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jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Por qué el tomate se usa poco en la macrobiótica?

Pregunta: ¿Por qué no se puede gastar el tomate en la dieta macrobiótica? Siempre tenía entendido que es la verdura más sana.
Suprimir
Respuesta: El tomate es el fruto de una planta tropical que proviene de América. En sus tierras de origen los lugareños nunca lo consumieron por considerarlo una planta ornamental. Como sus compañeras las demás solanáceas (tomate, pimiento, tabaco y patata) tiene un alto contenido en solanina, una sustancia tóxica en grandes concentraciones que además retira el calcio de los lugares del cuerpo donde debería estar para formar acumulaciones en lugares indeseados (como articulaciones) y endurecimiento de tejidos blandos, pudiendo producir su consumo a largo plazo enfermedades como las atritis, la artrosis o piedras.

El consumo de solanáceas está totalmente desaconsejado en personas que padecen de este tipo de enfermedades y para los que estamos más sanos hay que consumirlo con mucha cuidado. Quiero recalcar también que tanto el tomate como sus compañeras son plantas estacionales, esto es sólo dan sus frutos en el verano (exceptuando la patata que puede tener dos cosechas anuales), y para respetar las leyes naturales nuestro consumo debería limitarse a esta época del año y siempre con moderación.

Por estas razones la macrobiótica ofrece algunas alternativas más sanas para nuestros platos favoritos con tomate. ¡Salud y buenos alimentos!

miércoles, 24 de agosto de 2011

¿Cuánto tiempo se tarda en eliminar las mucosidades causadas por lácteos?

Pregunta: Hola Raquel, por lo que he leído y entendido en tu artículo "¿Son los lácteos alimentos saludables?" tu tenías problemas para respirar y una sobre producción de mucosidades? Me puedes dar mas detalles de tal afección que tenías, indicándome cuanto se demoró en normalizarce tu respiración y así como en cuanto tiempo se regularizó el tema de las mucosidades.
Es que yo tengo los mismos síntomas (respiración complicada debido a que tengo mucha mucosidad en la garganta y nariz). De hecho, estoy sin consumo (estricto) de lácteos desde hace ya 9 meses, pero estos síntomas aún no se han desaparecido por completo.

Gracias por el excelente blog que manejas y por la calidad de la información que se nos entrega. Saludos.

Respuesta:
En efecto los lácteos son causantes de mucosidades que se acumulan en todo el aparato respiratorio, incluidos pulmones, tráquea, senos paranasales, y también en los intestinos causando dificultad para la absorción intestinal adecuada. Cuando se elimina el consumo de lácteos completamente de la dieta de la persona, un consumo que dicho sea de paso se ha mantenido normalmente por décadas, las mucosidades comienzan a remitir poco a poco. Es posible que en los primeros meses notemos ya algunas diferencias: quizás respiramos mejor, nuestro olfato se agudiza o dejemos de tener mucosidades en la garganta al levantarnos por la mañana. Pero tenemos que pensar que estas mucosidades se han ido acumulando profundamente a lo largo de muchos años en el cuerpo y cuesta también muchos años eliminarlas del todo. Para hacernos una idea la superficie pulmonar, incluyendo alveolos y demás, es equivalente a unos 80m2 en el adulto.

En mi caso personal en el que practico la macrobiótica desde hace 5 años y en este tiempo mi consumo de lácteos ha sido ninguno en absoluto (y no porque la macrobiótica prohiba los lácteos sino por decisión personal), pude notar las primeras mejorías en unos pocas semanas. Yo no tenía especial dificultad para respirar pero pude notar que respiraba mejor, que me resfriaba mucho menos (claro porque el cuerpo se resfria en un intento de expulsar lo que le sobra), y sobre todo recuperé mucho olfato y gusto. Ahora bien, de vez en cuando aún mi cuerpo hace una limpieza más profunda y aprovecha un resfriado para expulsar mocos más espesos. El cuerpo siempre está en continua renovación.

Hace poco charlaba con un amigo que ya practica la macrobiótica por 30 años. El empezó porque buscaba una solución para un asma muy fuerte que le afectaba su calidad de vida a los 40 años. Me contó que dejó de consumir lácteos, que empezó una dieta macrobiótica equilibrada y que consiguió dejar por completo la medicación en unos pocos años. De vez en cuando tenía "crisis curativas" y su cuerpo expulsaba mucosidades antiguas. Una de estas crisis más fuertes la tuvo a los 20 años de práctica macrobiótica regular. Ahora bien, también me confesaba que su tendencia al asma aún no ha desaparecido del todo, y aunque no es dependiente de la medicación sabe que no puede bajar demasiado la guardia porque le aparecen avisos de su cuerpo en este sentido.

Con esto lo que pretendo transmitirte es que la mejoría es un proceso largo que puede durar años, o quizás toda la vida, cada persona es un caso distinto. Lo importante es que sepamos cuidar de nosotros mismos y atender las señales que nos da nuestro sabio cuerpo. En un baile para siempre.

Hay que saber que los lácteos no son los únicos alimentos productores de mucosidades: también lo son las harinas (especialmente las horneadas en bollerías, pan, picos, bizcochos, magdalenas, galletas y demás), los copos de avena cocidos, y para algunas personas especialmente el trigo en su variedad candeal (o trigo común).

Así la mejoría del cuerpo se debe normalmente potenciada por un conjunto de factores: cambio en la alimentación (que no sólo significa dejar de tomar alimentos que nos hagan daño sino alimentarnos equilibradamente y con alimentos sanos) y estilo de vida (que incluye ejercicio físico, paz emocional y mental, rodearnos de relaciones que nos nutran, dejar espacio para el ocio y la distensión).

También quería aclarar aquí que no todos los alimentos tienen el mismo efecto en todas las personas. Hace poco leía un interesante libro llamado "La alimentación y los grupos sanguíneos" del Dr. Peter Dádamo. Este científico norteamericano probó al microscopio como distintos alimentos causan efectos diferentes según el grupo sanguíneo. Así por ejemplo las personas del grupo A son las más sensibles a los efectos negativos de los lácteos y el trigo candeal y producen enormes cantidades de mocos con su consumo. Os recomiendo su lectura, a mí me abrió muchas puertas.

Una vez más espero haber ayudado. Un saludo a todos.

viernes, 27 de mayo de 2011

¿Cómo preparo leche de cereales para bebés?

Pregunta - Buenos días: tengo un bebé de 5 meses y he comenzado a preparale los biberones con crema de cereales, harina de almendra y sésamo y leche de almendras. El medico me dijo que hiciese crema de cereales para 4o 5 días y que la conservase en el frigorífico. Cuando la hago, me queda una crema suave de textura fina, pero enseguida se vuelve una masa gelatinosa que me resulta muy difícil diluir en la leche de almendras. Es normal??? Que puedo hacer?? Necesito algún consejo, estoy empezando y voy algo perdida... Muchas gracias

Respuesta - Hola, no te preocupes porque preparar la leche de cereales para tu hijo es muy sencillo. A continuación voy a explicar cómo se elabora la leche que en la medida que va creciendo el bebé también se vuelve más espesa y podrás ir añadiéndole algunos nuevos ingredientes para enriquecerla hasta hacer deliciosas papillas.

CÓMO COCER CEREALES

  1. Mezclar el cereal escogido (o la mezcla de cereales), lavarlo varias veces en abundante agua (para que suelte el polvillo, o la arenilla). Dejar en remojo, deshechar este agua, y cocer con 2-3 dedos de alga kombu y la cantidad de agua final según la edad. El alga ayuda a hacer más digestivo el cereal y le aporta muchos minerales de alta calidad.
  2. Hervirlo al día siguiente con llama baja y difusor, y tapado, unas tres horas o más. El cereal así cocido saca todo su dulzor y resulta delicioso para los bebés. Debe quedarte el grano bastante deshecho y el líquido cremoso y de color blanquecino.
  3. Cuando se termina de cocinar esta crema entonces se adapta según la edad del bebé (ver más abajo). El alga no se tira, se incorpora a la crema bien deshecha a partir de los 8 meses. Se puede preparar para varios días y guardar en el frigorífico.
  4. Al momento de la toma se coge sólo la cantidad necesaria y se mezcla con un poco de agua (pues suele quedarse más cuajado en el frigo) para calentarlo.
MEZCLAS DE CEREALES

  1. Para las primeras papillas usar solo arroz integral redondo (por ejemplo una semana o dos e ir integrando nuevos cereales poco a poco y observar cómo le sientan)
  2. 50% arroz integral redondo + 25% arroz dulce + 25% otro cereal.
  3. 50% arroz integral redondo +25% avena + 25% otro cereal.

CEREALES SIN GLUTEN: arroz, mijo, quinoa, arroz dulce, amaranto, maíz.
CEREALES CON GLUTEN: trigo, cebada, avena.

ADAPTACIÓN DE LECHE SEGÚN EDAD

  • 5-6 meses: 1 taza de cereal por 10 tazas de agua. Una vez cocido se exprime muy bien a través de una gasa para obtener una textura fina y homogénea. La cáscara del grano se desecha y la pulpa también, quedando sólo la leche.
  • 7-8 meses: 1 taza de cereal por 7 tazas de agua. Se cuela toda la crema por un colador o pasapurés de agujeros muy finos, y se tira el salvado.
  • 9-10 meses: 1 taza de cereal por 5 tazas de agua. Se cuela la crema por un pasapurés de agujeros grandes, y se tira el salvado.
  • 12 meses: 1 taza de cereal por 4 tazas de agua. Usar un mortero o tenedor para reblandecer el cereal cocido (o un pasapurés de agujeros grandes). No se desecha nada.
  • 18 meses: 1 taza de cereal por 3 de agua. Cereal entero.
CÓMO ELABORAR LA LECHE DE CEREALES LISTA PARA EL BEBÉ.

