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domingo, 31 de agosto de 2008

¿Qué es necesario para el éxito de un tratamiento macrobiótico?

Si tienes problemas de salud y quieres recuperarla con la ayuda de un tratamiento específico de macrobiótica debes considerar, antes de comenzar, algunas cosas.

Lo primero es buscar la ayuda adecuada. Ponte en manos de un consultor bien cualificado, con experiencia y que sea una persona honesta en cuanto a sus propios límites a la hora de ayudarte. La mayoría de las personas que recurren a esta opción tienen problemas de salud graves, y en algún modo han sido "abandonados" por la medicina tradicional, que no les ofrece una solución definitiva para sus casos. Es importante que la persona te de confianza y motivación para el camino que quieres comenzar.

Queremos recalcar que un tratamiento con macrobiótica trabaja sólo y exclusivamente con la comida. Alimentos naturales: cereales integrales, verduras, frutas, legumbres, algas, proteínas vegetales y un poco de producto animal, así como preparaciones naturales y tradicionales. No se apoya en suplementos, ni vitaminas sintéticas, ni preparaciones de laboratorio, sólo utiliza la comida natural y aplica el conocimiento energético de la misma para conseguir los resultados deseados. Esta sabiduría tiene su base en la medicina tradicional china, y ha sido empleada por miles de años en Oriente.

Has de saber que estos tratamientos van enfocados a producir una mejoría global del cuerpo, no están enfocados a la desaparición rápida de los síntomas, y por eso tenemos que tener paciencia pues a veces los resultados tardan un tiempo en hacerse visibles.
En general los tratamientos con macrobiótica tienen 3 etapas:

1. Primera etapa curativa: en esta etapa la alimentación de la persona se enfoca a la limpieza profunda del cuerpo. Es necesario eliminar las toxinas del cuerpo, acumuladas principalmente en las grasas y que dificultan que se produzcan cambios de base, en la raíz del problema. Esta es la etapa más difícil para la persona pues la dieta es más restringida, más simple. Además requiere de un tiempo de adaptación a los nuevos hábitos alimenticios.

2. Segunda etapa de transición: En este punto la persona ya ha empezado a sentir una mejoría grande y la dieta se hace más amplia, más abierta.

3. Tercera etapa de mantenimiento: Cuando llegamos aquí la persona se siente recuperada, y puede seguir las recomendaciones de la abierta y deliciosa macrobiótica estándar. Es importante comer de manera saludable para no volver a caer en la enfermedad.

Para conseguir el éxito de un tratamiento macrobiótico son necesarias algunos requisitos:
  • El compromiso de la persona con su recuperación: estamos acostumbrados a que la responsabilidad sobre nuestra curación sea de otra persona, el médico. Es importantísimo que la persona se haga consciente de que gran parte de su salud y de su mejoría está en sus manos. Cuando una persona decide mejorar y se hace responsable encuentra con mayor facilidad la fuerza de voluntad para cambiar los hábitos alimenticios y seguir el tratamiento de manera rigurosa. En la medida en que sigamos bien el tratamiento vamos a ver antes los resultados y esto nos va a dar fuerza e ilusión para continuar y llegar hasta el final: ¡una salud recuperada, fuerte y vibrante!
  • El apoyo de la familia: es fundamental el apoyo de las personas que nos rodean. Cambiar hábitos, aprender a valorar los nuevos ingredientes, a degustar los nuevos platos es mucho más fácil si otros nos acompañan. Hasta que la persona aprende las nuevas bases de su alimentación y su gusto cambia es muy importante evitar las situaciones en que pueden aparecer apetencias por aquellos alimentos que estén fuera del tratamiento. Las tentaciones pueden ser grandes pero tenemos opciones para limitarlas: evitar los restaurantes y los lugares en los que tengas que mirar cómo otros comen si crees que te dará mucha envidia, no tener en la despensa aquellas comidas que en un momento dado puedan hacerte caer e intenta realizar todos los días actividades que te gusten, que te hagan feliz. Puedes tomar esta etapa de tu vida como una aventura para aprender cosas nuevas, y aunque nunca debes olvidar que el tratamiento es para la persona con problemas de salud (no podemos obligar a los otros a seguirlo como si ellos estuvieran enfermos), has de saber que la comida macrobiótica es rica para toda la familia.
  • Aprender cocina macrobiótica: es una necesidad de todos disfrutar con la comida. Necesitamos comidas que nos den placer, que nos gusten y que nos dejen satisfechos. Los tratamientos con macrobiótica se basan en comidas equilibradas, que nos proveen de todos los nutrientes, de todos los sabores y de todas las texturas. Los platos son coloristas y se comen con los ojos y es una comida exquisita para todos cuando se sabe preparar. Por eso es fundamental que la persona que hace un tratamiento se implique en este aprendizaje. Hay muchos libros que pueden ayudar, pero sin duda alguna lo que más ayuda es asistir a clases de cocina con cocineros cualificados. Además de una amplia variedad de recetas es importante aprender los fundamentos de la cocina energética para poder aplicarlos en la elaboración de nuestros menús. Y las clases facilitarán además el contacto con otras personas que están viviendo procesos similares, y que van a proveer de mucha fuerza y motivación.
  • La motivación: ¿Cuáles son nuestros motivos para querer recuperar la salud? ¿cómo será nuestra vida cuando de nuevo disfrutemos de una salud poderosa? ¿qué momentos están por disfrutar, por llegar? ¿qué proyectos tenemos aún que realizar? ¿cuáles son nuestros sueños de futuro? Pensar en nuestras motivaciones para vivir con plenitud, aquellas que nos dan voluntad para hacer esfuerzos y afrontar los retos que nos trae la vida es fundamental en nuestro camino de sanación. Si somos positivos, si nos ilusionamos incluso en los momentos difíciles, si nos enfocamos en lo bueno que tenemos es más fácil encontrar la fuerza que nos mantenga en el camino adecuado, aunque este tenga dificultades y sea largo. Es importante pensar en lo que sumamos cada día en vez de lo que restamos (sumamos en conocimiento, sumamos en mejoría, sumamos en situaciones que antes no podíamos afrontar y ahora podemos, sumamos en alimentos nuevos que incorporamos...). Si nos enfocamos en restar es posible que la enfermedad nos vaya restando cada vez más posibilidades de disfrutar y lo que ahora podemos hacer en un tiempo ella se encargue de restarlo. Si nos enfocamos en sumar, cada vez vamos sumando más y cuando pasa un tiempo hemos sumado tanto que nuestra vida no sólo vuelve a ser la que era sino aún más rica. Así que partimos de unos alimentos que no vamos a comer por un tiempo (porque están fuera del tratamiento) y vamos sumando más y más en nuestra vida...
  • Establecer prioridades: Un tratamiento de macrobiótica exige que nos planteemos cuáles son las prioridades de nuestro día. Es fundamental el tiempo que hay que dedicar a elaborar las comidas (que cuando se está aprendiendo es mayor), y también es importante que seamos disciplinados en nuestros horarios de comida, descanso y ocio. Cuando el cuerpo encuentra orden le resulta más fácil empezar a ordenar las cosas desde dentro. Respetar las horas de sueño facilita los procesos de regeneración y el descanso del aparato digestivo predispone al cuerpo a tener un sueño reparador. El contacto con la naturaleza nos conecta con nuestra esencia y nos da energía y optimismo. Da prioridad en tu vida a las cosas que te ayudan, pues ahora lo más importante eres tu y la recuperación de tu salud. Piensa que tu bien no es sólo tuyo, es el bien de todos los que te quieren y te rodean, y cuando tengas de nuevo salud todos los esfuerzos que hayas hecho habrán valido la pena, por ti y por un montón de gente.
Queremos recordar aquí que los tratamientos con macrobiótica son compatibles con tratamientos de medicina tradicional. Si tienes un problema de salud es importante que te supervise tu médico especialista. La macrobiótica refuerza la capacidad natural de nuestro cuerpo de salir adelante, potenciando sus propios recursos de recuperación.

