencia de la insulina a mínimos significativos, ganando muchísimo en calidad de vida.

Si realmente estamos interesados en tener una vida más sana, no podemos ignorar la importancia que tiene la comida en este planteamiento. La calidad de nuestra sangre depende de lo que comemos; no sólo hay que cuidar los nutrientes, sino su procedencia, y por supuesto, su cantidad.



Mª Rosa Casal
Directora de "Escuela de Vida"
Naturópata y Consultora en Nutrición

miércoles, 6 de enero de 2010

Busco socios para crear un pueblo macrobiótico.

PUEBLO MACROBIÓTICO

BUSCO 6-8 SOCIOS PARA UN PROYECTO DE
PUEBLO MACROBIOTICO EN HUESCA.

Contacto: José Luis Alcázar
Tel: 699971375
Mail: jlalcazar.macrobiotica@gmail.com
jlgev@hotmail.com

viernes, 27 de noviembre de 2009

Taller - Dulces de Navidad.

Taller - Dulces de Navidad.

Os invitamos a asistir a nuestro taller práctico de preparación de dulces navideños.

En estas fiestas es típico compartir con nuestros seres más queridos momentos dulces y familiares, que suelen ir acompañados de comidas festivas y postres. Esta es la ocasión para aprender a hacer dulces caseros, elaborados con ingredientes de calidad, y endulzantes naturales que no tienen los inconvenientes que todos queremos evitar. Con estos postres sorprenderás a tu familia porque son deliciosos, de fácil elaboración y muy sanos (no engordan y no suben el colesterol).

Durante 3 horas elaboraremos los siguientes dulces navideños que luego degustaremos entre todos:
  • Bombones de chocolate y algarroba.
  • Piñonates de batata y calabaza.
  • Bolitas de coco.
  • Turrón de guirlache y almendra.
  • Turrón blando.
  • Pan dulce de Navidad.
  • Mazapán relleno de frutas secas.
Lugar: La Crisálida Instituto Macrobiótico.
Fecha: 22 de diciembre.
Horario: 18-21h.
Precio: 30€.

¡Os esperamos!




martes, 3 de noviembre de 2009

Dieta depurativa de 10 días.

Esta es una dieta depurativa para hacer sólo durante 10 días. No es una dieta equilibrada porque es muy baja en grasas y en proteínas, por eso no debe hacerse más de 10 días. La ventaja de esta dieta frente a otras dietas depurativas es que da mucha vitalidad y en general es bastante fácil de llevar (no hay cansancios ni grandes antojos por otros alimentos).

Consideraciones generales:

· No debes pasar hambre, puedes comer cuantas veces quieras pero lo ideal es que hagas unas comidas ordenadas y a ser posible en horarios regulares.

· Comer siempre sentado y reservando un momento tranquilo.

· Masticar muchísimo, que digo ¡MUCHÍSIMO! (por ejemplo ¡40-50 veces cada bocado!). Esto que parece una tontería es muy muy muy importante.

· Puedes cocinar el arroz para varios días y luego calentarlo al vapor cada vez que vayas a comerlo. También puedes hacer la sopa de miso para varios días, aunque lo ideal es que la sopa la hagas en el momento de comerla.

· Tomar sólo ½ cucharadita de gomashio en cada comida (y en el desayuno menos), si abusas del gomashio tendrás mucho deseo de aceite y de dulce y te entrará mucha hambre (observa si tienes algunos de estos síntomas y si es así reduce el gomasio).

· Debes tomar siempre más arroz que verduras.

· Las verduras que puedes utilizar son: zanahoria, nabo, cebolla, brócoli, calabaza, repollo, col, canónigos y perejil.

· Utiliza en todas las comidas siempre zanahoria o nabo (o ambos) y un poco de canónigos al vapor (son muy limpiadoras). El resto de las verduras las puedes variar al gusto.

· Puedes comprar las cosas en una dietética o encargarlas si no las tienen en la tienda.

Lista de la compra:

Necesitarás los siguientes ingredientes:

· Mugi miso sin pasteurizar

· Alga wakame

· Arroz integral redondo (a ser posible de cultivo biológico)

· Gomashio (sal de sésamo tostado)

· Chucrute

· Te bancha

· Sal marina sin refinar.

· Sésamo tostado (o sin tostar y lo tuestas tú).


Menú diario

Desayuno: te bancha + crema de arroz integral para desayuno con gomashio.