  • Hasta los 6 meses: el bebé tomará sólo su cereal cocido al que añadiremos una cucharadita de semillas tostadas y bien molidas (de girasol, de sésamo, de calabaza y de lino) y una cucharadita de sirope de arroz. No le damos frutos secos al bebé porque son más alergénicos y es mejor esperar a que crezcan para introducir estos alimentos. Las semillas tienen ácidos grasos esenciales (los famosos w3 y w6) tan necesarios para el correcto desarrollo de su sistema nervioso. Así esta leche de bebé lleva sólo cereales ecológicos cocidos en grano, miel de arroz, semillas tostadas y molidas y alga kombu. La consistencia es de una leche caldosa, cremosa y dulce (muy parecida en sabor a la leche materna). Recomiendo que las primeras tomas de cereales para el bebé sean en muy pequeña cantidad para ir haciéndose a los nuevos sabores y sólo con el cereal, el alga y la miel de arroz, por ejemplo durante una semana. Luego añadimos las semillas y ampliamos la cantidad de esta leche para el bebé. La leche materna a esta edad sigue siendo su alimento principal. Tened en cuenta que el cereal es astringente y mientras no se acompañe de verduras o el bebé tome fruta debe darse siempre en pequeña cantidad para evitar que quede estreñido.
  • A partir de los 6-7 meses: Añadimos al cereal verduras cocidas (mejor empezar por las de sabor más dulce como calabaza, zanahoria y cebolla) y una pequeña cantidad de legumbres (ricas en proteínas de la mejor calidad) que habrán sido cocinadas a parte y trituradas para retirarles sus pieles (más indigestas). Así su papilla llevará cereal, semillas, verduras, algas y legumbres formando una comida completa (con todos los nutrientes esenciales para su desarrollo como son: hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y minerales, y ácidos grasos esenciales). Las primeras legumbres deben ser azukis, y luego garbanzos y lentejas. Cuando se haya acostumbrado a ellas introducir otros tipos como judiones, judías blancas, judías pintas, soja negra... Además le añadimos una toma de fruta a la merienda.
  • 8 meses: introducimos un poco de aceite de buena calidad (ecológico, primera presión en frío y virgen extra) y un poco de pescado. Así las verduras pueden haber sido rehogadas previamente antes de introducirlas en la papilla, o bien cocidas con un poquito de aceite. También se le puede añadir alga arame o wakame en la papilla.
  • 9 meses: Le vamos introduciendo trocitos de comida en un platillo a parte para que juegue y pruebe los alimentos por sí mismo. Trocitos de pescado, de verduras cocidas ligeramente, de fruta, algunos picles lavados de su sal y algunos sabores un poco más ácidos son sus favoritos.
  • 12 meses: A esta edad el niño ya puede comer tanta variedad como los adultos pero con muy poca sal. La sal se introduce poco a poco a medida que el niño va tomando la postura vertical. Ya puede comer de todo: cereales de todo tipo, legumbres, verduras, seitán, tofu, pescado, semillas, frutos secos, algas y frutas. (Si es la opción de un niño carnívoro pues también pequeñas cantidades de carne alguna vez por mes). A la edad de un año el niño puede ser destetado completamente.
Cada niño es diferente y toma sus propios tiempos. Por eso no es buena idea obsesionarse con esto, todos estos tiempos son orientativos.
Te recomiendo el libro "La alimentación de nuestros hijos" de Montse Bradford en el que encontrarás una información muy detallada y clara sobre este tema.
Espero haberte ayudado.

jueves, 21 de abril de 2011

¿Por qué hay que adaptar la dieta en las distintas estaciones del año?

Pregunta - Me gustaría saber por que tengo que tener en cuenta las estaciones del año cuando elaboro un menú? gracias.

Respuesta -
Tenemos un cuerpo físico y también un cuerpo energético. Cuando comemos necesitamos nutrir ambos: el físico con los nutrientes y el energético con la vibración o energía del alimento. Nuestro cuerpo energético se ve influenciado por la energía del lugar en el que vivimos, el ambiente, la humedad, la temperatura, la presión atmosférica, la luna, el sol y en definitiva lo que podríamos resumir como la estación del año haciendo una abstracción más grande. Esto lo sabe la Madre Naturaleza pues sin que nosotros tengamos mucho que pensar ella nos ofrece siempre en la huerta los alimentos que nos sirven para adaptarnos mejor al clima en que vivimos. Así en verano que hace mucho calor, más sequedad y hay una vibración muy intensa en todas direcciones, estamos más tensos y más activos, las verduras y frutas de temporada son más acuosas, con una energía más abierta y ascendente, hay más frutas que nos relajan y refrescan, y en general nos apetece comer menos y más fresquito: ensaladas, más verduras, sopas frías, más zumos y fruta.

En invierno el clima es más frío y hay más humedad, la energía del ambiente es más recogida y calmada. La huerta nos ofrece en la temporada más verduras de raíz, que nos concentran y ayudan a guardar nuestro calor, y menos frutas. En la cocina tradicional es el momento de comer más potajes, más guisos a fuego lento, más estofados, un poco más contundente.

Las verduras y frutas de temporada y de nuestra localidad (o al menos un clima similar) nos ayudan a equilibrarnos energéticamente.

Esta es una respuesta breve, sólo para que puedas hacerte una idea de por qué es importante adaptar nuestros menús a las distinas estaciones del año. Con la globalización y la información confusa que nos ofrecen los medios hemos llegado a cometer muchas violaciones del orden natural con nuestra alimentación moderna. Así comemos todo tipo de frutas todo el año, incluidas frutas de países tropicales, verduras de verano en invierno (por ejemplo tomates y pimientos), por decir algunos ejemplos, y nuestro cuerpo acaba debilitándose y desequilibrándose lo que significa en general que nuestro nivel de energía baja, nuestra vitalidad baja, y nos hacemos más propensos a contraer enfermedades. Te recomiendo que te informes sobre la temporada de cultivo de las frutas y verduras de tu localidad para que puedas ayudar a tu cuerpo a mantener su equilibrio. Y ten cuidado porque en las tiendas de verduras ecológicas en muchas ocasiones se ofrecen a la venta verduras de fuera de temporada (o bien porque se cultivan en invernaderos, o bien porque las traen de zonas lejanas). Espero haberte ayudado, un saludo.

jueves, 24 de marzo de 2011

¿Puede ayudar la macrobiótica a superar la bulimia?

Pregunta:

Hola Raquel. Queriendo informarme un poquito sobre la dieta macrobiótica, he acabado salseando en tu blog (que me parece interesantísimo) y querría saber tu opinión sobre mi caso. Soy una chica de 22 años que hace dos semanas ha reconocido que tengo problemas de bulimia desde hace tres años. Pero le quiero poner punto y final a este sufrimiento. A parte de que ayer mismo empecé a acudir a una psicóloga, he pensado que también me podría ayudar una dieta equilibrada y adecuada a mi situación. Por lo que he pensado acudir a un dietista macrobiótico, ya que a pesar de mi ansiedad en ciertos momentos, trato de comer bien con alimentos como el arroz integral, mijo, quinoa, avena, mucha verdura y fruta... por lo tanto no quiero acudir a un dietista normal, para que me aconseje alimentos que se que no son buenos para mi salud.

Crees que la dieta macrobiótica sería adecuada para superar mi enfermedad?

Respuesta:

La dieta macrobiótica te ayudará a equilibrar tu cuerpo y tus emociones proporcionándote una buena base para recuperar tu desajuste de bulimia. Estoy segura que haciendo una dieta sana y saludable y equilibrada energéticamente, como es la macrobiótica te vas a sentir mucho más fuerte para poder trabajar la recuperación de tu salud.

Como sabes la bulimia tiene además un factor psicológico y emocional que también tendrás que trabajar para superarla definitivamente. La persona con bulimia está intentando cubrir algunas carencias con la comida, y esta se convierte en una adicción, entendiendo por adicción el "enganche" a una sustancia (en este caso la comida) que nos da un placer inmediato y nos aparta de conectar con emociones o asuntos que nos resultan difíciles. Mi recomendación es que te busques un buen terapeuta de constelaciones familiares. En muchos casos la bulimia tiene que ver con desórdenes en la familia (que manifiesta una persona concreta) y que es más fácil superar cuando se descubren las dinámicas familiares que producen enfermedad. Esto es lo que se trabaja en la terapia sistémica (de constelaciones familiares) y suelen ser tratamientos bastante cortos y efectivos.

Mucha fuerza en tu camino de recuperación.

Te mando un saludo cariñoso.

/Raquel

lunes, 5 de abril de 2010

¿Por qué no funcionan las dietas de adelgazamiento?

¿Por qué no funcionan las dietas de adelgazamiento?

Las dietas de adelgazamiento no funcionan porque se entienden como un parche que nos permitirán perder los kilos que nos sobran de manera rápida para poder continuar manteniendo nuestros hábitos como antes. Las dietas de adelgazamiento que no consideran el necesario equilibrio energético de nuestro cuerpo llevan a la persona a una rueda sin fin de periodo de dieta y restricción al que le sigue un periodo de compensación y exceso, con la recuperación consiguiente de los kilos perdidos. De esta forma no existe una dieta de adelgazamiento eficaz, la única posibilidad de éxito que podemos considerar para equilibrar nuestro peso es realizar cambios duraderos en nuestro estilo de vida y alimentación. Y para ello es muy importante que todos los cambios que realicemos sean poco a poco, sin estrés ni ansiedad. A continuación hacemos un análisis de algunas dietas conocidas:

Dieta de las calorías: en esta dieta la persona debe comer una cantidad máxima de calorías diarias, sin importar el tipo de alimentos de dónde provengan, su energía vital, su digestión ni metabolismo, así como el estado físico, mental y emotivo de la persona. Así podrá alimentarse únicamente de bollería industrial, café y chocolates si lo desea con la única condición de que no se exceda en el número de calorías asignado.