Mucho ánimo y besos.
/Raquel.


(Más información:

miércoles, 14 de mayo de 2008

¿Por qué es importante comer verduras verdes?

Las verduras de hoja verde tienen un alto contenido en clorofila. En el siguiente texto, del libro "Más energía y salud con los germinados" de Luisa Martín, Editorial Océano Ámbar, se explica el valioso poder de la clorofila de manera muy sencilla y clara. Lo transcribimos para todos los lectores:

"La clorofila, el colorante verde de las plantas, se encuentra en todas las células de la hoja, dentro de los llamados cloroplastos. Estos permiten que el dióxido de carbono, al entrar en contacto con la luz, transforme el aire, la tierra y el agua en almidón; durante este proceso la planta desprende oxígeno... es una reacción química maravillosa que se conoce con el nombre de fotosíntesis.

En esa transformación, compleja en extremo, se producen auténticos milagros. Las sustancias inorgánicas (dióxido de carbono y agua) se convierten en sustancias orgánicas (almidones). La energía solar se almacena, de tal manera que las sustancias incombustibles, anteriormente pobres en energía y nada aprovechables para el metabolismo, se transforman en productos combustibles, ricos en energía.

Con ello, la planta no sólo se constituye en parte importante de la alimentación por su alto valor energético, sino que también proporciona oxígeno a la atmósfera. Puede decirse que la clorofila es la "hemoglobina" de la vida vegetal. Se asemeja estructuralmente a la hemoglobina de la sangre, de la que se diferencia sólo por un átomo: magnesio en la hoja, hierro en la hemoglobina...

Tanto las hojas verdes como los germinados acumulan esta energía vital y tienen la capacidad de aumentar su intensidad y de transmitirla. Por ejemplo, el secreto de las aplicaciones terapéuticas de la col por vía externa reside en las radiaciones que ésta emite.

Por efecto de la clorofila, la respiración celular aumenta, el metabolismo celular se activa, mejoran las defensas, la resistencia y la capacidad regeneradora de la célula; el metabolismo funciona de manera más económica y los procesos naturales de curación se activan. Depura la sangre pues elimina residuos y toxinas del cuerpo; frena las infecciones y crea un entorno hostil a la proliferación de las bacterias, sin actuar directamente sobre el tejido; desinfecta y cura las heridas. La clorofila diluida baja la presión sanguínea y concentrada, la aumenta. Actúa contra la aterosclerosis, el aumento de colesterol y tiene virtudes antiespasmódicas. También aporta oxígeno a las células y favorece la respiración; permite un óptimo aprovechamiento de las albúminas, rebaja el gasto de insulina y mejora la actividad de las glándula tiroides. Equilibra la relación ácido-base en el organismo y contiene una cantidad asombrosa de vitaminas (especialmente A, C y H) y ácido fólico. Las semillas germinadas contiene un torrente de clorofila.
El doctor Hagiwara (científico japonés que investiga las propiedades curativas de las plantas) argumenta que la clorofila es absorbida directamente por la sangre a través del sistema linfático y que se integra a ella una vez que se encuentra en el torrente sanguíneo. Las verduras contienen clorofila en cantidad que varía según el número de hojas verdes que contengan y la intensidad del color de estas (a más verdes, más clorofila contienen).