Comida: sopa de miso con verduras + arroz integral con gomashio + 1 cucharada de chucrute enjuagado en agua para aclararle la sal + algunos trozos de verduras al vapor.

Cena: igual que comida.

Entre horas: trufas de arroz con sésamo tostado. (poco sésamo y más arroz).

Recetas:Todas las recetas las puedes encontrar en este blog, en la sección de recetas.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Fechas de talleres de cocina energética avanzada - curso 09-10

Estas son las fechas de todos los talleres que componen el curso de cocina energética y natural - nivel avanzado, que tenemos previstas para el curso 2009-2010:

27 de septiembre - Cocina de verano tardío.
25 de octubre - Verduras de tierra. El dulce natural.
29 de noviembre - Cocina de otoño.
12 de diciembre - Las proteínas de calidad.
31 de enero - Cocina de invierno.
14 de febrero - Las grasas.
14 de marzo - Cocina de primavera.
11 de abril - El peso natural.
23 de mayo - Cocina de verano.
13 de junio - Meriendas y tentempiés.
4 de julio - La digestión.

jueves, 17 de septiembre de 2009

¿Cómo puedo comer MOCHI?

Pregunta de una lectora: ¿Cómo puedo comer mochi? estoy dando el pecho y me han recomendado comerlo para aumentar mi energía pero no sé muy bien cómo cocinarlo ni cómo puedo incluirlo en mis platos.

Respuesta: El mochi es un pastelito de arroz seco que suele venderse envasado al vacío. Es muy energético y es cierto que es muy bueno para madres lactantes porque les ayuda a hacer mejor leche. Para poderlo comer es necesario cocinarlo de algún modo porque tal como se compra es muy duro y seco. A continuación te doy algunas ideas para que lo puedas incluir en tus platos:

- A la plancha: pones una pastilla de mochi (o media) sobre una sartén antiaderente sin aceite, tapado y a fuego bajo. Lo dejas unos minutos hasta que se hincha. Entonces puedes comerlo directamente untado con miel de arroz, alguna mermelada, o con unas gotitas de salsa de soja.

También puedes hacerlo a la plancha cortando primeramente unos pedacitos de la pastilla y dejando que se hinchen como he explicado antes, entonces los puedes añadir a alguna sopa o crema, como si fueran picatostes.

- Hidratado: el mochi ya es un alimento cocinado, así que sólo necesitas hidratarlo para que se ponga tierno y poderlo comer. Por ejemplo puedes cortar media pastilla en pedacitos y añadirlo a alguna sopa muy caliente. En unos minutos los pedacitos estarán tiernos y listos para comer y serán como tropezones de tu sopa.
Otra manera es añadirlo a las sopas de verduras, para darles cremosidad y espesarlas ligeramente. En este caso se corta media o una pastilla de mochi en pedacitos y se añade a la crema y se deja cocinar unos minutos, hasta que se deshace totalmente.

- Al horno: también puedes usar mochi para hacer una capa tostada y crujiente en pasteles de verduras que vayas a gratinar en el horno. En este caso una vez que el pastel está terminado le añadimos una capa superficial de mochi rallado y mezclado con un poco de agua, aceite y salsa de soja. Entonces lo gratinamos unos minutos hasta que se hincha y se dora y dará a tus gratinados un toque muy especial.

-En compotas dulces: esta es otra variante de las anteriores. Como el mochi tiene un sabor dulzón combina bien tanto en platos salados como en dulces. Una forma de comerlo que a mi me gusta mucho es dentro de una compota. En este caso cocinas la fruta con una pizca de sal (para realzar su dulzor) durante 15-50 min (más cocinada más dulce) y en los últimos minutos añades unos trocitos de mochi para que se abladen. Esta combinación tiene un sabor delicioso.

Estas son sólo algunas ideas, pero recuerda que la cocina es muy creativa y seguro que puedes inventar otras muchas. Espero haberte ayudado, muchas gracias por colaborar en nuestra sección.

Un saludo cariñoso.
/Raquel.

jueves, 10 de septiembre de 2009

¿Qué es el MOCHI?

Pregunta de un lector: ¿Qué es el mochi?

Respuesta - el mochi es una especie de pastelito de arroz que se elabora artesanalmente a partir del arroz dulce. El arroz dulce se cuece y luego se machaca bien en un mortero hasta que quede totalmente aplastado y deshecho, como en una pasta un tanto espesa debido a su textura glutinosa (de ahí que también se denomine arroz glutinoso). Entonces esta pasta se extiende sobre una base de madera y se deja secar al sol. Luego se corta en pequeñas pastillas y se envasa al vacío. Puede conservarse de esta forma mucho tiempo.