Recientes estudios realizados en la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, ponen de manifiesto que no hay una relación tan directa como se creía, entre el exceso de calorías en la dieta y la obesidad. Depende de los alimentos de dónde provengan las calorías. A igual cantidad de calorías, engordan más las grasas que los carbohidratos. Es más, los carbohidratos, además de almacenar menos calorías extra, favorecen el gasto energético y la grasa corporal se reduce.

En este mismo sentido, estudios europeos recientes (Proyecto CARMEN – Carbohydrate Ratio Management in European National Diets) demuestran que se puede perder peso aumentando los hidratos de carbono si se reducen las grasas, sin necesidad de disminuir las calorías. Si hacemos caso de estas investigaciones recientes, ya no hay por qué preocuparse de mirar cada día en las tablas y pesar los alimentos para guardar la figura, bastaría con aumentar el consumo de alimentos ricos en carbohidratos y pobres en grasas (cereales integrales, legumbres, pan integral, verduras, frutas…) y disminuir el de los alimentos más ricos en grasas (mantequillas, margarinas, embutidos, carnes, quesos, salsas, fritos…). Y si hacemos caso de nuestro sentido común, trataremos de hacer una dieta equilibradora, atendiendo a nuestras necesidades particulares, por ejemplo, si estamos dilatados y fofos haremos una dieta contractiva pero sin alimentos extremos yang desequilibradores.

Dieta superprotéica: Esta dieta es específica para adelgazar y consiste en eliminar todos los alimentos ricos en hidratos de carbono y alimentarse casi exclusivamente de alimentos ricos en proteínas animales (pescado y carnes magras), verduras y frutas con moderación. Al eliminar de la dieta moderna occidental los alimentos como el arroz blanco, la pasta blanca y el pan blanco (que al ser refinados sus azúcares elevan rápidamente el nivel de glucosa en la sangre y se convierten en gran parte en grasa) la persona experimenta una pérdida de peso rápida. El inconveniente de esta dieta es que no es equilibrada porque no suministra buenas fuentes de nutrientes y el cuerpo tiene que hacer un esfuerzo grande en conseguir hidratos de carbono de proteínas y grasa para su correcto funcionamiento. Al ingerir grandes cantidades de alimento animal el hígado queda sobresaturado y tiene riesgo de enfermar si la dieta se mantiene demasiado tiempo (por eso no se recomienda un tiempo mayor de tres meses). Además estos alimentos animales tienen la cualidad de acidificar la sangre por lo que el cuerpo cede parte de sus reservas minerales (acumuladas en los huesos y los dientes) para equilibrar el PH de la sangre, por lo que la persona queda desmineralizada y débil, con cansancio y falta de vitalidad.
La dieta superprotéica no es una dieta equilibrada y consigue un adelgazamiento ficticio que en muy pocos casos se convierte en duradero. Es además una dieta pobre y perjudicial para la salud.

Dieta disociada: Es una dieta que está muy de moda y consiste en comer de los alimentos que nos proveen de los principales nutrientes separados en cada comida. Esto significa por ejemplo que tomaremos un desayuno rico en hidratos de carbono (por ejemplo en forma de pan integral), una comida rica en proteínas (con carne o pescado), y una cena rica en vitaminas y minerales (con verduras y frutas), pero sin mezclar ninguno de estos ingredientes. Los defensores de esta dieta alegan que las digestiones se hacen muy ligeras y al no haber sinergias entre los alimentos la persona pierde peso y lo mantiene con facilidad.

Esta dieta a nuestro entender tiene algunos puntos flacos. Uno de ellos es que el cuerpo necesita mantener un nivel constante de glucosa en la sangre para su correcto funcionamiento. La glucosa es la gasolina de nuestro cuerpo y la fuente de energía que necesita para realizar sus actividades cotidianas. Los alimentos ricos en hidratos de carbono y que proporcionan un nivel estable de glucosa en la sangre son los cereales integrales (y en su defecto los cereales refinados). Si tomamos cereales sólo en una de las comidas del día obligamos a nuestro cuerpo a conseguir la glucosa de otras fuentes como las grasas o las proteínas, con su consiguiente desgaste.

Por otro lado la cantidad de alimentos ricos en proteínas que necesitamos durante el día, y según las recomendaciones de la OMS, es del 10-15% del total de todos los alimentos. Si hacemos una comida rica en alimentos protéicos al día con seguridad estaremos ingiriendo mucho más de esta cantidad recomendada, con el consiguiente sobreesfuerzo para nuestro hígado.

La dieta disociada no tiene en cuenta la necesidad de equilibrio energético de nuestro cuerpo y es una dieta que en general produce muchos antojos y ganas de picar entre horas. El cuerpo necesita reponer hidratos de carbono, proteínas y minerales durante el día y lo ideal es suministrárselos en cada comida. Necesitamos comidas equilibradas y ricas en sabores, texturas y colores, que nos dejen satisfechos y llenos de energía.

Existen multitud de dietas que tienen como base las ideas de estas que hemos explicado, o una mezcla de ellas. En general son difíciles de seguir por un tiempo largo pues están sujetas a la idea de restricción. Cuando la dieta es abierta, variada, equilibrada en nutrientes y energía, y produce satisfacción, placer y mucha vitalidad, como es la dieta macrobiótica, podremos seguirla toda la vida mantiendo un peso estable y un aspecto juvenil.

martes, 2 de marzo de 2010

¿Cómo integras la macrobiótica en la vida social?

Pregunta: Pienso que la macrobiótica te aisla mucho para mantener relaciones sociales, como si fueras un extraterrestre, pues no conozco a nadie que practique la macrobiótica en mi círculo. Aquí en Andalucía es una verdadera rareza y me imagino que en Sevilla (mi padre es sevillano, ja,ja,ja) ser macrobiótico es poco menos que un pecado (vamos, no me imagino qué haces tú y la gente que acude al Instituto Crisálida en plena Semana Santa, por decir algo, para encontrar qué comer en los bares, cuando todo el mundo anda con el tapeo y el vinito). Yo apenas salgo a comer fuera, porque no encuentro nada en condiciones. Tú, por lo que he leído, has tenido la inmesa suerte de contar con el apoyo de tu madre y quizás tengas amistades que comen igual. Yo tengo que hacer siempre una comida para mí y otra para mi marido y mi hija, y a veces tres, porque mi marido es el polo opuesto a mí: todo carne, marisco, quesos fuertes y vino y nada de verdura ni cereales ni fruta, vamos las antípodas!!!. Bueno, ya no me enrollo más. ¿Cómo lo resuelves tú?

Respuesta:
En cuanto a la vida social si que es verdad que es un poco más complicada, por lo general no se ofrecen comidas de calidad en los bares y restaurantes y la mayoría de las veces los amigos se reunen para comer. En fin, mi recomendación es que no hay que ser muy rígidos. Si no hay problemas de salud serios se puede uno saltar la dieta de vez en cuando o hacer un mixto, como llegar a los postres o llevarse la comida y picar un poco de lo otro. En fin, aquí cada uno busca sus soluciones. En mi caso, y como aún no he recuperado mi salud completamente y deseo hacerlo no me lo salto nunca y siempre voy con mi fiambrerita a todos los sitios, así no me pierdo las reuniones y puedo también disfrutar de mis amigos.

Cuando elegimos una opción personal que no comparten la mayoría de las personas de nuestro círculo tenemos que estar preparados para asumir que los demás nos van a tachar de diferentes. Pero no pasa nada, podemos ser diferentes y estar orgullosos de serlos, y quizás con el tiempo marcar tendencias entre nuestras amistades o compartir con ellos las cosas nuevas que hemos aprendido. Esto es siempre así, siempre son sólo algunos los que se atreven al cambio hasta que llega un momento en el que ese cambio se acepta, se ve como normal, se integra y mucha más gente lo elije. Así está sucediendo con las terapias alternativas, los alimentos ecológicos, la no-vacunación de los niños, las cooperativas de consumo responsable, y también con la macrobiótica. Somos parte del cambio a la construcción de un mundo más justo, y más feliz.

Al principio de practicar esta alimentación me sentía muy aislada y rara en este sentido y sufría mucho por esto. Ahora lo he integrado en mi vida, mis amigos ya lo ven como normal, y puedo celebrar reuniones con comida macrobiótica, cumpleaños, y poco a poco, con las clases de cocina que impartimos nos vemos incluidos en un grupo más grande de personas que comparten nuestro estilo de alimentación. Todo es una aventura y cada vez más personas de mi círculo se interesan y hacen cambios saludables en sus hábitos culinarios. Poco a poco.

Por otro lado también creo que es importante la actitud de la persona que practica macrobiótica frente a los demás. Es importante colocarse frente a los otros sin superioridad. Aquí no somos mejores por comer así, es sólo nuestra opción porque a nosotros nos gusta y nos sienta bien, pero no debe haber exigencias frente a los otros, sólo mucho respeto. Cuando me reuno con las amistades a compartir una comida en la que hay de todos los estilos de platos (macro y no macro) entonces me gusta disfrutar de todo, de lo que prepararon los demás aunque bajo mi punto de vista no sea tan equilibrado ni saludable, y alabo las presentaciones y la "buena pinta" de los platos y siempre disfruto de ver a todos disfrutando de una buena reunión. También pruebo la "otra comida" y me gusta que prueben de la mía. Si alguien me pregunta por qué yo no como carne, o lácteos o algo de lo que está en la mesa en ese momento me ahorro las teorías saludables para no estropear el momento de disfrute y siempre digo que el que quiera puede mirar mi blog o se lo contesto en otro momento, pero nunca en la mesa. Este es mi pequeño secreto. Espero haberte ayudado. Un saludo y mucha suerte.

¿Por qué tengo tantos antojos con la comida macrobiótica?