La clorofila se utiliza como base para desintoxicar en profundidad el cuerpo y regenerar el sistema digestivo debilitado, es decir, aporta energía a la vez que limpia. "

Las semillas germinadas sintetizan clorofila al entrar en contacto con la luz, una vez crecido el brote después de unos días. Las que más clorofila sintetizan son el trigo y la alfalfa.

El consumo de plantas verdes es muy necesario en el caso de anemia o de requerir una limpieza intestinal; así mismo se recomienda en caso de falta de energía o astenia. Las enzimas, proteínas, vitaminas, minerales y la clorofila son algunos de los beneficios nutricionales que recibe nuestro organismo cuando incluimos verduras verdes y germinados en nuestra dieta."

Algunas verduras verde adecuadas para el consumo regular son: hojas de zanahoria, repollo chino, cebollín, escarola, diente de león, col, puerro, hojas de mostaza, perejil, hojas de nabo, hojas de berro, brócoli...

Es importante recordar aquí que aunque las espinacas y las acelgas tienen un alto contenido en clorofila, como su intenso color verde indica, no son aconsejables para su consumo regular debido a su alto contenido en ácido oxálico, que es muy difícil de eliminar y en grandes cantidades puede favorecer la formación de cálculos en los riñones. Este es el motivo de que estas verduras se desaconsejen totalmente para aquellas personas que estén en un proceso de recuperación de la salud con un tratamiento específico de macrobiótica.

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domingo, 13 de abril de 2008

¿Qué son los pickles o encurtidos?

Los pickles son una de las formas tradicionales de preparar alimentos. Intensifican el apetito, ayudan a la digestión y fortalecen los intestinos. Durante el proceso de fermentación , las enzimas y bacterias transforman el azúcar en los pickles en ácido láctico. El ácido láctico fortalece la flora intestinal.

Pueden hacerse con todo tipo de verduras, algas, frutas, pescado, marisco y hasta de flores. Además de ponerles sal, los pickles pueden añejarse con salsa de soja (shoyu), miso, salvado, harina de arroz integral, ciruelas umeboshi, vinagre de umeboshi, y otras sustancias.

Los pickles pueden ser cortos y rápidos, preparados en algunas horas o semanas. Los primeros, más livianos, son especialmente buenos en tiempo cálido y para quienes deben limitar la sal. Los pickles más fuertes toman semanas o meses para preparar y pueden conservarse varios años. Son buenos para comer todo el año, pero en especial, para los meses fríos o para las personas débiles o de poca vitalidad.

Los pickles añejados se guardan mucho tiempo sin deteriorarse y son una manera excelente de conservar alimentos de una estación a otra. Fáciles de transportar, son muy adecuados para viajes y excursiones. Si quedan demasiado salados, se pueden remojar media hora en agua fría antes de usar. Los niños requieren menos sal por lo que debe vigilarse de cerca su consumo de pickles.

La preparación de pickles en casa es una gran aventura. Puede tomar cierto tiempo saber ajustar la sal y otro condimento, la presión, el nivel de agua y otras variables, pero una vez aprendido, los resultados bien valen el esfuerzo. La variedad de pickles que podemos hacer es sólo limitada por nuestra propia imaginación.

(Información obtenida del libro "La Cocina de Aveline" de Aveline Kushi - publicaciones GEA)

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martes, 11 de marzo de 2008

¿Qué es la alimentación energética?

La alimentación energética es aquella que considera la energía de los alimentos y los estilos de cocción para conseguir el equilibrio de las personas en sus cuerpos físicos, emocionales y mentales. De esta manera la forma en que comemos se convierte en una herramienta que nos ayuda en nuestro bienestar.

Para entender el concepto de energía aplicado a la alimentación vamos a recordar que el mundo en el que vivimos está siempre en continuo cambio. Nuestro planeta gira sobre sí mismo (día y noche), y alrededor del sol (las estaciones). A su vez el sistema solar gira sobre sí mismo y alrededor del centro de su galaxia (la Vía Láctea) y así sucesivamente. La vida es energía en transformación.

Nuestro entorno físico, emotivo y social cambia continuamente. Para no enfermar en este mundo tan cambiante tenemos que tener una buena capacidad de adaptación: no estar ni muy rígidos ni demasiado flexibles (flojos). Si estamos demasiado rígidos las inclemencias nos pueden "partir", y si estamos demasiado frágiles o débiles seguro que no podemos hacer frente a las dificultades. Cada uno tiene que encontrar ese punto intermedio entre la rigidez extrema y la debilidad.

Por otro lado, el hombre vive influenciado por las energías del Cielo y de la Tierra. El Cielo hace llover energía electromagnética sobre la Tierra en forma de rayos solares y de otras radiaciones estelares y planetarias; esta energía "aprieta" las cosas sobre la Tierra, produciendo efectos contractivos. A su vez la Tierra, que se comporta como un gigantesco imán, en su movimiento genera un campo electromagnético que impregna todo lo que habita sobre ella, su fuerza va de dentro hacia afuera, produciendo efectos expansivos.

En toda sustancia material hay un equilibrio entre las fuerzas que mantienen unidas a sus partículas (fuerzas contractivas) y las que hacen que se repelan (fuerzas expansivas). Aquellas sustancias en las que predominan las fuerzas contractivas les llamaremos estructuras yan y aquellas en las que predominan las expansivas, les llamaremos estructuras yin.