Debido a su método de elaboración el mochi es muy energético, y no sólo porque el arroz dulce lo es, sino también porque al haber sido golpeado con mucha energía para poder conseguir una pasta bien deshecha, se impregna bien de ella.

No se come crudo, siempre hay que hidratarlo de nuevo y cocinarlo de alguna manera.
Es muy bueno comer mochi a menudo para mujeres que estén amamantando, porque favorece que haya buena leche, también en personas con frío, con falta de peso y con falta de vitalidad.
Lo comercializan muchas marcas y seguro que te resulta fácil conseguirlo.

Espero haberte ayudado.
Muchas gracias por colaborar en nuestra sección.
Un saludo cariñoso.
Raquel.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Raquel - contacto.

Hola, si quieres saber algo más sobre mi historia o preguntarme cualquier cosa puedes ponerte en contacto conmigo en este correo electrónico:

info.lacrisalida@gmail.com

Estaré encantada de atenderte.
Un saludo cariñoso.
/Raquel.

Testimonios

Las experiencias de otras personas pueden inspirarnos y a la vez crear una red de contacto humano de apoyo y crecimiento. En esta sección encontrarás estas historias. Si quieres participar escribiendo la tuya hazlo a info.lacrisalida@gmail.com. ¡Muchas gracias!


1. Raquel Pozo (miastenia gravis - agosto 2009)
2. José Luis Alcázar Crouse (febrero 2010).
3. Diana López Iriarte (fibromialgia - abril 2010)
4. La dietista Raquel Magem (mayo 2010)
5. Gloria Prieto (Agradecimiento - junio 2010)
6. Rocío Martínez Bocero (Agradecimiento - junio 2010)
7. Mari Carmen López Castro (cáncer de tiroides y colon irritable - julio 2010)
8. Diana López Iriarte (carta de propósito - septiembre 2010)
9. Recuperaciones de cáncer (idioma inglés)
10. Mª Ángeles Mestre (fibromialgia y sfc). RECOMENDADO.
11. Encarna Díaz Durán (problemas digestivos - noviembre 2010)
12. Mari Paz Soler - Paz para Ser (enero 2011).
13. Ana Jiménez-Carlés (diabetes - agosto 2011)
14. Fran Cantó Camilo (colon irritable - noviembre 2011)
15. Raquel Olid Montero (colitis ulcerosa - diciembre 2011)
16. Julia Guillén (Agradecimiento - agosto 2012)
17. Isabel Gómez (colon irritable - julio 2012)
18. P.G.M (cáncer de recto - agosto 2012)
19. P.M (mejora de la vitalidad - septiembre 2013)
20. Stefanie Hinselmann (agradecimiento - septiembre 2013)
21. José Pablo Sánchez Luque (noviembre de 2014).
22. Laura Ramírez Randado (problemas digestivos - febrero 2015)
23. Josefina (abril de 2015)

Raquel - Agradecimientos

Este camino de mejora que aún estoy transitando no lo estoy haciendo sola. Por eso quiero dedicar unas palabras a todas aquellas personas que me están apoyando, pues sin su ayuda directa y a veces indirecta yo no habría sido capaz de llegar hasta aquí.

Gracias a mi madre, que me ha permitido descubrir el amor incondicional. Ella empezó conmigo el camino, a mi lado, haciendo la dura dieta curativa que tuve que practicar durante más de un año, ella adelgazó conmigo y fue mis ojos cuando yo no podía ver, mi intuición y mi esperanza cuando tuve dudas, y mis músculos cuando no me podía mover. Ella tuvo el coraje de buscar cuando nadie nos dio esperanzas, y siempre tuvo palabras de ánimo para mí. Su fe en mi mejoría hubiera movido montañas. En todo este proceso ella ha sido mi mejor psicóloga, mi mejor consejera y amiga. Ella cocinó para mi con tanto amor que no dudo que aquello fue lo que más me ayudó cuando mi cuerpo estaba tan débil. Recuerdo cuándo estábamos aprendiendo cómo pasaba el día entero en la cocina y la noche leyendo para saber más y poderlo hacer mejor. Mamá, creo que no puedo poner en palabras cuánto te quiero.

Gracias también a mi padre, que sin saberlo me ha dado tantas lecciones importantes en mi vida. Gracias por exponerte para que pueda ser una persona mejor, para que pueda crecer. Tu me ayudas cada día y también te quiero mucho.