Pregunta: suelo hacer tanto el desayuno como el almuerzo macrobióticos, el desayuno a base de infusión de regaliz o té kukicha y crema de un cereal (sin gluten, porque el gluten no me sienta bien, me hincha mucho y me da diarrea) bien arroz, mijo, quinoa o trigo sarraceno con canela, leche de arroz y últimamente le echo también bayas goji. A media mañana me tomo una compota de manzanas con canela y en el almuerzo pues una sopa de verduras y algas con miso (el que no lleva gluten, sólo con soja y arroz), y un combinado de legumbres y cereal con verduras (brócoli, coliflor, chirivías, zanahorias, calabaza, cebolla, fundamentalmente).También le echo a veces algas a la sopa y nabo daikon, que me encanta. Acabo con un té kukicha. A media tarde me tomo sésamo negro y unas almendras. Pues noto al final del día como un empalago de sabor dulce (la boca un poco pastosa) que lo que hace es que me apetezca comer algo más amargo como los espárragos o alcachofas y huevos, pescado o pollo. No sé si a las demás personas les pasa esto mismo. Me gustaría, desde luego, poder seguir un régimen vegetariano total, no porque no me gusten los huevos, el pollo y el pescado, sino porque prefiero en general los granos, legumbres y vegetales, pero si hago varias comidas seguidas sólo vegetarianas como que me llama luego comerme algo de proteína animal y verduras que no tengan un sabor tan dulce como la zanahoria y la calabaza, aunque no sean las que la macrobiótica prescribe. ¿Tienes alguna explicación para ésto?.

Respuesta:
Las dudas son totalmente normales cuando uno empieza con este tipo de alimentación. ¡si yo te contara los errores que he cometido hasta que he conseguido enterarme de la película!

He incluido en la sección de menús varias entradas referentes a cómo elaborar menús diarios equilibrados, semanales, y la pirámide macrobiótica. En la macrobiótica no hay alimentos prohibidos, ni tampoco la exigencia de ser vegetarianos, esto es una opción personal dentro de este tipo de alimentación a la que no recurre todo el mundo. Lo importante es respetar más o menos la frecuencia y las cantidades de lo que comemos. Así el macrobiótico carnívoro también come carne de todo tipo, sólo que elige las ecológicasy de mejor calidad, y las toma en la frecuencia recomendada ¿entiendes?

Si te quedas con la sensación de que tus comidas son demasiado dulces y te apetecen otros sabores es que no estás elaborando bien el menú. Cada menú debería llevar de todos los sabores (esto lo explico muy bien en la sección de menús), porque si no lo que ocurre es que nos quedamos con antojos como te sucede a tí. Mi intuición me dice que quizás tampoco estés variando demasiado los estilos de cocción, porque la falta de variedad también da muchos antojos. Te recomiendo que lo leas con atención porque e incluido algunas sugerencias que podrían orientarte.

Mi recomendación es que asistas a algún curso de cocina cuando puedas, esto es lo que más ayuda del mundo, o bien te vayas algunos días de vacaciones a algún sitio que ofrezcan menús macrobióticos, así te podrás hacer una idea más acertada de los menús. Un saludo y suerte.

¿Es mejor tomar la fruta siempre cocida?

Pregunta: ¿Es mejor tomar la fruta cocinada que cruda?

Respuesta
: En macrobiótica no hay respuestas absolutas. Depende siempre de la condición de la persona que va a alimentarse, de la estación del año, de la edad y el sexo, entre otros factores.

La fruta es rica en azúcares de absorción rápida, que pasan muy rápido a la sangre subiendo de forma brusca los niveles de azúcar en la misma. En caso de consumirla en grandes cantidades, esto hace que el páncreas entre en "alarma" y segregue insulina para regular estos niveles y bajarlos a un margen adecuado. Por otro lado la fruta cruda tiene una energía muy expansiva, que nos refresca, nos enfría y nos relaja. Esta energía es muy adecuada para el verano, cuando hace calor y cuando la naturaleza nos ofrece más frutas que nos permitan equilibrarnos con el clima. Así en el verano tomaremos más frutas crudas que en el invierno, siempre en pequeña cantidad para no maltratar a nuestro páncreas.

Hay que tener en cuenta también que todos los alimentos crudos, como pueden ser la fruta y algunas ensaladas, son más costosos de digerir y exigen un mayor esfuerzo a nuestro sistema digestivo. El estómago adquiere un PH muy ácido, y una elevada temperatura, necesaria para hacer la digestión. Cuando ingerimos alimentos crudos, o también muy fríos, obligamos a nuestro sistema digestivo a hacer un sobreesfuerzo para conseguir las condiciones de PH y temperatura necesarios para el proceso. Así, cuando hay problemas de salud y se requiere de ayudar al cuerpo a economizar energía en sus funciones, para que pueda emplearla en la recuperación del problema, puede recomendarse evitar los alimentos crudos.

Respecto a las vitaminas de la fruta, diremos que la más delicada es la vitamina C, que se destruye con el calor cuando se cocinan los alimentos más de 15 min. Si cocinamos la fruta ligeramente, en compotas de 10 min, al vapor, o salteadas ligeramente, también nos beneficiaremos de todas sus vitaminas.

La forma en que cocinamos los alimentos varía la energía de los mismos, así como también los efectos que tendrán en nuestro cuerpo. De esta forma la energía muy fría y refrescante de la fruta se tornará más suave y nos aportará más calor si la consumimos cocinada por un largo tiempo en una compota a fuego lento, o se tornará más activa y calorífica si la salteamos con aceite y le añadimos canela, por ejempo.

Para entender un poco más los efectos que tienen sobre los alimentos los estilos de cocción ver:
La personalidad de los estilos de cocción.

lunes, 1 de marzo de 2010

¿Es recomendable el uso de levadura de cerveza?

¿Es recomendable el uso de levadura de cerveza en la alimentación?


La levadura de cerveza es un tipo de levadura u hongo unicelular que se utiliza para la fabricación de cerveza. Se alimenta de azúcares (glucosa) que en unas condiciones determinadas de temperatura y humedad transforma en dióxido de carbono y alcohol. Este tipo de hongo es bastante común en la naturaleza y también en el cuerpo humano, principalmente en el aparato digestivo y la piel.

Actualmente se utiliza para la producción industrial de cerveza aunque las modernas cervecerías se decantan por la utilización de otra levadura cuyo nombre fue acuñado por la cervecería Carlsberg de Conpenhague, mientras que la levadura original es utilizada por industrias más pequeñas.

Aparte de estos usos también se cultiva para su venta como suplemento dietético pero no debe confundirse con la que se usa para la elaboración de la cerveza. Esta levadura se ha secado a altas temperaturas lo que determina que no tenga capacidad de fermentación. Se obtiene así como un subproducto a partir de la fermentación de la cerveza y se utiliza por sus propiedades concretas.

Entre las propiedades de la levadura de cerveza destacan su elevada cantidad de proteínas, su bajo contenido en grasas, su alto contenido en hidratos de carbono y sobre todo su riqueza en minerales y vitaminas del grupo B. Así los partidarios del uso de este complemento dietético alegan que es bueno para fortalecer el sistema inmunitario, regular el tránsito intestinal, para mejorar problemas de piel, fortalecer pelo y uñas, mejorar el colesterol entre otras.

Desde el enfoque de la macrobiótica el uso de complementos dietéticos no es necesario para personas que hacen una alimentación equilibrada. La naturaleza nos ofrece todo lo que nuestro cuerpo necesita en forma de alimentos naturales, de manera que seamos capaces de funcionar sin la necesidad de depender de complementos dietéticos. El aporte adecuado de proteínas lo hacemos consumiendo legumbres a menudo, proteínas vegetales como el tempe , el tofu o el seitán, pescado y para los que no elijan la opción vegetariana de la carne los huevos y los lácteos (estos últimos con mucha moderación). El aporte adecuado de hidratos de carbono de absorción lenta lo hacemos consumiendo cereales integrales ecológicos en todas las comidas. Por último el aporte adecuado de vitaminas y minerales lo hacemos consumiendo verduras, frutas y algas. Las vitaminas del grupo B, necesarias para una correcta alimentación, las obtenemos de las algas y del pescado, y también en menor cantidad de las verduras.

La levadura de cerveza puede producir también interacciones no deseadas como picor, manchas en la piel o flatulencias. Esto tiene sentido si pensamos que todas las levaduras alteran la flora intestinal y tienen además una energía muy expansiva. Las levaduras son organismos vivos que tienden a seguir reproduciéndose en nuestros intestinos y aparato digestivo, causando desajustes. En la macrobiótica se recomienda un uso muy moderado de alimentos que las contengan (como pan y bollería) por estas razones.

Es mucho mejor para nuestro cuerpo suministrarle los nutrientes necesarios de fuentes naturales, y cuanto menos procesados mejor. Esto lo tomamos como norma general y si decidimos utilizar suplementos dietéticos lo haremos siempre bajo la supervisión de un especialista y puntualmente.

Un saludo.
/Raquel.




jueves, 17 de septiembre de 2009

¿Cómo puedo comer MOCHI?

Pregunta de una lectora: ¿Cómo puedo comer mochi? estoy dando el pecho y me han recomendado comerlo para aumentar mi energía pero no sé muy bien cómo cocinarlo ni cómo puedo incluirlo en mis platos.

Respuesta: El mochi es un pastelito de arroz seco que suele venderse envasado al vacío. Es muy energético y es cierto que es muy bueno para madres lactantes porque les ayuda a hacer mejor leche. Para poderlo comer es necesario cocinarlo de algún modo porque tal como se compra es muy duro y seco. A continuación te doy algunas ideas para que lo puedas incluir en tus platos:

- A la plancha: pones una pastilla de mochi (o media) sobre una sartén antiaderente sin aceite, tapado y a fuego bajo. Lo dejas unos minutos hasta que se hincha. Entonces puedes comerlo directamente untado con miel de arroz, alguna mermelada, o con unas gotitas de salsa de soja.