Lo que nos interesa es su aplicación a la alimentación. En realidad sólo se trata de comprender el dicho: "Somos lo que comemos". Si comemos demasiados alimentos de estructura yan, nos volveremos rígidos y si comemos demasiados alimentos de estructura yin nos volveremos flojos. Si comemos equilibrado, no estaremos ni muy rígidos ni muy flojos , estaremos elásticos y podremos adaptarnos a los continuos cambios que ocurren en ese fluir de energía que llamamos VIDA. Si embargo si comemos alimentos con energías muy extremas (demasiado contractivas o demasiado expansivas), será muy difícil mantener el equilibrio; lo más probable es que algunas de nuestras estructuras se rompan y otras se descompongan.

Las personas más equilibradas son aquellas cuya vida se adecua más a sus características constitucionales (físicas, emotivas y mentales), son las que desean lo que necesitan. Si estamos interesados en practicar el arte del equilibrio tenemos que comenzar por conocernos a nosotros mismos y a nuestro entorno, para satisfacer en él nuestras necesidades físicas, emotivas y mentales. La alimentación energética ofrece la herramienta para conseguir el equilibrio a través de la alimentación.

(Fuente: "El equilibrio a través de la alimentación. Sentido común, ciencia y filosofía oriental" Olga Cuevas Fernández. )

¿Qué significan los antojos?

- EN CONSTRUCCIÓN -

¿Qué es una alimentación equilibrada?

En los tiempos que corren existe mucha información y muy confusa en cuanto a qué es exactamente una alimentación equilibrada y saludable. Esto es en cierta medida debido a que en nuestra sociedad de consumo interesa este cierto grado de confusión que los comerciantes aprovechan para realzar las particularidades de sus productos y vendérnoslos con “análisis parciales” y a veces hasta “científicos” de sus bondades. Así en la publicidad diaria encontramos yogures con calcio, con bífidus activos, alimentos con vitaminas añadidas y una gran variedad de productos “naturales” y “sanos”.

Pero no podemos perder la perspectiva de que una alimentación natural y sana no consiste únicamente en consumir alimentos naturales y supuestamente sanos, también es importante las proporciones que se consumen. Así, en un ejemplo trivial, comer manzanas es saludable, pero comerse tres kilos de manzanas diarias durante un largo periodo de tiempo deja de serlo, y esto es bastante fácil de entender. No sólo porque todo exceso es perjudicial sino también porque dejaremos de consumir otros alimentos en su lugar y nuestra dieta no tendrá la variedad necesaria.

Así que nos preguntamos ¿en qué consiste una alimentación equilibrada? En la cultura popular encontramos que esto significa más o menos: “comer de todo y variado”. Pero a nuestro juicio esta definición sigue siendo escasa y poco clara. Podríamos definir así:

Una alimentación equilibrada es aquella que, proporciona el mejor estado de salud para cada persona. El estado de salud depende además de la constitución física, del medio en que vivimos y de cómo nos movemos en él.

Para contestar a la pregunta de ¿qué debemos comer? La abordaremos desde tres aspectos diferentes:

1. Atendiendo a las características de nuestro sistema digestivo:

  1. Tenemos 32 piezas dentales: 4 caninos para morder y desgarrar, 8 incisivos para cortar y trocear y 20 molares para aplastar y moler. Esto nos da una idea de que nuestra dieta debe consistir en: 5/8 cereales integrales, 2/8 hortalizas y frutas y 1/8 carnes y productos animales.
  2. La longitud de nuestros intestinos se aproxima más a la de los herbívoros que a la de los carnívoros. (Los alimentos de origen animal se pudren más rápidamente en los intestinos produciéndose sustancias potencialmente tóxicas a medida que van descomponiéndose.)
  3. Nuestra saliva es ligeramente alcalina y contiene amilasas, enzimas que ayudan a digerir los hidratos de carbono complejos presentes casi exclusivamente en el mundo vegetal. Sin embargo la saliva de los carnívoros es ligeramente ácida y no contiene amilasas.

2. Atendiendo a la proporción lógica de nutrientes:

Siguiendo la lógica marcada por la naturaleza, vamos a analizar la leche materna, que es el único alimento diseñado por ella con todos los ingredientes necesarios para el desarrollo del ser humano.

100gr de leche materna = 0’15 gr – minerales y vitaminas + 1’2 gr de proteínas + 3’7 gr de grasa + 7’1gr de carbohidratos + 87’5 ml de agua.

Las proporciones quedan más o menos como sigue, tras considerar que el bebé necesita más energía para su crecimiento y por eso su alto contenido en grasa, y agrupando las grasas y los hidratos de carbono por considerar que cumplen la misma función energética:

1: 7 minerales y vitaminas: proteínas

1:7 proteínas: carbohidratos y grasas

1:7 carbohidratos y grasas: agua

1:7 agua: oxígeno

Vitaminas: verduras, frutas, cereales integrales y legumbres.
Minerales: algas, verduras, cereales integrales y legumbres.
Proteínas: cereales + legumbres (en proporción 3:1), carnes, pescados y otros productos animales.
Grasas: semillas, cereales, legumbres, carnes, pescados y otros productos animales.
Carbohidratos: verduras, fruutas, cereales integrales, legumbres.

Los cereales integrales, las legumbres, verduras y frutas, tienen sus tres principales nutrientes en cantidades equilibradas así como cantidades apropiadas de minerales y vitaminas. (Los nutrientes “de laboratorio” nos pueden proporcionar suplementos rápidos, pero a la vez corremos el peligro de romper el equilibrio entre los nutrientes).