Gracias a mis hermanos, mis cuñados, mi abuela, mis tíos y primos, que siempre han dejado un espacio abierto en la familia en el que no me he tenido que sentir diferente. Gracias por rezar tanto por mí. Gracias por todas las celebraciones macrobióticas que habéis organizado para mí, gracias porque sois la mejor familia que puedo imaginar y sin vuestro cariño mi vida tendría un hueco imposible de llenar. Gracias también a mi familia política, porque siempre han respetado mis decisiones, aunque quizás no habrían sido las suyas y me han dado su cariño en los momentos difíciles. Gracias a mi perro fiel Nico, que siempre está conmigo. Gracias a Elena, mi sobrinita de dos años, a Aitana por ser tan bonita, y un especial agradecimiento a mi sobrino Hugo, de siete meses, que es la alegría de mi vida, ellos me recuerdan cada día que todavía tengo que mejorar más para poder abordar la maravillosa tarea de ser madre.

Gracias a mi acupuntora Pilar Aycart Luengo, que como su nombre indica es un pilar en mi vida. Ella es mi psicóloga y amiga y con sus manos mágicas consigue mover los músculos que no se mueven, y aliviarme el alma cuando tengo miedo. Te has convertido sin saberlo en un referente en mi vida y tu sabiduría me anima cada día a seguir a delante por un camino que es nuevo para mí y que no conozco a otros que hayan recorrido antes. Tu me acompañas y me haces sentir afortunada con tu sabiduría y tu sonrisa. Gracias Pilar por crear una consulta donde el amor es el principal motor y no el dinero. Pilar ¡eres única!

Gracias a la medicina occidental, que me ha ofrecido las medicinas que me ayudan en esta etapa de mi vida. Sin ellas mis síntomas habrían sido mucho más duros de lo que son, y por supuesto gracias a todas los que trabajan para que las personas con problemas de salud tengamos una mejor calidad de vida. Gracias a mi médico neurólogo, Juan Luis Ruiz Peña, por ser una persona tan especial y cariñosa. Por entender y practicar que los enfermos somos personas antes que estadísticas, por escuchar y respetar que son dos cualidades tan importantes como escasas en la profesión médica. Gracias por todas las consultas que hemos tenido juntos, en las que las sonrisas y las palabras de ánimo nunca han faltado. Gracias por respetar y animarme a practicar otras terapias que siento que me ayudan y ofrecerme alternativas que puedan motivarme en mi día a día. Ni te imaginas lo contenta que estoy de haberte encontrado, porque hay algo que cura más que todas las medicinas del mundo, y es el amor y la confianza que nos da nuestro médico. Contigo sé que estoy en buenas manos.

Gracias a mi médico psiquiatra, Jose Luis Hijazo, que es una persona tan humana y cariñosa, que sabe escuchar a sus pacientes. Siento una especial admiración por personas como esta que trabajan dando su energía a personas tristes, con depresión y otros problemas que son también del alma.

Gracias a mis amigos que están siempre abiertos a escucharme y darme ánimos. Gracias por venir a casa y participar de las reuniones macrobióticas que organizo con tanto cariño. Ellos han sabido entender mis largos periodos de ausencia y sentir alegría cuando puedo dedicarles mi tiempo. Sois el tesoro de mi vida.

Un agradecimiento especial a mi profesora de baile María Antonia que con sus clases llenas de alegría me ha dado tantas fuerzas cuando más las necesitaba, y con su profesionalidad ha sabido ir haciendo de mis músculos algo mucho mejor de lo que fueron. Los ratitos contigo son una gozada ¡te aprecio mucho y también a José Luis!.

A Fátima, mi profesora de meditación, que me ha enseñado cómo es una mujer auténtica y preciosa. Por ser un ser tan especial que dedica su tiempo de una forma tan amorosa a ayudar a otros. Gracias de corazón.

Gracias a mi cuerpo, mi cuerpecito, que está sacando lo mejor de si mismo para seguir adelante. Soy una mujer pequeña y de aspecto frágil, actualmente peso 40kg, y me sorprendo de la sabiduría que hay en este cuerpo, que por un tiempo me pareció el de una anciana. Poco a poco ha ido transformándose, con toda la ayuda que yo puedo ofrecerle para renacer y renovarse desde unas malas condiciones. Gracias a todas mis células y mis órganos, que trabajan cada día en armonía, creando el mejor ambiente de salud que es posible. Yo le doy todo el tiempo del mundo, sin prisas, guardo la esperanza de que estaré mejor cada día, cada año, y esa esperanza es la luz de mi vida.