También puedes hacerlo a la plancha cortando primeramente unos pedacitos de la pastilla y dejando que se hinchen como he explicado antes, entonces los puedes añadir a alguna sopa o crema, como si fueran picatostes.

- Hidratado: el mochi ya es un alimento cocinado, así que sólo necesitas hidratarlo para que se ponga tierno y poderlo comer. Por ejemplo puedes cortar media pastilla en pedacitos y añadirlo a alguna sopa muy caliente. En unos minutos los pedacitos estarán tiernos y listos para comer y serán como tropezones de tu sopa.
Otra manera es añadirlo a las sopas de verduras, para darles cremosidad y espesarlas ligeramente. En este caso se corta media o una pastilla de mochi en pedacitos y se añade a la crema y se deja cocinar unos minutos, hasta que se deshace totalmente.

- Al horno: también puedes usar mochi para hacer una capa tostada y crujiente en pasteles de verduras que vayas a gratinar en el horno. En este caso una vez que el pastel está terminado le añadimos una capa superficial de mochi rallado y mezclado con un poco de agua, aceite y salsa de soja. Entonces lo gratinamos unos minutos hasta que se hincha y se dora y dará a tus gratinados un toque muy especial.

-En compotas dulces: esta es otra variante de las anteriores. Como el mochi tiene un sabor dulzón combina bien tanto en platos salados como en dulces. Una forma de comerlo que a mi me gusta mucho es dentro de una compota. En este caso cocinas la fruta con una pizca de sal (para realzar su dulzor) durante 15-50 min (más cocinada más dulce) y en los últimos minutos añades unos trocitos de mochi para que se abladen. Esta combinación tiene un sabor delicioso.

Estas son sólo algunas ideas, pero recuerda que la cocina es muy creativa y seguro que puedes inventar otras muchas. Espero haberte ayudado, muchas gracias por colaborar en nuestra sección.

Un saludo cariñoso.
/Raquel.

jueves, 10 de septiembre de 2009

¿Qué es el MOCHI?

Pregunta de un lector: ¿Qué es el mochi?

Respuesta - el mochi es una especie de pastelito de arroz que se elabora artesanalmente a partir del arroz dulce. El arroz dulce se cuece y luego se machaca bien en un mortero hasta que quede totalmente aplastado y deshecho, como en una pasta un tanto espesa debido a su textura glutinosa (de ahí que también se denomine arroz glutinoso). Entonces esta pasta se extiende sobre una base de madera y se deja secar al sol. Luego se corta en pequeñas pastillas y se envasa al vacío. Puede conservarse de esta forma mucho tiempo.

Debido a su método de elaboración el mochi es muy energético, y no sólo porque el arroz dulce lo es, sino también porque al haber sido golpeado con mucha energía para poder conseguir una pasta bien deshecha, se impregna bien de ella.

No se come crudo, siempre hay que hidratarlo de nuevo y cocinarlo de alguna manera.
Es muy bueno comer mochi a menudo para mujeres que estén amamantando, porque favorece que haya buena leche, también en personas con frío, con falta de peso y con falta de vitalidad.
Lo comercializan muchas marcas y seguro que te resulta fácil conseguirlo.

Espero haberte ayudado.
Muchas gracias por colaborar en nuestra sección.
Un saludo cariñoso.
Raquel.

sábado, 1 de agosto de 2009

¿por qué tengo tanto antojo de pan?

Pregunta de una lectora: Veo que no recomiendan el pan en la fase curativa( en que consiste eso), yo soy vegetariana aunque no totalmente porque como pescado una vez a la semana, y hasta ahora me íba muy bién, pero últimamente ya llebo varios meses, tengo mucha ansiedad por la comida, y como vorazmente, sobre todo me apetece muchísimo comer pan blanco, y no se que hacer para controlarme, si teneis algún consejo para darme. Gracias.

Respuesta: Es un poco difícil contestar tu pregunta con los poquitos datos que nos das. Sin saber casi nada sobre tus hábitos de alimentación trataremos de contestarte lo mejor posible.

Cuando hay un antojo puede deberse a carencias nutricionales, a desequilibrios energéticos o también a carencias emocionales que tratamos de cubrir con alimentos, en este último caso se trata realmente de antojos que son caprichos. Me voy a centrar en contestar tu pregunta suponiendo que no es un capricho sino una necesidad que tu cuerpo manifiesta a través del antojo.

1. Desde el punto de vista de carencias nutricionales cuando hay un apetito voraz es porque la alimentación no está equilibrada en la cantidad de nutrientes que necesitamos de los siguientes tipos: hidratos de carbono, proteínas, aceite, vitaminas y minerales.

El antojo de pan y la ansiedad por la comida está muy directamente relacionado con la falta de grasas de buena calidad en la dieta. Para solucionarlo hay que usar más aceite en la cocción de los alimentos ( y no tanto aceite en crudo), tomar más frutos secos y semillas, más pescado azul, además de blanco, y algo de marisco. Y en tu caso creo además que deberías tomar más legumbres (que son ricas en grasa y proteínas de buena calidad).

Es importante que en todas las comidas tomes cereales integrales ecológicos, que te van a cubrir las necesidades de hidratos de carbono complejos, acompañados de pescado o de proteínas vegetales como las legumbres, el tofu, el tempeh o el seitán, que además hacen la pareja perfecta porque suministran al cuerpo todos los aminoácidos esenciales que este necesita.

Haz que tus guisos sean sabrosos y variados utilizando verduras con diferentes estilos de cocción en cada comida, al menos dos: elige uno más cocinado y otro más fresco, y varía los condimentos y los aliños de los cereales y las ensaladas. No te olvides de comer una pequeña porción de algas, pues son la mejor fuente de minerales natural.

También puedes revisar si en tu caso te encontrarías mejor comiendo alguna vez más pescado a la semana. Hay personas, y este es también mi caso personal, que se quedan muy desvitalizadas y poco nutridas, de alguna manera insatisfechas con la comida, como buscando algo que les falta, por el escaso consumo de pescado semanal. Personalmente estuve un tiempo siendo vegetariana estricta y luego tomando pescado sólo una vez por semana. Con el tiempo comprobé que necesito dos o tres veces semanales para sentirme más vital y he conseguido no estar picoteando todo el tiempo entre horas, pues mi cuerpo ya no me reclama continuamente.


2. Desde el punto de vista de carencias energéticas debes considerar que el cuerpo necesita que haya un equilbrio entre alimentos contractivos y expansivos, un equilibrio ácido-alcalino, un equilibrio de texturas en cada comida (suave, crujiente, fresco, cocinado, masticar), y un equilibrio de los 5 sabores (salado, ácido, amargo, dulce y picante. Debiendo ser nuestra comida un 90% dulce natural y un 10% de toques de los otros cuatro).

Si tienes mucho antojo de pan, que es de textura crujiente, revisa que en tu alimentación esté esta textura a menudo, por ejemplo con frutos secos y semillas tostadas, con verduras ligeramente escaldadas, ligeramente al vapor o en salteados cortos. Y vigila mucho de no abusar de las tan populares tortitas de arroz o de maíz porque su consumo crea mucha ansiedad por la comida.


Además de lo dicho es importante considerar que el pan crea de por si mucha ansiedad, que necesitaremos cubrir por ejemplo comiendo más pan y creando un círculo cerrado. Esto es debido a la condición energética que nos produce el pan por el tipo de alimento que es y la forma en que se ha cocinado. Comer pan nos seca, nos contrae, nos tensa y nos crea ansiedad por eso no recomendamos comer pan a diario, porque su energía es muy extrema. Y cuando deseemos comer un poco es mejor cocinarlo ligeramente al vapor, para que quede tierno y más jugoso y así rebajar su condición.

Si practicas una dieta macrobiótica abierta y rica te sentirás satisfecha después de cada comida y no tendrás necesidad de picar entre horas.

Por otro lado preguntas qué es la fase curativa, para contestar esta parte puedes consultar el siguiente enlace:

Espero haberte ayudado. Gracias por colaborar en nuestra sección.
Un saludo cariñoso.

/Raquel.

domingo, 19 de abril de 2009

¿Es necesaria una depuración a base de arroz integral antes de empezar a practicar la macrobiótica?

¿Es necesaria una depuración a base de sólo arroz integral antes de comenzar a practicar la dieta macrobiótica?

La dieta macrobiótica es en si una dieta que ayuda al cuerpo a eliminar el exceso y equilibra el cuerpo en su conjunto (por ejemplo regulando el colesterol, los niveles de glucosa en la sangre, regenerando la flora intestinal entre otras cosas). La persona que empieza a practicar la macrobiótica realiza una depuración de forma natural por eso no aconsejamos practicar dietas extremas como comer sólo arroz integral.

Sólo en casos de personas con problemas de salud hay que recurrir a veces a dietas más rigurosas, pero siempre siempre supervisados por un asesor macrobiótico experimentado y por supuesto por su médico especialista. Un saludo. 

jueves, 19 de febrero de 2009

Entrevista - Lo que dicen de la macrobiótica -

ENTREVISTA "LO QUE DICEN DE LA MACROBIÓTICA"


Mi nombre es Eloísa Muñoz y soy una estudiante de nutrición en la universidad de Sevilla. Buscaba información en internet para realizar un trabajo sobre macrobiótica cuando encontré este sitio que despertó mi curiosidad y ganas de aprender. Fue así como contacté a Raquel que accedió a contestar mis preguntas y así elaboramos juntas esta entrevista que hemos titulado "Lo que dicen de la macrobiótica" y que aborda muchos de los tópicos que todos tenemos sobre esta disciplina. Espero que la disfruten.


P- Hola Raquel, muchas gracias por dedicarme tu tiempo. Me gustaría saber cómo empezaste a practicar la dieta macrobiótica.