Cuando no hay equilibrio nuestro organismo nos avista con las APETENCIAS: por ejemplo un exceso de minerales y vitaminas querrá ser compensado con más proteínas, grasas, hidratos de carbono y agua. (Más información en: ¿Qué significan los antojos?)

3. Atendiendo a la energía de los alimentos:

En términos de salud humana necesitamos un equilibrio dinámico entre los alimentos con energía más expansiva y aquellos con energía más contractiva. Así cuando consumimos alimentos con una fuerte energía contractiva, por ejemplo la carne, el cuerpo nos pide un alimento con una fuerte energía expansiva, como el azúcar o el vino. El cuerpo puede mantener este equilibrio de forma más adecuada si los alimentos consumidos tienen energías moderadas: ligeramente expansivas o contractivas. (Más información en: ¿Qué es la alimentación energética?).

Estamos físicamente preparados para comer de todo sin repercusiones inmediatas pero nos conviene una dieta más vegetariana que carnívora, rica en hidratos de carbono complejos y muy especialmente cereales integrales y legumbres.

(Fuente: “El equilibrio a través de la alimentación” de Olga Cuevas, doctora en bioquímica, catedrática y especialista en nutrición y salud. )

domingo, 9 de marzo de 2008

¿Son los lácteos una buena fuente de calcio?

Ver artículo

¿Cómo es posible que no engorde con todo lo que como?

Aunque parezca increíble, en nuestra sociedad de sobreconsumo, hay muchas personas que desean engordar y no pueden. El hecho de no engordar puede responder a muchos factores, por ejemplo no se realiza una asimilación correcta de los nutrientes en el intestino delgado o el metabolismo está muy acelerado. No podemos contestar aquí abarcando todas las patologías que existen pero podemos dar una idea general del funcionamiento normal del cuerpo para comprender qué puede estar pasando.

Cito aquí un extracto del libro de José María Villagrasa "Dioses en el desempleo", que responde muy bien esta cuestión.

"En lo que respecta a la salud, existen dos variables muy diferenciadas: la primera, la cantidad y calidad de la alimentación ingerida por el individuo y, la segunda, la capacidad de asimilación y eliminación de la misma.

Cantidad y calidad de la alimentación

El ser humano necesita nutrirse de alimentos que contengan todos los nutrientes, elementos necesarios que forman parte de un alimento para mantener una doble función en el organismo. Por un lado, producir la suficiente energía para que el individuo pueda desarrollar una actividad normal y por el otro, atender a la reconstrucción celular y al crecimiento.

¿Qué sucede cuando se ingieren muchos más nutrientes de los necesarios?
En general, estos nutrientes son difícilmente absorvidos en el proceso digestivo, en que se producen multitud de alteraciones, las más importantes de las cuales afectan al hígado. Las funciones de este órgano están directamente relacionadas con el crecimiento del organismo, en primer lugar, y en segundo lugar, con la eliminación de los nutrientes residuales. Podemos repasar de forma sucinta estas funciones:

Primera: Producción de energía. Con parte de las proteínas (sobre todo sus aminoácidos) y las grasas, el hígado fabrica glucosa (que se convierte en energía). Si existe una ingestión excesiva de estos nutrientes se produce un profundo desequilibrio en su distribución por todo el cuerpo.

Segunda: Almacenamiento de energía. Como hemos apuntado anteriormente, el hígado, a partir de las grasas y proteínas, produce glucosa en forma de glucógeno y lo almacena. Además transforma en grasa los hidratos de carbono ingeridos que son almacenados en diversos depósitos distribuidos por todo el cuerpo.

Tercera: Metabolismo de los aminoácidos de las proteínas. El hígado, puede tanto desintegrarlos como sintetizarlos. En realidad, su función no es más que la de organizar los aminoácidos de las proteínas animales y vegetales ingeridos en cadenas de aminoácidos humanos (en el orden en el que estos aminoácidos se encuentran en la célula humana). Quizás esta sea su misión más importante, ya que de ella depende el crecimiento.

Cuarta: Eliminación de las toxinas. Tanto las producidas a través de la alimentación como las ajenas a ella (respiración, proceso psíquico) son hidrolizadas en el hígado para ser eliminadas a través de los riñones. En este aspecto, el hígado sintetiza también la urea, elemento de desecho digestivo, que es asimismo eliminada a través de los riñones.

Así pues, desde un punto de vista somático, una nutrición excesiva va a ocasionar gravísimos problemas orgánicos, porque obligará al hígado a consumir una cantidad extra de energía en los procesos de la digestión, la cual debería ser invertida en otros menesteres del desarrollo del hombre (factores psicológicos, espirituales).

Los nutrientes excesivos, acumulados y no bien asimilados, acostumbran a no eliminarse correctamente y pueden ser transportados por la sangre e implantarse en las células de maneras muy comprimidas, lo que en naturismo se llama "calcificación". Cuando esto sucede, la acumulación exige al organismo la ingestión de grandes cantidades de agua, porque tanto el exceso de grasas como el de hidratos de carbono producen calor, que deberá ser refrigerado de forma inmediata. No es más que la aplicación de Yin-Yang. Una acumulación Yin produce calor Yang, el cual reclama agua Yin. El agua actúa como reactivo y es la responsable de la dilatación celular y de la acumulación de líquidos en diversas partes del cuerpo. De esta forma aparece la obesidad que puede encontrarse en todo el cuerpo o en partes del mismo. De ello también dependen síntomas extraños como la celulitis, las estrías y otras muchas deformaciones corporales. "

Aconsejamos pues a todas las personas que deseen engordar que revisen sus hábitos alimenticios. La clave puede ser tan simple como reducir la cantidad de alimentos ingeridos y revisar que la alimentación sea equilibrada, esto es que las proporciones entre cereales, proteínas (pescado, carne o legumbres y sus derivados), verduras y frutas sea correcta. Por supuesto recordar que el ejercicio físico moderado y habitual es fundamental para la adecuada absorción de nutrientes y el funcionamiento óptimo del cuerpo.


lunes, 28 de enero de 2008

¿Qué es la soja texturizada?