Mi agradecimiento a la MACROBIÓTICA es tan grande, que no encuentro palabras para describirlo. Gracias a ella mi comprensión de la VIDA y la SALUD ha tomado una magnitud antes insospechada. La visión de que todo está conectado, nuestra vida, nuestros pensamientos, nuestras circunstancias, nuestra comida, nuestro físico, y de que tenemos la capacidad de cambiar las cosas, de que podemos hacer mucho por nuestra salud, es la clave que me ha permitido salir del rol de víctima que tanto daño me habría hecho. Quiero hacer un agradecimiento especial a todas las personas que están dedicando su vida a transmitir estas importantes enseñanzas, y que de alguna manera ayudan a otros a despertar y a crecer. Mi especial mención a Francisco Varatojo, director del "Instituto Macrobiótico de Portugal", a Rosa y María de "Escuela de Vida" en Madrid, a Patricia Restrepo, directora del "Instituto Macrobiótico de España", a Rosa Tugores, directora del centro "Llamaviva, escuela de alimentación natural" en Palma de Mallorca y a Bill y Marlene Tara, consultor y profesores del Centro Macrobiótico de Bostom. Gracias a ellos, a todos sus equipos y a todos los profesores que trabajan en sus centros, pues sin ellos nuestra formación no habría sido posible. Gracias también a todos los amigos que practican la macrobiótica que he conocido en estos años. Gracias a ellos nunca me he sentido sola en mi camino de aprendizaje y son personas tan especiales que las llevo siempre conmigo ¡Sois muy guapooooos, os quiero mucho!

Por último un enorme GRACIAS a mi marido Manuel, pues está siempre en el centro de todas mis ilusiones del presente y el futuro. Gracias por sembrar cada día la semilla de la familia que siempre he querido tener, por cultivar con tanto mimo y paciencia nuestra relación. Su enorme capacidad de adaptación a todas las circunstancias y su autosuficiencia para sentirse feliz me asombran y me han dado fuerzas infinitas en los momentos difíciles. Gracias Manuel por adaptarte a mí para que pueda estar mejor, por buscarte un trabajo en Sevilla y organizar tu vida para poder darme todo tu apoyo. Contigo al lado el camino es más fácil, gracias por apostar por mí cuando los tiempos han sido complicados y sé que muchos otros habrían salido corriendo. Un gracias inconmensurable por decir "Sí quiero" a mí y a todas mis difíciles circunstancias. Has sido muy valiente, y yo he tenido la mejor prueba de amor que pudiera imaginar.
Tu haces que mi vida sea maravillosa. Gracias por ser mi AMOR.

Y a todos vosotros por dejarme compartir mi experiencia...
Un beso cariñoso.
/Raquel.


NOTA: Enlaces relacionados.

sábado, 1 de agosto de 2009

¿por qué tengo tanto antojo de pan?

Pregunta de una lectora: Veo que no recomiendan el pan en la fase curativa( en que consiste eso), yo soy vegetariana aunque no totalmente porque como pescado una vez a la semana, y hasta ahora me íba muy bién, pero últimamente ya llebo varios meses, tengo mucha ansiedad por la comida, y como vorazmente, sobre todo me apetece muchísimo comer pan blanco, y no se que hacer para controlarme, si teneis algún consejo para darme. Gracias.

Respuesta: Es un poco difícil contestar tu pregunta con los poquitos datos que nos das. Sin saber casi nada sobre tus hábitos de alimentación trataremos de contestarte lo mejor posible.

Cuando hay un antojo puede deberse a carencias nutricionales, a desequilibrios energéticos o también a carencias emocionales que tratamos de cubrir con alimentos, en este último caso se trata realmente de antojos que son caprichos. Me voy a centrar en contestar tu pregunta suponiendo que no es un capricho sino una necesidad que tu cuerpo manifiesta a través del antojo.

1. Desde el punto de vista de carencias nutricionales cuando hay un apetito voraz es porque la alimentación no está equilibrada en la cantidad de nutrientes que necesitamos de los siguientes tipos: hidratos de carbono, proteínas, aceite, vitaminas y minerales.