R- Hola Eloísa, es un placer para mi hacer esta entrevista, espero contestar bien todas tus preguntas. Bien, empecé a practicar la macrobiótica hace cerca de tres años. Quería mejorar mi salud pues me diagnosticaron una enfermedad neuromuscular crónica cuyo tratamiento en la medicina alopática era sólo sintomático. El médico que lo hizo me dijo que tendría calidad de vida sólo por 6 o 7 años. Mi madre “se leyó internet” buscando algo relacionado con la alimentación para poder actuar desde ese campo. Entonces contactó con el director del Instituto Macrobiótico de Portugal, Francisco Varatojo, con el que tuve una consulta y empecé el tratamiento. Y ahí comenzó mi aprendizaje en esta área, que supuso un descubrimiento de tal magnitud que me hizo enamorarme de esta filosofía a la que debo mi salud y mi vida. Me abrió los ojos a una comprensión del mundo y de la salud que nunca había sospechado. Estoy muy agradecida.


P- Ahora me gustaría preguntarte algunas cosas sobre la dieta macrobiótica. Se dice de la macrobiótica que se evitan todo tipo de carnes, productos lácteos y no es muy común entre sus seguidores el consumo de suplementos vitamínicos, por lo que parece que no se cubren las necesidades nutricionales básicas. ¿Qué opinas de esto?


R- En la macrobiótica no hay alimentos prohibidos, esto significa que no hay ningún alimento que se evite totalmente si uno no quiere. En nuestra sociedad se tiene la falsa creencia de que el aporte proteínico necesario para el buen funcionamiento del cuerpo sólo puede ser provisto por las carnes y los lácteos y esto es absolutamente falso. Como todo estudiante de nutrición sabe el cuerpo toma las proteínas ingeridas (vegetales o animales) y las descompone en un conjunto de aminoácidos para formar posteriormente las proteínas humanas que necesita. Lo importante en la dieta es consumir todos los aminoácidos esenciales en cantidades suficientes para que el cuerpo disponga del material de base que le permita construir todas las proteínas para su buen funcionamiento.

La carne proporciona todos los aminoácidos esenciales y las proteínas vegetales, esto es semillas, frutos secos, legumbres y derivados como el tofu y el seitán, tienen carencia de ciertos aminoácidos que se encuentran en los cereales integrales. Así mismo, los cereales integrales tienen carencia de ciertos aminoácidos que se encuentran en las legumbres, haciendo ambos una pareja perfecta. Dado que por término medio las legumbres contienen 3 veces más proteínas que los cereales, una combinación óptima que proporciona todos los aminoácidos esenciales sería legumbre con cereal en la proporción 1:3, o también legumbres con semillas, por ejemplo garbanzos con sésamo o alubias con pipas de girasol. En la dieta macrobiótica se consumen diariamente cereales integrales y proteínas vegetales, y pescado con regularidad, dejando el aporte de carne y lácteos como una pequeña parte de la dieta, vamos como para días de fiesta. En realidad es así como se ha alimentado la humanidad hasta la llegada de la industrialización de la agricultura y la ganadería hace relativamente poco tiempo. La base de nuestra antigua dieta mediterránea era el trigo y los garbanzos y lentejas, en Asia el arroz y la soja, en Sudamérica el maíz y los frijoles, por poner algunos ejemplos.

Puede parecer más seguro consumir carne y lácteos como fuente de aporte proteico pero nosotros no recomendamos su consumo habitual por la cantidad de desventajas que ofrece esta opción: putrefacciones intestinales, acumulación de ácido úrico, acidificación del medio interno (con la consecuente pérdida de minerales del cuerpo, entre otros ¡el calcio!) y sobrecarga para el hígado y los riñones, entre otras. Además el consumo habitual de carne y lácteos está relacionado con enfermedades de exceso que son desgraciadamente cada vez más frecuentes en nuestra sociedad moderna (como el cáncer). Toda esta información ha sido científicamente probada y publicada en el mayor estudio epidemiológico de alimentación que se ha realizado, tras 20 años de investigaciones llevadas a cabo con la colaboración del las universidades de Cornell y Oxford , así como a la Academia China de Medicina Preventiva: “The China Study”. Un estudio científico que relaciona enfermedades y estilos de vida llevado a cabo en la China rural y Taiwan, dónde se recogen más de 8000 estadísticas que relacionan factores de la alimentación con la enfermedad. Sus autores son el Dr. T. Collin Campbell y el Dr. Thomas M. Campbell II.

Respecto a la cantidad de vitaminas y minerales suministrados en la dieta macrobiótica hay que recordar que los cereales integrales tienen muchas vitaminas y minerales que se encuentran en la cáscara. Así mismo las verduras verdes tienen cantidades enormes de calcio, también las semillas y los frutos secos y las verduras frescas. Y como fuente extraordinaria de minerales contamos con un consumo regular de pequeñas cantidades de algas marinas, que son unos tesoros para el cuerpo. ¡Por eso no necesitamos complementos vitamínicos! porque la naturaleza ofrece todo los que el cuerpo necesita si consumimos los alimentos en su forma natural. Por poner un ejemplo 100 gr de algas hiziki contienen 1400 mg de calcio frente a los 130 mg que contiene la misma cantidad de leche de vaca.

El tema de los lácteos merece un capítulo aparte. En mi opinión los lácteos son el gran engaño de nuestra sociedad, ¡el gran mito!. Desde el punto de vista de la naturaleza nos han hecho creer que necesitamos la leche de vaca para la verdadera salud ¿es que somos una especie dependiente biológicamente de la especie vacuna? ¿No nos damos cuenta que somos la única especie animal que “mama” en edad adulta y ¡además de otra especie!?. Los lácteos no son la mejor fuente de calcio pues son muy pobres en magnesio, y sin él sólo se absorbe el 25% del calcio en ellos contenido. El resto supone un problema y el cuerpo lo suele utilizar para hacer calcificaciones en no importa qué lugar: arterias, riñones, articulaciones, etc. La clave de la buena absorción del calcio está en la relación calcio/fósforo. En el cuerpo humano hay doble cantidad de calcio que de fósforo (2:1) y esto favorece la absorción intestinal y la formación de los huesos. En la vaca la relación calcio:fósforo es 2:1,6, lo que hace que el calcio de esta sea muy mal absorbido. Por otra parte, el exceso y el tipo de proteínas que los lácteos suministran son una de las causas más importantes de la osteoporosis. Tampoco hay que dejar de mencionar el exceso de mucosidades que se producen con el consumo diario de lácteos, mucosidades que el cuerpo es incapaz de eliminar y que se acumulan en los intestinos, impidiendo la correcta absorción de nutrientes, en los senos paranasales, impidiendo la función olfativa, y en toda la zona pulmonar. Como curiosidad comentaré aquí que cuando nos resfriamos el cuerpo intenta eliminar el exceso de mocos a través de los estornudos, la tos y otras formas; no es el resfriado el que produce mocos, son los mocos acumulados con una incorrecta alimentación los que son eliminados a través de enfermedades de ajuste como los resfriados o la gripe.

Hace ahora 3 años que no consumo lácteos y los cambios en mi cuerpo han sido espectaculares: mi olfato y mi gusto se han afinado mucho, nunca en estos tres años me he resfriado (antes era “normal” al menos un resfriado al mes), y se me han regulado las menstruaciones (ahora sin dolor, periódicas y sin exceso de flujo). Cuando consumimos productos del sistema reproductor de otra especie en exceso las funciones de nuestro sistema reproductor suelen alterarse.

Bueno… entiendo que estos temas en concreto darían para un trabajo aparte, son muy conflictivos porque hay unas creencias muy arraigadas en nuestra sociedad y también muchos intereses creados ya que la industria de carne y de lácteos en España son una pata importante de nuestra economía. Todos los datos que cito están recogidos en bibliografía científica. Recomiendo a todo el mundo leer el excelente libro “El equilibrio a través de la alimentación” de Olga Cuevas (licenciada en Ciencias Químicas, doctorada en Bioquímica y Catedrática numeraria de Enseñanza Secundaria y Bachillerato, con formación en medicina oriental, y que colabora en diferentes universidades en la docencia de temas relacionados con la nutrición y la salud).


P- Se dice que la dieta macrobiótica tiene muy bajo aporte energético. ¿Qué dice sobre esto?


R- En esta dieta se dan prioridad a los productos vivos y naturales, tal y como los ofrece la naturaleza (los cereales integrales, las verduras frescas, el pescado fresco, las frutas, las algas…). Todos estos productos mantienen su energía vital viva y esta energía nos alimenta y nos nutre dándonos muchísima vitalidad cuando los comemos, en mayor calidad y cantidad que la de los alimentos procesados, precocinados y congelados que mucha gente acostumbra a consumir.

En cuanto a las calorías hay que saber que la dieta macrobiótica es alta en calorías, pues la base de la alimentación se hace en torno a los cereales, y todos los cereales integrales contienen muchos hidratos de carbono, con la particularidad de que son de tipo polisacáridos lo cual significa que su absorción en el organismo es lenta proporcionando así una energía estable, que no produce altibajos en los niveles de glucosa en la sangre, esto significa que tiene un índice glucémico bajo (rapidez con que un carbohidrato sube el nivel de glucosa en la sangre), lo que quiere decir que no se producen picos en las descargas de insulina que favorezcan la transformación de los carbohidratos en grasa. Esto, de una forma más sencilla, corresponde a la sabiduría popular de que los integrales no engordan.

En cuanto al azúcar, eso es otro gran mito de nuestra sociedad, otro engaño que nos han hecho creer. Me refiero al azúcar blanco o moreno, que todo el mundo piensa que es imprescindible para el buen funcionamiento del cerebro y del cuerpo en general. Como estudiante de nutrición ya sabréis que este alimento, más bien un comestible, tiene tantos efectos adversos que desaconsejamos su consumo habitual, aunque esto también daría para desarrollar un tema más a fondo.


P- Se dice que no aconsejáis tomar ensaladas frescas, que todo debe ser cocinado… ¿Qué pasa con las vitaminas?