Los comerciantes buscan productos novedosos (en texturas, colores o combinación de ingredientes) que atraigan a nuevos consumidores. La publicidad incluye apelativos que recuerden sus supuestos beneficios: sanos, bio, eco, fibra y vitaminas son algunos de ellos. Además, para despertar nuestro interés y confianza nos ofrecen todos los datos científicos que los avalen: cantidad de proteínas, minerales etc. Y si es posible los relacionan con las enfermedades que son capaces de prevenir o curar: "para el colesterol", "para el estreñimiento"...

No debemos olvidar que una alimentación saludable responde a un conjunto de alimentos consumidos regularmente, en proporciones adecuadas, y de hábitos correctos. No existen alimentos mágicos que tomados de manera aislada resuelvan nuestros desequilibrios físicos.

Como os podéis imaginar esto responde más a un interés económico que de salud. La soja texturizada es uno de estos productos. Es un alimento muy industrializado, que en su proceso de obtención ha visto su energía altamente alterada, así como la calidad de sus nutrientes. Al dejar de ser un alimento vivo, su calidad disminuye y sus beneficios para la salud como alimento habitual pasan a ser muy dudosos.

Desde el punto de vista de la salud recomendamos comer alimentos lo más naturales posibles. La soja, como todas las legumbres, tiene un alto valor protéico... ¿por qué no comerla como legumbre, en germinados, o bien fermentada para conseguir productos protéicos de alta calidad y sobre todo VIVOS (tempeh, tofu, natto, miso, salsa de soja...)?

Información relacionada:
¿Por qué incluir alimentos fermentados en nuestra dieta?
Recetas de soja
Recetas de tofu
Recetas de tempeh


Hemos encontrado este artículo que ilustra lo que acabamos de exponer sobre la soja texturizada Su autor es Josep Vicent Arnau, Naturópata y Acupuntor. Lo citamos:


"La proteína vegetal texturizada o soja texturizada es un concentrado de proteína que se obtiene a partir de la soja o soya.
Una vez extraemos su aceite y eliminamos la piel de la soja, esta se somete a una serie de procesos (alta temperatura, presión, texturización, deshidratación) hasta conseguir un producto especialmente rico en proteína.

Una vez deshidrata lo podemos encontrar en diversos tamaños: desde casi molido a trozos muy grandes. Queda con un aspecto seco, crujiente y de un color entre marrón claro y dorado.

Como y donde usar la proteína vegetal, soja texturizada

La soja texturizada puede imitar fácilmente a la carne debido a su consistencia. Como no tiene apenas sabor admite muy bien cualquier condimento y receta.

Cuando se presenta deshidratada no hay problema pero cuando ya viene preparada hemos de vigilar los ingredientes ya que algunos fabricantes, en su afán que se parezca tanto a la carne, le añaden muchos aditivos (colorantes, potenciadores de aroma, conservantes, etc.).

Si la dejamos en remojo unos minutos queda como carne picada y la podemos utilizar para los espaguetis, albóndigas, croquetas y hamburguesas vegetales.

Información nutricional de la proteína vegetal, soja texturizada

  • 53% de proteínas (más del doble que la carne).
  • 1% de grasas.
  • 5% de minerales.
  • 35 % de hidratos de carbono.

Es un alimento muy adecuado para aquellas personas con una dieta pobre en proteínas o que necesitan un aporte extra (deportistas, jóvenes en edad de crecimiento, trabajos muy físicos, etc.) pero nunca hay que olvidar que los alimentos son más completos en su totalidad.

Así pues, os recomendamos ir variando: soja germinada, como legumbre, Tofu, Tempeh, yogur o bebida de soja y evidentemente como proteína texturizada.

Un detalle muy importante es que os recomendamos que la soja (soya) sea de origen ecológico (biológica u orgánica). No hace falta comentaros toda la polémica que hace años que se ha armado con los alimentos transgénicos. Lo que si es seguro es que con los alimentos ecológicos (cultivados libres de químicos) estamos cuidando la salud del medioambiente y por supuesto la nuestra."








miércoles, 16 de enero de 2008

¿Por qué es importante incluir alimentos fermentados en nuestra dieta?

Los alimentos fermentados ven aumentados su número de enzimas nutritivos y de vitaminas por el proceso de lactofermentación. De esta manera la digestión y absorción de sus nutrientes se realiza más fácilmente.

Son alimentos fermentados los picles o encurtidos, el tempeh, la salsa de soja, el natto, el pan con levadura, el miso y el tofu, entre otros. De todos los citados anteriormente el miso y los picles son ricos además en vitamina B12.

Recordemos aquí que hay tres clases de enzimas:

1. Los enzimas metabólicos - que mantienen el cuerpo.
2. Los enzimas digestivos - que digieren los alimentos.
3. Los enzimas nutritivos - presentes en los alimentos crudos y que inician el proceso de digestión.