El antojo de pan y la ansiedad por la comida está muy directamente relacionado con la falta de grasas de buena calidad en la dieta. Para solucionarlo hay que usar más aceite en la cocción de los alimentos ( y no tanto aceite en crudo), tomar más frutos secos y semillas, más pescado azul, además de blanco, y algo de marisco. Y en tu caso creo además que deberías tomar más legumbres (que son ricas en grasa y proteínas de buena calidad).

Es importante que en todas las comidas tomes cereales integrales ecológicos, que te van a cubrir las necesidades de hidratos de carbono complejos, acompañados de pescado o de proteínas vegetales como las legumbres, el tofu, el tempeh o el seitán, que además hacen la pareja perfecta porque suministran al cuerpo todos los aminoácidos esenciales que este necesita.

Haz que tus guisos sean sabrosos y variados utilizando verduras con diferentes estilos de cocción en cada comida, al menos dos: elige uno más cocinado y otro más fresco, y varía los condimentos y los aliños de los cereales y las ensaladas. No te olvides de comer una pequeña porción de algas, pues son la mejor fuente de minerales natural.

También puedes revisar si en tu caso te encontrarías mejor comiendo alguna vez más pescado a la semana. Hay personas, y este es también mi caso personal, que se quedan muy desvitalizadas y poco nutridas, de alguna manera insatisfechas con la comida, como buscando algo que les falta, por el escaso consumo de pescado semanal. Personalmente estuve un tiempo siendo vegetariana estricta y luego tomando pescado sólo una vez por semana. Con el tiempo comprobé que necesito dos o tres veces semanales para sentirme más vital y he conseguido no estar picoteando todo el tiempo entre horas, pues mi cuerpo ya no me reclama continuamente.


2. Desde el punto de vista de carencias energéticas debes considerar que el cuerpo necesita que haya un equilbrio entre alimentos contractivos y expansivos, un equilibrio ácido-alcalino, un equilibrio de texturas en cada comida (suave, crujiente, fresco, cocinado, masticar), y un equilibrio de los 5 sabores (salado, ácido, amargo, dulce y picante. Debiendo ser nuestra comida un 90% dulce natural y un 10% de toques de los otros cuatro).

Si tienes mucho antojo de pan, que es de textura crujiente, revisa que en tu alimentación esté esta textura a menudo, por ejemplo con frutos secos y semillas tostadas, con verduras ligeramente escaldadas, ligeramente al vapor o en salteados cortos. Y vigila mucho de no abusar de las tan populares tortitas de arroz o de maíz porque su consumo crea mucha ansiedad por la comida.


Además de lo dicho es importante considerar que el pan crea de por si mucha ansiedad, que necesitaremos cubrir por ejemplo comiendo más pan y creando un círculo cerrado. Esto es debido a la condición energética que nos produce el pan por el tipo de alimento que es y la forma en que se ha cocinado. Comer pan nos seca, nos contrae, nos tensa y nos crea ansiedad por eso no recomendamos comer pan a diario, porque su energía es muy extrema. Y cuando deseemos comer un poco es mejor cocinarlo ligeramente al vapor, para que quede tierno y más jugoso y así rebajar su condición.

Si practicas una dieta macrobiótica abierta y rica te sentirás satisfecha después de cada comida y no tendrás necesidad de picar entre horas.

Por otro lado preguntas qué es la fase curativa, para contestar esta parte puedes consultar el siguiente enlace:

Espero haberte ayudado. Gracias por colaborar en nuestra sección.
Un saludo cariñoso.

/Raquel.

Magdalenas al vapor

Ingredientes:
  • Sólidos: 4-5 vasos de harina blanca de espelta, 1 vaso de harina blanca de maíz, 1 vaso de pasas, por cada 1/2 o 1 kg de masa utilizar un paquetito de fermento instantáneo biológico.
  • Líquidos: aceite de sésamo, concentrado de manzana, bebida de arroz o avena. Una cucharada sopera de crema de almendras. Una pizca de sal, ralladura de limón o vainilla.
  • Todos los líquidos en partes iguales (excepto la almendra) y deben ocupar el mismo volumen que los sólidos.
  • papelinas de magdalenas.
Mezclar los líquidos y los sólidos por separado. Luego ir añadiendo el líquido resultante poco a poco al sólido moviendo continuamente hasta conseguir una consistencia cremosa aunque no demasiado espesa.

Rellenar las papelinas de magdalenas hasta su borde con la masa.
Cocinar al vapor con unas semillas de hinojo en el agua, unos 20-25 minutos a fuego medio, asegurando que no falte el agua.