R- Esto es totalmente falso. La macrobiótica sugiere una gran variedad en la cocina diaria, así un plato que proporcione las energías necesarias a cada órgano y nos deje satisfechos debe tener los cinco sabores básicos e ingredientes preparados con formas de cocción variadas: estofados, cocidos, salteados, marinados, nishimes, escaldados y claro ¡las ensaladas crudas! Que aportan frescura y buena calidad de energía relajante que todos necesitamos.


P- ¿Y qué pasa con los líquidos? ¿Hay alguna limitación en la cantidad de agua que se debe tomar? Esto es otra de las cosas que se encuentran en internet.


R- Esto es otra de la información equivocada que circula por internet. No hay limitación en la cantidad de líquidos a consumir. El cuerpo es el que pide agua activando el mecanismo de la sed. Lo que pasa es que en la comida macrobiótica se consume mucha más agua que en otra pues hay sopas y caldos regularmente, y también los cereales y las verduras se cocinan con abundante agua. Además es habitual tomar bebidas como infusiones o tés sin excitantes que cubren en muchos casos las necesidades de agua del cuerpo y por eso muchas personas que practican la macrobiótica no beben con tanta frecuencia agua directamente.


P- La dieta macrobiótica aconseja comer productos locales, para adaptarnos energéticamente al medio en que vivimos. Pero por otro lado muchos de los ingredientes usados en su cocina provienen de Oriente, como el miso, la salsa de soja, el tofu, y son difíciles de encontrar en las tiendas. ¿No es esto un poco incoherente?


R- ¡Ja, ja! esto es algo que en la comunidad macrobiótica se comenta a veces. Si, es verdad, hay aquí una pequeña incoherencia. Lo cierto es que el 95% de la dieta se compone de productos locales, condimentos, formas y recetas tradicionales de la región, y en una pequeña parte se utilizan productos cuyo origen es oriente. La razón por la que se incluyen estos productos es por su valioso aporte en la alimentación, muchos de ellos tienen propiedades muy especiales y medicinales y no hay en nuestra cultura ninguno que pueda suplir sus fantásticas características. Estamos en un mundo global y vivimos en el siglo XXI, que se caracteriza por el acceso a la información y a todos los productos de los cinco continentes y ¿por qué no aprovecharnos de ellos? En nuestro blog “Aprendiendo Macrobiótica” podéis conocer un poco más estos alimentos y sus características.

La cuestión aquí, y cualquiera podría dar el siguiente salto, es ¿entonces por qué no aprovecharnos también de las bananas ricas en potasio, por ejemplo?. La respuesta a esta pregunta es sencilla desde el punto de vista de la alimentación energética. En la macrobiótica se estudia el efecto energético que tienen los alimentos en nuestro cuerpo y se ha visto que los alimentos que crecen en una región sirven para armonizar el cuerpo de las personas que viven en ese clima y zona con el medio ambiente que les rodea. Por eso no es saludable comer piña en un clima de cuatro estaciones en invierno, porque la piña tiene una fuerte energía de relajación y de enfriamiento que sirve para adaptar a los lugareños de zonas tropicales donde el clima es seco y caliente. Comerla en Sevilla en invierno nos va a predisponer a coger algún que otro resfriado, y comerla durante años podría ser la causa de desequilibrios mayores ¿veis la diferencia? Por otra parte los productos que se usan en la macrobiótica cuyo origen es oriente son en su mayoría condimentos que sirven para dar algún que otro toque de sabor diferente a las comidas y su energía es equilibrada y apta para nuestro clima.

Es cierto que algunos alimentos no podemos encontrarlos en los supermercados al uso (cereales integrales, algas…) pero afortunadamente podemos encontrarlos en cualquier dietética y estás están en todos los barrios. Cada vez más personas se preocupan por la calidad de su alimentación y los supermercados empiezan a cubrir estas nuevas necesidades. Ahora cadenas conocidas como El Corte Inglés o Carrefour tienen a disposición de los clientes algunos de estos productos. Es muy importante tomar conciencia del poder que tenemos individualmente como consumidores para provocar cambios en la oferta disponible en el mercado.

En este tiempo en el que tenemos acceso a alimentos de todas partes del mundo hemos olvidado en qué consiste nuestra alimentación de base, hay mucha confusión respecto al tema de cómo alimentarnos bien y la oferta es tan amplia que requiere de los consumidores mayor formación y compromiso. Por otra parte el mercado se aprovecha de esta falta de información para vendernos más productos con la etiqueta de “sano”, “funciona”, “calcio”, “vitaminas” etc. porque sabe que es un tema que preocupa a la gente, pero no hay que olvidar que su principal motor no es la salud de las personas sino el beneficio económico.


P- ¿Es apropiada la dieta macrobiótica para los niños y las embarazadas?


R- La dieta macrobiótica se ajusta a cada rango de edad y podríamos decir que a cada persona. Se ajusta también al sexo, a la actividad desarrollada (más física o más intelectual), al objetivo que persigue la persona en un momento determinado (por ejemplo más concentración porque a pasar un examen o más creatividad porque va a pintar un cuadro). Lo maravilloso de esta dieta es que te da las herramientas para entender cómo la comida nos influye para poder adaptarla a cada momento del día.

Los niños tienen unas necesidades nutricionales muy distintas a los adultos, necesitan más sabor dulce y más proteínas para crecer, y más galletas, postres y fruta, entre otras cosas. Es muy importante entender que la dieta nunca debe ser rígida, las recomendaciones son indicaciones a seguir en líneas generales. No hay dos personas que practiquen igual la dieta macrobiótica como no hay dos personas que practiquen igual la olvidada dieta mediterránea.

Todas las necesidades nutricionales de embarazadas y niños son cubiertas con esta dieta. De hecho, la mayoría de los niños que la practican son menos propensos a coger enfermedades pues su sistema inmunitario es más fuerte. Por poner un ejemplo os cuento que conozco personalmente a los 4 hijos del director del Instituto Macrobiótico de Portugal, que ha sido el consultor que me ha orientado en la recuperación de mi enfermedad y a la edad de 25 años, que tiene su hija mayor, ninguno de ellos necesitó tomar antibióticos y nunca padecieron enfermedades destacables ni necesitaron visitar a un médico. ¡Es realmente sorprendente! ¿No crees?


P- Dicen que la dieta rigurosa puede provocar reacciones peligrosas y hacer que se concentren en la sangre los elementos tóxicos depositados en las células o aún provocar después un desequilibrio alimentario incontrolable. ¿Es cierto? ¿Existen riesgos al practicar esta dieta?


R- Lo primero que yo quisiera saber es a qué te refieres con la dieta rigurosa. La dieta macrobiótica es amplia y variada por definición por lo que no casa con el concepto riguroso de ninguna manera. Puedo interpretar que tu pregunta se refiera a una persona que siempre practica la dieta macrobiótica sin “salirse” de ella, en ese caso no sólo no se producirán desequilibrios sino que el cuerpo encontrará una armonía y una salud mayor, mayor bienestar y lucidez, y por supuesto calidad de vida.

Por otro lado la macrobiótica puede aplicarse a personas que tengan problemas de salud, con matices personalizados, para ayudar en su recuperación. En estos casos la persona deberá hacer un periodo de dieta de limpieza, o curativa, que permitirá al cuerpo eliminar tóxicos acumulados y realizar sus propios ajustes para encontrar de nuevo el equilibrio. Cuando las personas hacen la dieta curativa normalmente adelgazan y su sangre va limpiándose, de manera que el alimento que llega a sus células es cada vez de mayor calidad. Podemos decir que no hay ninguna enfermedad que no mejore cuando cuidamos bien nuestro cuerpo con una buena alimentación, de esto la macrobiótica puede ofrecer millones de ejemplos.


P- Se habla mucho de la clasificación de la macrobiótica como un conjunto de dietas que van desde la -3 a la +7, según George Osawa. ¿Podrías explicar brevemente en qué consisten?


R- Estoy cansada de oír esto de las 10 dietas, que no es más que una idea sacada fuera de contexto, del libro “Macrobiótica Zen” de George Osawa. George Osawa ha sido uno de los padres de la macrobiótica, pero sus ideas sobre la alimentación están adaptadas al estilo de vida y la filosofía puramente oriental. La macrobiótica que se practica en Occidente derivó de esta macrobiótica zen para convertirse en una cocina más europea, más mediterránea, más sabrosa y sofisticada, propia del siglo XX y XXI. Por eso me gusta resaltar la diferencia entre macrobiótica zen y macrobiótica moderna.

En el libro antes citado Osawa, para explicar que la macrobiótica ofrece una serie de directrices sobre alimentación abiertas y adaptables a muchos tipos de personas y circunstancias (léase clima, actividad física, sexo, periodo de crecimiento…), propone un ejemplo didáctico diciendo que la macrobiótica podría dividirse en 10 tipos de dietas en las cuales varían las proporciones de los distintos alimentos (la -3 es la más carnívora con un 20% de producto animal del total de los alimentos consumidos y la +10 es totalmente vegetariana y sencilla pasando por ellas el resto de dietas con distintos matices). No podemos sacar este ejemplo y decir que la macrobiótica son 10 dietas, porque es una idea equivocada. La macrobiótica enseña a comer bien, para tener salud y sacar el mayor partido de nuestro potencial como personas en el plano físico, mental y espiritual. Pero igual que no hay dos personas iguales no hay dos personas que deban comer exactamente igual, cada uno debe encontrar su propio equilibrio. Hay un paso entre la teoría en los libros y la práctica de cada persona.


P- Se dice que la dieta macrobiótica puede ser muy limitante en el ámbito social y personal. ¿Qué opinión tienes de esto?