El Dr. Howell descubrió que desde el nacimiento, la capacidad de un organismo vivo para fabricar enzimas está limitada. La naturaleza utiliza los enzimas nutritivos para colaborar en la digestión, en vez de obligar a los enzimas digestivos del cuerpo a realizar todo el trabajo. De esta forma no se sobrecarga la acción del páncreas de síntesis enzimática y este puede dedicar más energía a aumentar la producción de enzimas metabólicos que aseguren el mantenimiento del cuerpo.

El profesor japonés Ykie Niwa confirma los descubrimientos del Dr. Howell: muestra que en la mayor parte de las enfermedades importantes y problemas infecciosos, en los que el sistema inmunológico se encuentra desbordado, el organismo presenta una carencia de superoxidasa dismutasa (S.O.D), que es el enzima metabólico encargado de la destrucción de los radicales libres (muy relacionados con los procesos de envejecimiento).

Los enzimas son escasos en las frutas frescas y verduras, pero importantes en las leguminosas, cereales integrales y frutos secos.

Los enzimas nutritivos están también presentes en cantidades considerables en las semillas germinadas, los frutos secos, productos lactofermentados (encurtidos, pickles, salsa de soja shoyu, salsa de soja tamari, miso...), productos de la colmena y pan integral con levadura natural.

(Información obtenida del libro: "Nutrirse y vivir" - Martine Catani)

¿Son saludables las acelgas y las espinacas?

Todos los alimentos son saludables en una medida adecuada. Según cada persona, esta medida será distinta, atendiendo a su constitución, su edad, su sexo u otras condiciones. En la macrobiótica no hay alimentos prohibidos.

Por otro lado hay que saber que tanto las acelgas como las espinacas tienen un alto contenido en ácido oxálico, que es muy difícil de eliminar y en grandes cantidades puede favorecer la formación de cálculos en los riñones.

Este es el motivo de que estas verduras se desaconsejen totalmente para aquellas personas que estén en un proceso de recuperación de la salud con un tratamiento específico de macrobiótica.

martes, 15 de enero de 2008

¿Por qué debemos remojar los cereales integrales y las legumbres?

Existen muchas formas de cocinar los cereales integrales. Todas son buenas, pero es importante saber que cocinar los cereales y las legumbres, previamente remojadas por unas horas, reduce el tiempo de cocción y además permite al proceso enzimático transformar los nutrientes complejos en otros más simples, para ser mejor absorbidos por el organismo.

Recordemos aquí que hay tres clases de enzimas:
  1. Los enzimas metabólicos - que mantienen el cuerpo.
  2. Los enzimas digestivos - que digieren los alimentos.
  3. Los enzimas nutritivos - presentes en los alimentos crudos y que inician el proceso de digestión.
El Dr. Howell descubrió que desde el nacimiento, la capacidad de un organismo vivo para fabricar enzimas está limitada. La naturaleza utiliza los enzimas nutritivos para colaborar en la digestión, en vez de obligar a los enzimas digestivos del cuerpo a realizar todo el trabajo. De esta forma no se sobrecarga la acción del páncreas de síntesis enzimática y este puede dedicar más energía a aumentar la producción de enzimas metabólicos que aseguren el mantenimiento del cuerpo.

El profesor japonés Ykie Niwa confirma los descubrimientos del Dr. Howell: muestra que en la mayor parte de las enfermedades importantes y problemas infecciosos, en los que el sistema inmunológico se encuentra desbordado, el organismo presenta una carencia de superoxidasa dismutasa (S.O.D), que es el enzima metabólico encargado de la destrucción de los radicales libres (muy relacionados con los procesos de envejecimiento).

Los enzimas son escasos en las frutas frescas y verduras, pero importantes en las leguminosas, cereales integrales y frutos secos. Hay que recordar que el calor destruye los enzimas nutritivos a partir de los 47º. Si remojamos los cereales y las legumbres toda la noche antes de ser cocinados permitirá a los enzimas realizar su trabajo, y no perderemos sus beneficiosos efectos con la cocción.

Los enzimas nutritivos están también presentes en cantidades considerables en las semillas germinadas, los frutos secos, productos lactofermentados (encurtidos, pickles, salsa de soja shoyu, salsa de soja tamari, miso...), productos de la colmena y pan integral con levadura natural.

(Información obtenida del libro: "Nutrirse y vivir" - Martine Catani)

martes, 27 de noviembre de 2007

¿Cómo puedo empezar a practicar la macrobiótica?

Las personas que deciden hacer un cambio a la dieta macrobiótica bien porque desean hacer una alimentación natural, o bien porque quieren mejorar su salud, necesitarán un periodo de transición. Esta etapa hay que tomársela con relajación, y sobre todo concentrándose en "añadir" los nuevos alimentos, más que en "suprimir" los antiguos. Es importante hacerlo poco a poco, o de otro modo nos podremos ver estresados por el deseo perfeccionista de hacerlo todo bien desde el principio.
Desde el principio se pueden seguir algunas sencillas pautas:

Alimentos a añadir:

  • sal marina secada al sol (sin refinar).
  • aceite ecológico de primera presión en frío.
  • Cereales integrales en toda su variedad: arroz, avena, cebada, mijo, centeno, quinoa, bulgur, polenta de maíz, maíz, pastas, amaranto...
  • Legumbres y otros derivados protéicos: garbanzos, lentejas, azuki, soja, soja negra, judias, tempeh, seitán, tofu...
  • Pescados
  • Verdura variada ecológica y de la estación
  • Alimentos fermentados: encurtidos, miso, salsa de soja.
  • Algas, como fuente de minerales.

Alimentos a evitar:
  • Azúcar, miel, chocolate y endulzantes artificiales --- sustituir por: sirope de arroz, sirope de cebada o amasake.
  • Cereales blancos refinados: arroz, pasta de trigo, cereales cornflakes para el desayuno, galletas, bollería y pan.
  • Lácteos.
  • Carnes.
  • Solanáceas: patatas, pimientos, tomates, berenjenas y tabaco
Para empezar a planificar las comidas es mejor que os familiaricéis poco a poco con los nuevos alimentos. Dentro de la amplia variedad de opciones en cada comida os propongo un sencillo menú semanal y cuando dominéis la preparación de los alimentos vais añadiendo otros nuevos.

Desayunos
Meriendas
Comidas
Cenas


Otras consideraciones :

  • No abuséis de los condimentos salados, te darán mucha hambre y deseo de dulce y aceite.
  • Dar preferencia al pescado blanco, que debe ser fresco y de pesca extractiva, nunca de acuicultura.
  • Evitar en la medida de lo posible la congelación de los alimentos, el microondas y la batidora eléctrica. Todos estos métodos de manipulación de los alimentos alteran profundamente su energía.
  • Los cereales pueden conservarse cocidos por varios días en el frigorífico, así como las legumbres. Las verduras es mejor hacerlas en el momento, o a lo sumo en el mismo día que van a consumirse.
  • Evitar tomar alimentos directamente del frigorífico.
  • No usar nunca la salsa de soja, también llamada shoyu, cruda sobre los alimentos. El shoyu sirve para realzar el sabor de los alimentos y debe ser cocinado.
  • Masticar muy bien cada bocado.
  • Variar los estilos de cocción así como el corte de las verduras, para hacer platos diferentes, así como texturas y efectos energéticos.
Y a todos aquellos que se deciden por hacer una alimentación natural les doy todo el ánimo. El esfuerzo del cambio vale la pena, pues los beneficios en bienestar y vitalidad son inimaginables.
¡Mucha suerte!

¿Qué es la soja?

Del libro "El equilibrio a través de la alimentación" de Olga Cuevas:

"La soja es el alimento vegetal de más alto contenido proteico, contiene una gran cantidad de lípidos poliinsaturados, minerales importantes como el calcio y el hiero y algunas vitaminas. Además, recientemente se han encontrado en la soja unas sustancias, las isoflavonas, similares en cuanto a su acción a los estrógenos, muy útiles para evitar los indeseados efectos de la menopausia (sofocos, trastornos del humor, osteoporosis).

A todas estas ventajas hay que añadirles ciertos inconvenientes, alguno de los cuales desaparece con la cocción y otros con la fermentación.

  • La soja contiene todos los aminoácidos esenciales, aunque las cantidades de cisterna y metionina no alcanzan el óptimo.
  • Posee un inhibidor de la enzima tripsina, que reduce el valor de la proteína. Este inhibidor se puede inactivar por el calentamiento controlado, sin llegar a un sobrecalentamiento que disminuiría la disponibilidad de la lisina y de la argina. (Son aminoácidos)
  • Es portadora de un elemento inhibidor de la tiroides que actúa “atrapando” el yodo. Razón por la cual sería conveniente consumir la soja con algas (ricas en yodo).
  • Interfiere en la absorción del cinc, con excepción de los fermentados, pudiendo disminuir la potencia sexual.
  • Impide la absorción intestinal del hierro, con excepción de los productos fermentados: miso y salsa de soja o tamari o shoyu (tiene estos tres nombres, y sus ingredientes son habas de soja con o sin trigo y sal). Pero además, dificulta la de los alimentos que se ingieran en la misma comida que ella.
  • Tiene un alto contenido en purinas, parte de las cuales son premetabolizadas en el proceso de fermentación y también en lípidos, aunque sean de los “buenos”.
  • La leche de soja es productora de mucosidades. Para algunas personas las proteinas de la soja y de sus derivados no fermentados tienen carácter antigénico. (esto es, son extraños para el cuerpo que trata de defenderse de ellos creando anticuerpos.)

Los productos fermentados derivados de la soja que se han consumido durante miles de años en otras culturas son: miso, shoyu o tamari o salsa de soja, tofu y tempeh. Curiosamente ninguno de los pueblos que en su cocina tradicional han consumido la soja jamás bebieron la leche de soja. A mi me parece que la leche de soja es un invento de nuestra cultura, una moda, y este dato me hace ser bastante recelosa de consumirla a diario.

Del “El libro de las proteinas vegetales” de Montse Bradford. Explica el proceso de elaboración del tofu, que es en realidad la leche de soja coagulada con un espesante natural. Más o menos es así:

· Se echan las habas de soja en un recipiente con agua caliente y se banten, hasta conseguir un puré, que se hierve para sacarle la sustancia a la legumbre y se cuela obteniendo la leche de soja. Después se añade el solidificante natural, llamado nigari.

Sabiendo cómo se obtiene la leche de soja pienso que es un alimento bastante crudo (es el zumo de la soja), y en el mismo libro se encuentra este párrafo:

No es conveniente comer la soja amarilla simplemente cocinada (a menos que se sepa cocinar debidamente) por la purina que contiene”.

En la cocina tradicional macrobiótica se sólo se usa como un ingrediente para cocinar algunos platos (en sopas, para bechamel y cosas así). Los efectos energéticos de la leche de soja producen un alto enfriamiento, pudiendo debilitarnos si abusamos de ella. Además es bastante indigesta tomarla cruda.