R- La nuestra sociedad moderna dónde la productividad y el beneficio económico dirigen la vida, ha ocasionado que la cocina moderna sea rápida, barata (también en calidad) y ¡vuelta y vuelta listo en 1min! Cada vez hay más productos en el mercado más industrializados, más precocinados, más congelados que buscan que el consumidor “pierda” menos tiempo en la cocina y ocasione mayores beneficios. Para esto es fundamental la información confusa sobre alimentación y la idea cada vez más arraigada entre las personas de que cocinar es algo que no tiene valor porque la salud no está relacionada con la cocina.

En contraposición la macrobiótica realza el valor y el efecto en nuestra salud de los alimentos naturales, cultivados de forma ecológica (sin transgénicos, sin productos químicos y respetando su ciclo natural), así como los estilos de cocción tradicionales (a fuego lento, con platos caseros, con mimo en los cortes y con “amor”). La cocina macrobiótica requiere más dedicación: desde la elección de los ingredientes que a veces no se encuentran en todas las tiendas hasta la elaboración de los platos. Esto supone ir un poco “contra corriente” en los hábitos que tiene la mayoría de la población. Pero afortunadamente hay cada vez más personas que despiertan y eligen una alimentación responsable, a pesar de ese esfuerzo.

Por otro lado la macrobiótica te da las herramientas para entender el efecto de las comidas en nuestro cuerpo y nuestras emociones. Este conocimiento te hace una persona más libre para tomar decisiones con todas sus consecuencias. Las personas que entienden bien y practican la filosofía macrobiótica son personas capaces de adaptarse a cualquier situación y “alimentarse” bien, a través de la comida y por supuesto ¡de los amigos y de la vida! Una persona que deja de relacionarse con otras porque no practican la macrobiótica no ha entendido nada de esto.


P- Se habla mucho de la macrobiótica como dieta para la recuperación de la salud. ¿Es la macrobiótica un tratamiento para recuperar la salud o es una dieta que puede practicar cualquier persona en cualquier momento?


R- La macrobiótica es una dieta que puede practicar cualquier persona en cualquier momento de su vida: desde bebés hasta ancianos. Lo que sucede es que se ha estudiado que la dieta macrobiótica puede mejorar el estado de salud, o recuperarla completamente, a personas que han perdido su equilibrio natural. En estos casos un consultor macrobiótico con formación y experiencia realizará el diagnóstico del paciente para ver en qué órganos del cuerpo se han producido los desajustes energéticos y propondrá una dieta que los solucione. Cuando el cuerpo tiene las mejores condiciones de alimentación puede poner en marcha sus recursos extraordinarios para la recuperación y el mantenimiento de la vida. Quiero recalcar también que los tratamientos enfocados a recuperar la salud con la macrobiótica no sustituyen en algún modo a los tratamientos médicos. Son un apoyo a estos, por eso recomendamos que la persona sea supervisada también por su médico especialista.

Es increíble pero en todas las dolencias se produce una mejoría cuando la persona practica la macrobiótica. Ya lo decía Hipócrates “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.


P- Me gustaría que nos comentaras qué beneficios podemos obtener practicando la dieta macrobiótica y cuáles han sido en tu caso concreto.


R- Desde luego que hay muchos factores que determinan el bienestar físico y emocional de una persona y entre los más importantes se encuentran la alimentación, la calidad del aire que respiramos y del agua que bebemos, la calidad de nuestras relaciones personales, el nivel de estrés y por supuesto nuestras emociones. Pero hay una cosa clara, aunque algunos de ellos no podemos manejarlos pues nos vienen de alguna manera impuestos, la alimentación es un pilar básico de nuestra salud que está por entero bajo nuestra responsabilidad.

Con lo que comemos se fabrica nuestra sangre, que es la encargada de nutrir a todas las células de nuestro cuerpo. Las células constituyen todo nuestro ser, nuestros órganos, nuestros tejidos, nuestros huesos, nuestro sistema nervioso y todo lo que somos. Así que la calidad de nuestra sangre determina nuestro físico de arriba a abajo. Y la buena noticia es que tanto la sangre como todas y cada una de las células de nuestro cuerpo tienen la capacidad de regenerarse periódicamente. Pongamos unos ejemplos: en sólo 10 días se renueva nuestra linfa, en 4 meses se renueva toda nuestra sangre y en 7 años se renuevan todas las células de nuestro cuerpo disfrutando así de ¡¡un cuerpo totalmente nuevo!!

Cuando una persona cambia su estilo de alimentación a la macrobiótica las consecuencias se dejan notar de manera bastante rápida. Muchas personas experimentan una mejoría notable en sólo 10 días, y en el caso de enfermedades serias, muchas de ellas dan un giro total en 4-8 meses (que es el equivalente de 1-2 renovaciones de la sangre). En todos los casos, absolutamente todos, la persona experimenta una mejoría en su calidad de vida: aumenta la vitalidad, se equilibran las emociones, aumenta la visión positiva de las cosas, se equilibra el peso y mejora el aspecto físico. Y en el plano más sutil, las personas se vuelven más confiadas, más tranquilas y relajadas, más seguras de sí mismas, ven que aumenta su autocontrol y su fuerza de voluntad y se afinan los sentidos física y metafóricamente hablando, esto es, vemos con más claridad las cosas importantes de la vida y empezamos a desarrollar nuestro potencial para vivir el presente y ser más felices. ¿No merece la pena intentarlo con un premio tan estupendo? y es que es mucho lo que podemos obtener "sólo" cambiando algunos de nuestros hábitos...

Personalmente, cambié a un estilo de alimentación macrobiótica porque estaba buscando algo que me ayudase a mejorar un problema de salud bastante serio y que no tenía una buena perspectiva de futuro bajo el enfoque de la medicina tradicional En mi camino, que ha tenido bastantes obstáculos y muchísimas más recompensas, he conocido gente que se ha recuperado de enfermedades complicadas, así como gente con buena salud que ha visto mejorar su vida considerablemente. Lo que pretendo transmitir es que al adoptar un estilo de alimentación natural siempre vamos a ganar. Lo que comemos tiene una influencia inmediata y directa con nuestra salud y con nuestras emociones.

En mi caso concreto he experimentado cambios increíbles. El más espectacular es que mi salud está poco a poco recuperándose, mis síntomas actuales son mínimos en comparación con las limitaciones físicas que padecí y ahora disfruto de una vitalidad y una calidad de vida insospechadas en el pasado (¡MUCHAS GRACIAS!). También he experimentado otros cambios más pequeños pero no por ello menos sorprendentes, al menos para mí. Por ejemplo se han regulado todas mis menstruaciones que ahora son ¡sin molestias!!(durante 20 años las tuve de ciclos de 20-21 días con una duración de 7 días y horribles dolores), además ya no padezco los regulares dolores de cabeza, con una periodicidad en el pasado de al menos 2 al mes, tampoco me he resfriado ni cogido infecciones ni una sola vez tras el cambio de alimentación. Y mi piel, mi piel ¡está rejuveneciendo!, desapareciendo antiguas manchas y lunares, se ha vuelto más suave y con menos vello. Adelgacé y ahora siento que mi cuerpo se ha vuelto más proporcionado y ligero. Pero no creo que eso sea lo mejor de todo. Lo mejor es cómo me siento: más en paz conmigo misma, más confiada con la vida, con más fuerza para enfrentar mis sueños, con más coraje y fuerza de voluntad, y más consciente, MÁS FELIZ. Por todo esto me dije que no podía guardarme este tesoro sólo para mí, mi conciencia me decía que tenía que compartirlo con otras personas.


P- ¿Qué es “La Crisálida, Instituto Macrobiótico”?


R- En mi camino de búsqueda hacia la salud no he estado sola. Hay muchas personas que de forma directa o indirecta me han apoyado y me han dado fuerzas para mejorar. A la más importante de todas le debo la vida dos veces, y digo dos porque es mi madre y ella ha sido quién buscó un camino que me ayudase a sanar, ella ha sido mi motor, mi intuición, mis ojos y mis músculos cuando me han fallado. Ella cuidó de mi cuando estuve tan débil, cocinó para mí la comida que con amor me fue devolviendo la fuerza y el equilibrio y qué más puedo decir: mi enfermedad me ha mostrado la cara del amor sin condiciones, estoy muy agradecida. Ella hizo conmigo la fase curativa, adelgazó conmigo y juntas hemos descubierto todo este mundo. Hemos realizado los estudios de macrobiótica en las escuelas de Madrid y Lisboa, junto a estupendos y experimentados profesionales y hemos aprendido tanto, tanto…

Estamos tan agradecidas a esta segunda oportunidad que nos ha ofrecido la vida que pensamos que teníamos que compartir este valioso conocimiento con otras personas. Por eso hemos creado “La Crisálida, Instituto Macrobiótico” como una asociación con sede en Mairena del Aljarafe (Ciudad Expo), con la finalidad de enseñar la cocina energética que es la macrobiótica y ofrecer al público un servicio de consultas personalizadas para todas aquellas personas que quieran mejorar su salud a través de la alimentación.

También hemos creado un espacio en internet, totalmente gratuito, dónde explicamos cuestiones relacionadas con la alimentación y la salud, con muchas secciones como bibliografía, enlaces de interés, dónde comprar o comer entre otras, y recetas para toda la familia. Es increíble pues nunca pensamos que nuestra información tuviese tanto alcance. Nos visitan de muchos países del mundo y en el último mes tuvimos ¡900 visitas! Así es la magia de internet.


P- ¿Querrías decirnos algunas palabras para terminar?


R- A ti Eloísa, gracias por tu tiempo y dedicación, y por interesarte en descubrir la macrobiótica. También mencionar mi agradecimiento a todos mis profesores (Francisco y Eugenia Varatojo, Rosa Casal y María de Escuela de vida especialmente). A los demás os animo a experimentar por vosotros mismos al margen de toda la información, tan confusa y equivocada que podemos encontrar en la web. Estaremos encantados de recibir vuestras visitas en el blog o en nuestros cursos de cocina en La Crisálida. ¡Os esperamos!